Las Claves
- a Basarnas continuar las maniobras hasta localizar a la última víctima del trágico accidente.
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- Los equipos de rescate hall
Únicamente resta uno. Un niño valenciano de 9 o 10 años —el último desaparecido— para finalizar una de las tragedias más penosas que ha vivido una familia valenciana en el extranjero recientemente. Este miércoles concluye, a menos que ocurra una nueva prórroga, el término oficial de búsqueda del menor tras el naufragio de la nave turística KM Putri Sakinah en aguas del Parque Nacional de Komodo, en Indonesia. Doce días después del incidente, las labores entran en su etapa más determinante, señalada por el agotamiento de los grupos, las dificultades del clima y la tensión emocional de una familia que todavía aguarda.
El hallazgo ayer de los restos de un pequeño y de la estructura del barco ha generado un sentimiento agridulce de consuelo y dolor. Consuelo debido a que las aguas, paulatinamente, han comenzado a brindar aclaraciones. Dolor puesto que ratifica aquello que nadie deseaba reconocer. Tras este descubrimiento, únicamente resta localizar a un infante: uno de los dos niños valencianos que seguían en paradero desconocido después del hundimiento sucedido durante la tarde del 26 de diciembre.
El cadáver se halló cerca de las 14.30 horas (horario de la zona) después de que varios pescadores alertaran sobre fragmentos a la deriva en la región septentrional de la isla de Rinca. Al lado de los restos humanos se encontró la estructura de la embarcación, un elemento fundamental para esclarecer los sucesos de esa madrugada. De acuerdo con lo expuesto ante los medios por Fathur Rahman, encargado del operativo de la Agencia Nacional para la Búsqueda y Rescate de Indonesia (Basarnas), el descubrimiento tuvo lugar a 7,48 millas náuticas —aproximadamente 14 kilómetros— de la ubicación donde el navío naufragó ante la isla de Padar.
Las labores de asistencia alcanzan su decimotercera jornada este miércoles, tras dos prórrogas fuera de lo común al periodo jurídico obligatorio de siete días.
“El cuerpo fue encontrado junto con el casco del KM Putri Sakinah”, ratificó Rahman desde Labuan Bajo, el muelle donde se organiza el operativo. Pasadas tres horas y media, el cuerpo fue llevado al centro médico de la zona para ser identificado. Los responsables de Indonesia ya han verificado que corresponde a uno de los descendientes de Andrea Ortuño y Fernando Martín, si bien los especialistas forenses siguen adelante con las gestiones reglamentarias.
Un descubrimiento fundamental, aunque parcial. Ya que, a pesar del descenso efectuado por los submarinistas en el área, no fue posible hallar al último individuo extraviado. El océano, nuevamente, se negó a entregarlo todo.
Las labores de salvamento alcanzan este miércoles su jornada número trece, luego de dos extensiones extraordinarias del periodo jurídico básico de una semana. El primer aplazamiento se produjo al no obtenerse hallazgos determinantes; el siguiente, el domingo anterior, tras el hallazgo de los restos de Fernando Martín, antiguo jugador y técnico del Valencia CF Femenino B, con 44 años. Dicha determinación facilitó prolongar las tareas de rastreo hasta el ocaso de este miércoles, momento que actualmente establece el final.
Se contempla que, al concluir el día de hoy, los responsables analicen los avances y resuelvan si aprueban una tercera prórroga. La tensión es extrema. Asimismo, el peso psicológico es enorme para las unidades de socorro, que han laborado sin interrupciones en un entorno muy difícil por la fuerza de las corrientes y la profundidad del océano.
“Queremos encontrarlos a todos, hay que ser optimistas”, afirmaba a EFE Andy, un integrante del equipo de salvamento de Basarnas, al finalizar las labores de este martes. Su testimonio sintetiza la esencia de una labor que, superando lo meramente técnico, se ha transformado en una lucha contra el tiempo frente al agotamiento, la meteorología y el mismo mar.
Tanto los fragmentos de la nave como el cadáver localizado este martes se encontraron a gran distancia del lugar original del naufragio, lo cual consolida la teoría de que el flujo marino desplazó el navío a lo largo de varias jornadas. Los efectivos dedicados al rastreo han indicado que este sector del parque natural, célebre por su atractivo visual, constituye igualmente uno de los puntos más peligrosos de todo el archipiélago.
Las piezas del barco y el cadáver localizado este martes se situaron a una distancia importante de la zona donde ocurrió el naufragio.
En un principio, los mandos achacaron el hundimiento a un problema técnico del motor. No obstante, tiempo después señalaron un acontecimiento náutico “inusual e impredecible”: un conjunto de tres olas masivas que presuntamente hicieron zozobrar el navío en un instante, sin permitir el rescate de los ocupantes. La Policía indonesia prosigue con las diligencias para confirmar si se produjo alguna imprudencia por parte de los marineros.
A bordo del KM Putri Sakinah se trasladaban seis personas de un mismo núcleo familiar español: dos adultos y cuatro menores de edad. A raíz del siniestro, Andrea Ortuño y una de sus hijas pudieron sobrevivir y fueron rescatadas. Los cuatro ocupantes restantes —Fernando Martín y tres niños— se encuentran desaparecidos en las aguas.
A partir de ese momento, el océano ha estado entregando restos de manera sucesiva y despiadada. El 29 de diciembre se halló el cadáver de una niña. El domingo fue localizado el cuerpo del progenitor. Este martes, se encontró el de otro pequeño. Cada uno apareció en puntos diferentes, lo cual dificulta todavía más la búsqueda de la última persona extraviada.
El transcurso de este martes se vio condicionado por una lluvia ligera persistente que entorpeció las labores de búsqueda. De acuerdo con los medios regionales, el estado del tiempo ha representado uno de los mayores impedimentos en las jornadas recientes, sumado a la hondura marina en las zonas donde se presume que el niño podría haber quedado retenido.
A pesar de ello, las brigadas han reforzado sus labores en lo que podría constituir la penúltima fecha de localización. “Retomaremos las búsquedas alrededor del barco y en otras zonas sospechosas”, manifestó Rahman, quien hizo hincapié en que cualquier determinación sobre una extensión futura estará vinculada a los resultados de este miércoles.
El reagrupamiento familiar dispone del apoyo de la diplomacia española.
Los allegados disponen del soporte de la diplomacia española. El embajador de España en Indonesia, Bernardo de Sicart Escoda, instó formalmente a Basarnas a que las maniobras siguieran en marcha “hasta encontrar los restos” respecto a los sujetos extraviados. Dicha demanda gana hoy una importancia superior, puesto que únicamente resta localizar a una víctima.
Tras el hallazgo de los restos de uno de los pequeños, aún resta localizar al último menor: un descendiente de Fernando Martín o de Andrea Ortuño, de 9 o 10 años. Este miércoles, el tiempo alcanzará su frontera final. El océano determinará si entrega al último chico valenciano o si fuerza la clausura de un rastreo que nadie desea concluir. Pues mientras falte uno, el drama permanecerá vigente.



