Badalona se organiza contra la expansión de los pisos turísticos
Activismo vecinal
Una nueva plataforma vecinal reclama la prohibición de nuevas licencias y más control municipal ante el fin de la moratoria

Presentación de la plataforma contra los pisos turísticos en la FAVB.

Badalona (Barcelonès Nord) cuenta desde esta semana con un nuevo frente vecinal contra las viviendas de uso turístico. La plataforma No Queremos Pisos Turísticos se ha presentado públicamente como un espacio unitario que agrupa a más de una decena de asociaciones de vecinos de distintos barrios, la FAVB, el Sindicat de Llogateres y diversas entidades sociales con un objetivo claro: frenar la proliferación de estos alojamientos en la ciudad.
El acto de presentación reunió a una cincuentena de vecinos y a representantes de toda la oposición municipal. La plataforma se declara en crecimiento y ya integra entidades de Bufalà, Centro, Gorg, Progreso, Can Solei, Raval, Pomar, Dalt la Vila, Morera y Sant Antoni de Llefià. Sus integrantes aseguran que llevan meses trabajando y que la situación de la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones en los barrios.
En su manifiesto fundacional, las entidades expresan un rechazo frontal a la modificación del Plan General Metropolitano aprobada por el pleno municipal en marzo de 2025 con los votos del gobierno local. Consideran que la nueva regulación no impide la expansión de los pisos turísticos y pone en riesgo el acceso a la vivienda, además de abrir la puerta a una posible masificación. También alertan de que la futura prohibición de nuevas licencias en Barcelona a partir de 2028 puede desplazar aún más el fenómeno hacia Badalona si no se endurece la normativa local.
Entre sus principales demandas figura la prohibición de nuevas licencias de viviendas de uso turístico en todo el municipio, el aumento de la tasa turística y la creación de un plan municipal específico con más inspectores y un régimen sancionador claro. Las asociaciones vecinales denuncian problemas de convivencia en las comunidades y sostienen que el modelo beneficia a unos pocos mientras perjudica a la mayoría del vecindario. Además, remarcan que muchos visitantes que se alojan en Badalona lo hacen por su proximidad con Barcelona y apenas generan retorno económico en la ciudad.
La plataforma ha puesto en marcha la web nopisosturistics.org, concebida como una herramienta para informar a la ciudadanía, resolver dudas y ofrecer una guía práctica sobre cómo actuar cuando un piso turístico genera molestias. También incluye recursos para denunciar posibles alojamientos ilegales. Sus portavoces aseguran que el número real de pisos turísticos es muy superior al registrado legalmente y que en las plataformas digitales se pueden localizar más de un millar de anuncios.
Durante la presentación, representantes vecinales mostraron su malestar por lo que califican de compromiso confuso del Ayuntamiento. Explicaron que en reuniones anteriores se les trasladó la posibilidad de una prohibición inminente, pero que después el discurso institucional cambió. También criticaron que no se prevea impulsar un portal municipal de denuncias ni reforzar el trabajo prospectivo.
Caducidad de la moratoria
Desde los barrios más afectados, como Dalt la Vila, advierten de que cada vez que se vende una vivienda antigua acaba convertida en alojamiento turístico. El Sindicat de Llogateres incidió en que el debate va más allá de la regulación concreta y tiene que ver con el modelo de ciudad, denunciando que la expansión de estos pisos contribuye a la expulsión de vecinos y dificulta la emancipación juvenil.
El nacimiento de la plataforma se produce a un mes de que caduque la moratoria que impide nuevas licencias en Badalona. A partir de entonces entrará en vigor la propuesta del gobierno local que solo permite este tipo de alojamientos en edificios enteros dedicados a ese uso y con una distancia mínima de 300 metros entre establecimientos. Mientras tanto, el ejecutivo municipal ha señalado que estudia el modelo regulador de Barcelona para valorar si puede adaptarse a la ciudad. En este contexto, las entidades vecinales aseguran que mantendrán la presión para lograr una prohibición total y un mayor control sobre un fenómeno que, sostienen, está transformando el acceso a la vivienda y la vida en los barrios.
