ERC y Gent de Teià rompen el pacto de gobierno seis meses después del traspaso de la alcaldía
Política Local
Gemma Rosell, exalcaldesa de GxT, critica en las redes el cambio de rumbo que han impuesto los republicanos sin respectar los acuerdos del pacto compartido
Los republicanos atribuyen la rotura a las diferencias de criterio en la gestión municipal, así como visiones distintas en la planificación del futuro del municipio

La exalcaldesa de Gent per Teià, Gemma Rosell (izq) y la actual primera edil, Èrica Busto

Sólo seis meses ha durado el pacto de gobierno en Teià (Maresme) en el que las fuerzas más votadas del municipio, Gent de Teià y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) acordaron compartir dos años cada una la alcaldía. El pasado 17 de noviembre, no obstante, las dos formaciones hacían públicas sus desavenencias y anunciaban la fractura del acuerdo, entre mutuas acusaciones de falta de confianza e incumplimiento de los acuerdos.
El traspaso de la alcaldía, de Gemma Rosell Duran, líder de la formación independiente Gent de Teià (GdT), a Èrica Busto (ERC) se formalizó el 17 de junio. Desde entonces, según la exalcaldesa, no se ha respetado el pacto de gobierno “tal como hicimos nosotros, aunque no nos gustase el funcionamiento de sus concejalías”. Ahora, afirman desde GdT, “ERC ha dado un giro de 180º” e impone sus decisiones sin tener en cuenta al principal partido del municipio y socios de gobierno. Unas diferencias insalvables que dejan en minoría a Esquerra.
Los republicanos, en un comunicado detallan que han intentado mantener una relación de “cooperación y diálogo respetando el principio de alternancia en la alcaldía” pero reconocen que, con el tiempo, han surgido diferencias de criterio y muy diferentes “formas de entender la gestión municipal, así como visiones distintas sobre la planificación municipal”. Discrepancias, aseguran que “han hecho muy difícil mantener la cohesión necesaria para seguir gobernando con eficacia”.
Desde Gent, por su parte, lamentan que una de las primeras iniciativas impuestas por los republicanos haya sido “paralizar el aparcamiento del centro del pueblo, que estaba muy avanzado”. Además, subrayan diferencias insalvables en la gestión urbanística y en la redacción del nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM). “Ellos -en referencia a ERC- apuestan por un crecimiento con más construcciones y pisos más altos” mientras que desde Gent, aseguran que “hacemos caso al proceso participativo ciudadano que apostó por un crecimiento equilibrado y sostenible”.

Según ERC “las desavenencias han traspasado el ámbito político” por lo Èrica Busto, alcaldesa, ha comunicado a Gent la rotura del acuerdo. Unas desavenencias, que describen han afectado el funcionamiento cotidiano del gobierno “generando tensiones internas que no contribuyen al buen servicio a la ciudadanía”. El proceso de ampliación de la Escola Bressol Municipal, por ejemplo, “ha sido uno de los puntos que ha incrementado la tensión”
Con la rotura del pacto, GdT, que por 15 votos fue la fuerza más votada en las últimas municipales y obtuvo cuatro concejales, pasa a la oposición. Los republicanos, con el mismo número de ediles, dirigirán un gobierno en minoría de cuatro concejales. En la oposición también quedará el grupo municipal de Junts, con tres concejales, liderado por Francesc Ribas y, PSC y PP con un concejal cada uno.
Moción de censura inviable por animadversión personal
A poco más de un año y medio de las próximas elecciones municipales, en Teià se abre un panorama político incierto y se abren negociaciones que puedan garantizar de la estabilidad. La posibilidad de una moción de censura contra ERC, según fuentes políticas, se desvanece por la manifiesta animadversión personal manifiesta entre Gemma Rosell y los postconvergentes, que ahora tendrán un papel preponderante en la gobernabilidad.
La exalcaldesa Rosell, en el mandato 2019-2023, había formado parte de la candidatura de Junts en Teià, pero optó por cambiar de partido y sumarse a GdT. Las negociaciones de Junts para incorporar a la formación independiente a su partido, se truncaron por la que definen como “la animadversión de Gemma Duran con Francesc Ribas” lo que imposibilitó cualquier pacto, según citan las mismas fuentes.

