La nueva etapa de entendimiento que PP y Vox aspiran a abrir tras las elecciones en Extremadura, con la posibilidad incluida de que la formación de Abascal se integre en el gobierno de María Guardiola, no tiene por qué alterar la relación de ambos partidos en la Comunidad Valenciana. Después de facilitar el relevo de Carlos Mazón y la investidura de Juanfran Pérez Llorca, Vox no tiene intención de dejar la oposición, desde donde, por cierto, ha logrado influir más que en su etapa en el Consell.
“Estamos a gusto donde podamos dar el mejor servicio para los valencianos”, esgrimió ayer el portavoz de la derecha extrema en las Corts, José María Llanos, para acto seguido añadir: “En estos momentos creemos que tenemos que estar en la oposición”. Para el dirigente de Vox, la situación no es la misma en la Comunidad Valenciana que en Extremadura, pues en esta última acaba de haber unas elecciones y deben de decidir qué camino toman. “Allí decidirán si es posible participar en el gobierno o no” y se busca un apoyo desde el Parlamento, como sucede en las Corts Valencianes.
Con todo, Llanos reconoció que no es una decisión que tenga que tomar el grupo parlamentario en un partido tan centralizado donde, por ejemplo, la ruptura de los gobiernos autonómicos con el PP se tomó desde Madrid.
Tampoco en las filas populares parecen demasiado entusiasmados con la posibilidad de que Extremadura tenga un efecto dominó en otras autonomías. Ayer, la portavoz adjunta del PP en el Parlamento valenciano, Laura Chulià, justificó la posibilidad de un acuerdo entre Guardiola y Vox tras los resultados de los comicios, pero, en cambio, consideró que, en el caso valenciano, “la estabilidad está garantizada y es suficiente”. No quiso la dirigente popular pillarse los dedos y recordó que la competencia de formar gobierno depende del presidente de la Generalitat.
El PP valenciano se conforma con la estabilidad que le da Vox desde la oposición
Así las cosas, con una legislatura que ya se encara a su final, no parece que el escenario de volver a un Consell de coalición sea el más probable. Más aún cuando, a medida que se acerque la convocatoria electoral, PP y Vox tendrán que empezarse a diferenciarse y a marcar perfil para atraer al votante conservador. Dejarán de ser socios para convertirse en rivales.

