Labradores cazadores del Pallars solicitan optimizaciones en las licencias de caza nocturna.

Fauna

Un elaborador de Alt Àneu asegura que ha experimentado perjuicios por un monto de unos 5.000 euros.

Caza nocturna.

Caza nocturna.

ACN / Marta Lluvich

Las Claves

  • Daniel Ricou y Gerard Cardona completaron su formación para cazar especies silvestres que causan graves daños económicos en sus fincas ganaderas.
  • Los ganaderos

Daniel Ricou y Gerard Cardona son un par de criadores de ganado del Pallars que han completado la formación para especializar y facultar a los cazadores, con el fin de que atrapen con mayor efectividad a las especies de caza que provocan perjuicios y siniestros. 

Daniel realizó la capacitación “aburrido” relativa a los perjuicios que jabalíes, corzos o gamos generan en sus praderas de pasto y las averías que producen en los cerramientos de las fincas. 

Ricou asegura haber tenido un perjuicio de más de 5.000 euros en el transcurso de este año a causa de la vida silvestre. 

Este colectivo de ganaderos demanda perfeccionamientos en la ejecución de las licencias de caza nocturna: el uso de silenciadores en las jornadas, la aprobación de recorridos y autorizaciones singulares para machos que no califiquen como trofeos.

Daniel Ricou, en su condición de dueño de una finca pecuaria, está habilitado para ejecutar labores de supervisión en sus terrenos.

Al identificar perjuicios en una propiedad y desear cazar, es preciso informar a la autoridad, la cual, tras verificar los deterioros, concede el permiso exclusivamente en los terrenos señalados con anterioridad. 

En el transcurso de una batida, si avista jabalíes o diferentes ejemplares en una propiedad que no le pertenece o carece de notificación, no le es permitido dispararles, pese a su cercanía y al daño que causen en los terrenos. Debido a ello, reclaman que las demarcaciones resulten menos rígidas para poder cazar a estos animales que perjudican las zonas de pasto y que, al momento de la salida, no se hallan en el interior de la parcela registrada.

Los productores ganaderos experimentan “impotencia” al ver una propiedad llena de ciervos o gamos machos y no tener permiso para abatirlos ni ahuyentarlos disparando al aire. Actualmente, solo pueden cazar jabalíes de ambos sexos, así como hembras de ciervo, gamo y corzo.

Dichos criadores señalan que los perjuicios provocados por los animales silvestres “parece invisible”, mas no resulta tan evidente hasta que se comprueba que el forraje recolectado en una parcela es muy inferior a lo que debería.

Aseguran que la sobrepoblación de animales de caza eleva las amenazas para la salud, tales como la tuberculosis, y los siniestros viales. Debido a estas razones, solicitan asimismo margen de maniobra para intervenir durante los sábados y domingos o en el periodo estival, si resultara imprescindible.

Mesa del jabalí

La mesa del jabalí, creada durante la semana previa, gestionará “territorio a territorio” el exceso poblacional de esta especie para recortar al 50% la cifra de especímenes. Sesionará de manera regular por lo menos en dos ocasiones anuales con el propósito de monitorear el desempeño de las unidades territoriales.

De acuerdo con los registros de la Generalitat, durante la campaña 2024-2025 se abatieron más de 63.000 jabalíes, y en el transcurso del año se aprueban cerca de 1.500 intervenciones especiales para evitar perjuicios, con más de 6.000 especímenes obtenidos fuera del ciclo habitual.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...