Badalona busca la aprobación de la Generalitat para desalojar el asentamiento que se encuentra bajo el puente de la C-31.
Desalojo del B-9
Como el terreno se encuentra dentro del área de la autopista, el equipo de Albiol ha solicitado asesoría legal a la administración catalana para recuperar el sitio.

Los individuos migrantes desalojados del instituto B9 de Badalona han encontrado resguardo bajo el paso elevado de la vía C31 en el área de Sant Roc de Badalona. La guardia urbana de la localidad vigila el asentamiento.

El Ayuntamiento de Badalona (Barcelonès Nord) ha instado a la Generalitat para que le autorice a intervenir bajo el puente de la C-31, zona ocupada por múltiples tiendas de campaña que constituyen un poblado donde hasta hace poco residían una veintena de personas desalojadas del edificio B-9. En este momento, mediante lo que califican como el “efecto llamada” otras personas sin techo “procedentes de otros municipios” se han instalado en el lugar, desencadenando las quejas de los habitantes en el barrio de Sant Roc.
Las parcelas donde se sitúa el campamento, debajo del viaducto de la C-31, pertenecen a la zona de la autovía, de modo que la Generalitat ostenta la titularidad, y a falta de su autorización el Ayuntamiento de Badalona carece de potestad para emprender el desahucio. Tras finalizar el Departament de Drets Socials el pasado miércoles el traslado de cerca de 200 individuos que transitaron por dicho espacio, la administración de Albiol expresó su rechazo a que el conjunto de carpas se establezca de forma permanente junto a la salida Badalona Sud.
Actualmente, ya se ha informado a las personas sin hogar que la normativa de convivencia impide acampar si no se cuenta con un permiso específico. Del mismo modo, se prohíbe colocar carpas o tiendas, así como fomentar asentamientos grupales. No obstante, portavoces del ayuntamiento señalan que quienes allí residen han ignorado constantemente las peticiones para desalojar la zona.
En la actualidad, la administración de Xavier Garcia Albiol persiste en eliminar el campamento, puesto que ya no permanece ninguno de los miembros del anterior B-9. En el transcurso de las jornadas recientes, los Servicios Sociales de la ciudad han realizado un monitoreo de las cerca de veinte personas que todavía se encuentran debajo del puente. Desde el Consistorio afirman que gran parte de estos ciudadanos arribaron a Badalona por “el efecto llamada” al conocer que las agrupaciones sociales coordinaban el apoyo a las personas sin hogar, les proporcionaban sustento y les entregaban vestimenta.
Atracción provocada por alimentos y vestimenta.
El malestar en el vecindario de Sant Roc ha alcanzado un punto crítico y los habitantes ya han protestado en un par de momentos. En la más reciente, bloquearon por espacio de dos horas la autovía en ambos sentidos. Quienes viven allí señalan a las personas sin hogar del campamento por cometer delitos que han avivado el descontento, razón por la cual el alcalde, Xavier Garcia Albiol, se vio obligado a solicitarles calma mientras gestiona la expulsión final.
Estiman los residentes, gran parte del colectivo gitano, que los instalados son culpables de la reciente serie de hurtos: “atacan a las gitanas mayores cuando van a sacar dinero y las tiran por el suelo” denuncian integrantes del barrio. “Las niñas tienen que ir acompañadas de los padres y no se atreven a salir por el barrio” agrega otro individuo de la agrupación.

