Pasar los meses fríos en campings, la alternativa turística que lidera la Comunidad Valenciana.
Turismo
Aunque contabiliza una cantidad de turistas inferior a la de Catalunya, el tiempo promedio de estancia resulta notablemente más elevado, logrando que los diversos puntos turísticos de Alicante, Valencia y Castellón ubiquen a la autonomía valenciana como la alternativa favorita durante la temporada invernal.

Turistas que vienen de Italia durante su recorrido por España se alistan para explorar Alicante en bicicleta después de haber aparcado su autocaravana.

Las gélidas temperaturas invernales en las regiones centrales y septentrionales de Europa transforman la costa mediterránea en un enclave bastante próximo y asequible para pasar la estación bajo el sol. De esta forma lo perciben los millares de turistas que situaron el pasado diciembre a la Comunidad Valenciana a la cabeza de la industria del camping en España, alcanzando 672.294 estancias contabilizadas en locales de sus tres provincias, superando por más del doble a Andalucía, que ocupa el segundo puesto en esta clasificación turística específica.
Resulta sorprendente que esta cifra tan alta de pernoctaciones registradas en los campings valencianos se logre con una cantidad inferior de turistas (69.373) comparado con quienes acudieron durante diciembre a los campings catalanes (73.824), la cual ocupa el tercer puesto regional en cuanto a estancias. El motivo resulta fácil de comprender: el tiempo promedio de permanencia -9,69 días- supera de forma notable al de Catalunya, que solo alcanza los 2,96 días.
El periodo medio de alojamiento -9,69 días- es bastante más extenso que el registrado en Catalunya, que apenas llega a 2,96 días.
La información detallada demuestra con claridad que gran cantidad de viajeros —especialmente de otros países— recurren a los campings y sus equipamientos progresivamente vanguardistas, con prestaciones muy parecidas a los resorts hoteleros y ajustados a los requerimientos de las numerosas caravanas, con el fin de disfrutar de periodos prolongados bajo el sol durante las jornadas en las que el frío extremo y las nevadas convierten sus regiones natales en parajes inhóspitos en los cuales abandonar el hogar resulta un suplicio.
Benidorm sobresale con una permanencia promedio en sus campings de 31 días, lo cual implica que sus huéspedes se mudan, en la práctica, a habitar todo el mes en la ciudad de los rascacielos. Dicha cifra aumenta, lógicamente, el promedio global, que alcanza los 15,68 días en toda la Costa Blanca. Únicamente Murcia se aproxima, registrando 13,72 días.

Benidorm aglutinó durante el mes de diciembre el 22% de las estancias en los campings de la Comunidad Valenciana, rebasando las 150.000, destacando especialmente la afluencia de visitantes internacionales: un 136.000 de la cifra global. La segunda localidad más elegida por el turismo de camping extranjero en dicho periodo fue la castellonense Cabanes (40.935 pernoctaciones), a la que siguieron Oliva (31.000) y Peñíscola (29.000). El público nacional optó mayoritariamente —aparte de por Benidorm— por Enguera (4.943) y Peñíscola (3.740).
La Comunidad Valenciana se sitúa como la segunda autonomía con más campings en funcionamiento (128), por detrás de Andalucía (131) y Catalunya (89), de un total de 564 en el territorio de España. Sin embargo, es la que concentra un mayor número de plazas (74.000), frente a las 56.000 de Andalucía y las 54.000 de Catalunya. Asimismo, destaca por emplear a más personal, con 1.327 individuos, en comparación con los 1.061 de Andalucía y los 946 asalariados de Catalunya.
La Comunidad Valenciana se posiciona como la segunda autonomía con mayor número de campings operativos, si bien encabeza la oferta de plazas y la contratación de personal.
De igual modo que sucede en la totalidad del Estado, el repunte de usuarios frente a diciembre de 2024, superior al 12%, no conlleva sin embargo un alza en las pernoctaciones, las cuales han caído ligeramente -cerca del 3%- debido a una estancia media más corta.
La Comunitat Valenciana registró asimismo el nivel más alto de ocupación a escala nacional, con un 62,8% de las parcelas disponibles, porcentaje que escaló hasta el 84,4% en la Costa Blanca.