Ghislaine Maxwell sostiene que solo declarará ante el Congreso sobre Epstein si Trump le concede un indulto.
Estados Unidos
La antigua socia y persona cercana a Epstein, quien purga una sentencia de 20 años de cárcel, declinó este lunes contestar los interrogantes de los legisladores en el Capitolio.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, capturados en una imagen proporcionada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Quien fuera compañera y cómplice de Jeffrey Epstein en su trama de explotación infantil, Ghislaine Maxwell, optó por no declarar en la comparecencia privada celebrada hoy frente al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Sus declaraciones resultarían fundamentales para esclarecer las dudas aparecidas después de la divulgación de tres millones de archivos de Epstein, sobre todo respecto al vínculo del magnate con personalidades como Bill Clinton, Donald Trump o Steve Bannon.
No obstante, su mutismo, fundamentado en la quinta enmienda de la Constitución, ha causado frustración entre los congresistas que asistieron a la comparecencia. “Tras meses desafiando nuestra citación, Maxwell finalmente ha comparecido ante el comité y no ha dicho nada”, ha señalado el demócrata Robert García.
Exigen aclarar por qué el gobierno de Trump
“No respondió ninguna pregunta ni proporcionó información sobre los hombres que violaron y traficaron con mujeres y niñas. ¿A quién está protegiendo? Necesitamos saber por qué ha recibido un trato especial en una prisión de baja seguridad por parte de la Administración Trump. Vamos a poner fin a este encubrimiento de la Casa Blanca”, agregó, aludiendo a su reciente cambio desde el centro penitenciario de Florida donde estaba recluido hacia otro en Texas, de mínima seguridad.
Maxwell se presentó mediante videoconferencia desde el centro penitenciario de Texas donde transcurre el cuarto de sus 20 años de sentencia por tráfico sexual. En vez de contestar a las interrogantes de los legisladores, dio lectura a un comunicado redactado previamente al comenzar su comparecencia. Recibió su condena en el 2021 debido a su participación en la captación de menores para que Epstein –y supuestamente otros invitados a los eventos que realizaba en su isla privada– abusara de ellas.
A partir de que Trump volvió a la jefatura del Estado hace un año, ella ha procurado alcanzar su perdón oficial, cuestión que el mandatario se ha mostrado receptivo a estudiar. El letrado de Maxwell, Oscar Markus, ha conectado de forma directa su empeño por salir del penal con su rechazo a testificar este lunes. “Si este comité y el pueblo estadounidense realmente quieren escuchar la verdad sin filtros sobre lo ocurrido, hay un camino sencillo: la Sra. Maxwell está preparada para hablar de forma plena y honesta si el presidente Trump le concede clemencia. Solo ella puede ofrecer el relato completo”.
Oscar Markus, el representante legal de Ghislaine Maxwell.
Maxwell es la única que puede aclarar por qué Trump y
“Por ejemplo, tanto el presidente Trump como el presidente Clinton son inocentes de cualquier conducta indebida. Solo la Sra. Maxwell puede explicar por qué, y el público tiene derecho a esa explicación”, ha sostenido Markus. Los recientes expedientes difundidos en enero por el Departamento de Justicia, registros vinculados a los procesos legales de Epstein y Maxwell, han confirmado que la antigua compañera del delincuente sexual desempeñó una función protagónica no únicamente en la trama de menores, sino además en el establecimiento de vínculos entre Epstein y personalidades de relevancia internacional.
Entre los recientes descubrimientos destaca que tuvo una participación relevante en el establecimiento de la Clinton Global Initiative, un proyecto iniciado por Bill Clinton después de dejar la Casa Blanca en el 2001. Específicamente, los mensajes indican que Maxwell intervino en la planificación del acto de apertura, en las discusiones relativas a su financiación e incluso acordó el envío de un millón de dólares a Publicis Groupe, la compañía encargada de gestionar el primer congreso de la iniciativa.
La intervención de Maxwell en la creación de la entidad se produjo en 2004, antes de que Epstein fuera procesado en 2006 y admitiera su culpa en 2008. El antiguo presidente Clinton ha admitido su vínculo con Epstein y Maxwell –con los que figura, al igual que Trump, en diversas imágenes difundidas durante el pasado año por el Congreso–, aunque sostiene que interrumpió el contacto con el magnate antes de su acusación formal.
En realidad, los archivos difundidos el mes previo señalan que el círculo de los Clinton mantuvo un vínculo más estrecho con Maxwell que con Epstein, según lo que ella manifestó el año anterior durante un interrogatorio ante el Departamento de Justicia. Es probable que el nexo surgiera a través de un excompañero sentimental de Maxwell, Ted Waitt, un empresario de tecnología vinculado a los Clinton y colaborador financiero de su fundación.
El antiguo mandatario y su esposa, Hillary Clinton, han sido convocados para comparecer ante el Congreso al concluir este mes. Pese a que en un principio rechazaron asistir, argumentando que sufrían un acoso político de los republicanos, terminaron aceptando tras la advertencia de ser acusados de desacato. Contrario a lo sucedido con el testimonio de Maxwell, tienen la intención de declarar frente a las cámaras y contestar a los interrogantes de los legisladores, en una sesión que podría arrojar luz sobre sus nexos, y los de otras figuras influyentes, con Epstein.
Los archivos de Epstein han generado una fuerte sacudida política en Noruega y el Reino Unido, sin embargo, tras su salida a la luz, no se ha producido ningún procesamiento reciente ni conflicto político en EE.UU. Diversos miembros demócratas del Congreso han aseverado que la Casa Blanca, valiéndose de sus correcciones y la prerrogativa de guardar archivos, ha silenciado los que involucrarían de forma directa al presidente Trump. Buscando disipar tales sospechas, el Departamento de Justicia ha iniciado este lunes la presentación ante varios legisladores de los registros de Epstein sin tachaduras, o sea, sin cubrir las identidades y las facciones de los sujetos que se mencionan en ellos.

