Comunidad Valenciana

De sobrados y 'sorpassos”

Se comenta con frecuencia sobre los therians, aquel grupo social donde los miembros portan la careta de su criatura favorita e imitan sus gestos característicos. Ciertas personas han optado por denominarlo travestismo. Durante el anterior fin de semana, su reunión en el Arc de Triomf de Barcelona concluyó con cuatro arrestados debido a diversos ataques. En Argentina, el mandatario Milei ha comunicado sanciones económicas para aquellos que se atrevan a actuar de esa manera.

La ministra y líder del PSPV, Diana Morant, en entrevista en Cadena SER 
La ministra y líder del PSPV, Diana Morant, en entrevista en Cadena SER Biel Aliño / EFE

Basándose en los sondeos y en las cifras de los comicios que se van difundiendo, Vox conseguirá éxitos idénticos con un aspirante tradicional que con un therian. Es indiferente. Les sobra potencial. No precisan de oratorias complejas ni de figuras de renombre. Vox asciende velozmente como el oleaje durante la resaca. Se percibe un agotamiento ante lo habitual y el público se inclina por supuestas soluciones mágicas —extremistas— que no han sido validadas plenamente. Vox progresa con tal intensidad que el PSOE contempla una posible victoria en los comicios al Congreso de 2027. Si el trasvase de apoyos desde la derecha sigue alimentando el espacio de la ultraderecha, podría convertirse en la formación líder. En 2023 debió aceptar la segunda posición.

Esa cuadratura del círculo no es extrapolable al caso valenciano. A diferencia de Pedro Sánchez, que despierta una gran antipatía en amplias capas de la población pero emerge como canalizador del voto útil ante la atomización y el cainismo lacerante de la otra izquierda, aquí el panorama es distinto. Diana Morant no está capitalizando el malestar ciudadano que late desde la dana. En cambio, Compromís, marca bien asentada y valor refugio en tiempos convulsos, se encuentra en unas condiciones óptimas para crecer en el ciclo que se aproxima. El escenario le es tan propicio que convendría no descartar un sorpasso en las Corts por ese lado del tablero. En 2015 dicho vuelco estuvo a punto de materializarse; a Ximo Puig le salvaron el pescuezo las tres comarcas más meridionales. Hoy, una década después, Gabriel Rufián, con su ascendencia importante, interpela al votante progresista para que afiance las fuerzas consolidadas en cada territorio, como lo es la coalición valencianista. Los repuntes notables del BNG y la Chunta Aragonesista señalan el camino.

Se cuestiona si Morant tendría que haber dejado

¿Debió renunciar Morant a su cartera de ministra para dar respuesta sobre el terreno, cada día, a la emergencia que vivían sus conciudadanos y a erigirse como presidenta in pectore en la reconstrucción? Probablemente, sí. ¿Es entendible que no presentase en un año una moción de censura contra Mazón? No lo parece. ¿Tendría que haber sido mucho más exigente con Sánchez y haberle persuadido de la necesidad de visitar con regularidad las zonas afectadas? Obviamente. ¿Se debió aceptar la creación de la comisión mixta con la Generalitat mucho antes? Sin duda alguna. Pero nada de todo eso se produjo.