La Diputación de Valencia extiende las cuentas y profundiza la división entre las facciones.

Valencia

Vicent Mompó se ve incapaz de validar sus presupuestos de 2026 mientras el PSPV manifiesta abiertamente su deseo de crispación y su negativa a propiciar pactos con el PP.

La vicepresidenta de la Diputación de Valencia, Natàlia Enguix, y el presidente, Vicent Mompó

La titular de la vicepresidencia de la Diputación de Valencia, Natàlia Enguix, junto al presidente, Vicent Mompó. 

Diputación de Valencia

Las Claves

  • La Diputación de València prorroga sus presupuestos de 2025 ante la falta de consenso para validar el plan financiero de 2026.

La Diputación de València tuvo que extender ayer sus partidas de 2025 debido a que resultó inviable alcanzar un consenso para validar el plan financiero de 2026. Los requerimientos de Ens Uneix, aliado de Vicent Mompó en el organismo provincial, han resultado ser, tal como advirtió este diario, inconciliables con las demandas de Vox, cuya votación resulta igualmente indispensable para tramitar un presupuesto inédito.

Los representantes locales exigían mayores fondos para Igualdad y Memoria Histórica, departamentos dirigidos por su diputada Natàlia Enguix, aunque Vox ha rechazado la propuesta. El grupo de derecha radical se siente disgustado ante la relevancia otorgada por la institución provincial a dichos ámbitos, los cuales Vox cuestiona abiertamente dentro de su confrontación ideológica. Previamente, los dos representantes de la organización de Santiago Abascal habían respaldado a Mompó, quien carece de mayoría absoluta, no obstante, el progreso del mandato y las demandas de Ens Uneix han frustrado cualquier pacto entre las tres partes.

Durante el pasado ejercicio, la Diputación de Valencia —una entidad escasamente inclinada a los choques partidistas— alcanzó la aprobación de sus presupuestos con el aval de cuatro de los cinco grupos —el PSPV votó positivamente y solo Compromís se mantuvo al margen en una planificación financiera influida por la catástrofe de la dana—. Esta sintonía, tras un ciclo de elevada fricción política, no ha podido renovarse. El PSPV sostenía ayer que la prolongación “confirma el fiasco absoluto del pacto entre el PP y Ens Uneix, sostenido por Vox”.

Las vías de comunicación que Llorca intenta abrir no reciben contestación de la izquierda, que percibe al president ligado a Vox.

La incapacidad para alcanzar un acuerdo demuestra que los vínculos entre las distintas facciones se han roto por completo y no se restaurarán durante el resto del mandato. A pesar de los esfuerzos del president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, el entendimiento entre los sectores conservadores y progresistas resulta inalcanzable. Del mismo modo, no parece que las constantes concesiones del PP hacia Vox en el ámbito regional faciliten el restablecimiento de diálogo alguno.

Así lo manifestó este lunes la secretaria general del PSPV y ministra, Diana Morant, quien arremetió nuevamente contra el president. La líder socialista afirmó que Pérez Llorca “no está abriendo una nueva etapa de normalidad”, puesto que “la normalidad política uno se la tiene que ganar y se la tiene que merecer”, cuestión que calificó de inviable con un “Consell de continuidad que nos ha estado mintiendo durante 14 meses”. En la jornada de ayer, agregaba: “Hoy tenemos un president que no ha votado nadie”.

A falta de opciones para actualizar los entes estatutarios

Bajo esta línea, Morant reiteró que las “líneas rojas” del PSPV ante Vox siguen siendo las mismas, y, por consiguiente, sus sufragios bloquearán la entrada de candidatos presentados por dicho partido ultra en organismos estatutarios que desean desmantelar. Todo sugiere que se agotará la etapa parlamentaria y el Consell Valencià de Cultura y la Sindicatura de Comptes, por nombrar únicamente dos instancias, mantendrán la vigencia de sus cargos vencida.

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Enrique Bolland
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La estrategia del PSPV permanece inalterada tras la renuncia de Carlos Mazón y, lejos de pretender suavizar el panorama, el socialismo valenciano se muestra resuelto a persistir en el choque directo con el PP. Tanto la organización del puño y la rosa como Compromís no planean moderar sus cuestionamientos sobre el tratamiento de la dana, poniendo en marcha una prolongada precampaña que se extenderá hasta el término de la legislatura. El marco estatal, donde el bloque de derechas procura agitar el entorno electoral, ayuda también a que la pugna política se mantenga en niveles máximos.

Pérez Llorca no se decanta por la crispación, pues prefiere cultivar una percepción de president próximo y pegado a la realidad social. No obstante, el líder popular, al tanto del contexto preelectoral que atraviesa toda España, ha decidido rodearse de responsables políticos con aptitud para elevar la tensión y entrar en la pugna, como el síndic del grupo popular, Nando Pastor, o el portavoz del Consell, Miguel Barrachina.

La Diputación de Valencia, tras haber logrado eludir las polémicas, se encamina hacia un cierre de legislatura difícil.

Bajo este escenario de división ideológica, alcanzar consensos en la Diputación de Valencia resultaba sumamente complejo. Realmente, informantes del organismo consideran altamente improbable que el panorama cambie durante el futuro cercano. Por ello, durante el tiempo restante del mandato (hasta los comicios de 2027), cada sesión plenaria se convertirá en un conflicto donde Mompó deberá maniobrar con cautela para armonizar las exigencias de Ens Uneix, aliado gubernamental, y Vox, apoyo externo. A diferencia de lo que ocurre en la Generalitat, el líder provincial del PP requiere más que el respaldo de Vox, una situación que dificulta la calma en una entidad que anteriormente había conseguido evitar las tensiones.

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