Las Claves
- La investigación de la Universidad de Alicante advierte que la brecha digital excluye a los ancianos durante las emergencias climáticas.
- Especialistas recomiendan recuperar
Hoy en día resulta evidente que el envío de notificaciones de advertencia a los dispositivos móviles constituye una herramienta valiosa ante situaciones de riesgo. Sin embargo, los especialistas aconsejan tener presente que la disparidad tecnológica continúa vigente y que para determinados grupos, como los ancianos o colectivos con poca vinculación social, e incluso viajeros que recorren el área sin conexión, el uso de métodos clásicos de comunicación, como los altavoces en patrullas de policía o el sonido de las campanas, puede ser muy efectivo para que la gente encuentre protección y preserve su seguridad.
Investigaciones actuales destacan que confiar únicamente en medios digitales provoca marginaciones no deseadas, especialmente en grupos con limitaciones de conectividad o habilidades técnicas. Esta observación forma parte del exhaustivo análisis Información y participación social en contextos de crisis: retos comunicativos ante una ciudadanía diversa, integrado en el documento de la Universidad de Alicante acerca de planes comunicativos frente a desastres ambientales y climáticos. Las investigadoras Silvia García-Espinosa, Natalia Papí-Gálvez y María Elena Fabregat-Cabrera señalan en la introducción que, aun con el progreso legal, técnico y de gestión, los protocolos de aviso y difusión continúan exhibiendo fallos significativos al determinar modelos informativos que consideren las realidades sociales, tecnológicas y culturales de la población.
Investigaciones recientes advierten que el uso exclusivo de medios digitales produce segregaciones no intencionadas.
El fenómeno de la dana en la Comunidad Valenciana el 29 de octubre de 2024 puso de relieve dichas fallas comunicativas y funcionó como el motor empírico de esta investigación”. Indican que por encima de cien de los fallecidos por la crecida tenían más de 70 años. Y sostienen que “la gestión del riesgo no solo exige inmediatez, sino también adecuación social, cultural, lingüística y tecnológica de la comunicación institucional en todas sus fases”.
Bajo este marco, la investigación estima que “la brecha digital es un eje central. En la Comunidad Valenciana: el 16 % de los mayores de 54 años declara no tener acceso a internet en su vivienda; porcentaje que asciende al 43% entre los mayores de 74 años”.
Dentro de la Comunidad Valenciana, el 16 % de la población con más de 54 años declara carecer de conexión a la red en su domicilio; este porcentaje se eleva hasta el 43% para quienes sobrepasan los 74 años.
La investigación recomienda, por una parte, “fortalecer la cultura preventiva desde la infancia mediante simulacros, metodologías activas y protocolos accesibles sin generar alarma”, de la misma forma que se realiza con éxito notable, por ejemplo, en Japón. Respecto a la comunicación, la nitidez, la precisión, la confianza y el evitar términos técnicos resultan fundamentales para impedir fallos o confusiones. “Una alerta que te dice: ‘No se mueva’, eso no significa nada”. Adaptar los avisos de forma individual continúa siendo un desafío: “Nos gustaría poder hacer mensajes más customizados para distintas categorías sociales”. Se destaca la importancia de considerar la variedad de idiomas y a los residentes de otros países en la Comunidad Valenciana. Esto demuestra carencias en la adecuación de los textos y posibilidades de optimización, tales como el repertorio de avisos ya escritos y validados con el público pertinente.
Respecto a las vías de información, se perciben contrastes entre edades: la población juvenil prioriza las plataformas digitales y las apps; las personas de edad avanzada, por el contrario, recurren a formatos clásicos (televisión, radio, prensa) o al trato directo entre personas. Debido a esto, se sugiere retomar medios de antaño como los altavoces públicos, las acciones de la iglesia y los vínculos entre vecinos: enfocarse únicamente en el entorno virtual excluye a grupos en riesgo. Asimismo, las redes sociales se entienden como un ámbito para el activismo ciudadano.


