La AVL rechaza el cambio a Val
Polémica normativa
Descartan el acento agudo en

Una sesión del pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua.

La asamblea de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ha desestimado este viernes el previsto dictamen relativo a la alteración del nombre de la ciudad de València hacia la doble denominación “Valéncia/Valencia”, utilizando acento cerrado en su grafía valenciana, tal como han indicado medios de la zona y ha corroborado este periódico. El ente regulador reafirma de esta manera el planteamiento establecido hace exactamente una década, en marzo de 2016, cuando el Ayuntamiento determinó por unanimidad —en el transcurso del primer gobierno de Joan Ribó— instaurar de forma oficial la variante “València”, con tilde abierta, una medida que recibió el visto bueno ese mismo periodo por la propia Acadèmia.
De acuerdo con personas familiarizadas con la resolución, la denominación de la urbe principal valenciana continuará siendo la misma: València. No se conocen muchos detalles adicionales sobre este documento calificado como confidencial, el cual no ha sido repartido digitalmente entre los miembros de la academia. Se planea enviarlo este lunes a la Dirección General de Administración Local de la Generalitat para, más adelante, difundirlo oficialmente junto con las razones que justifican tal determinación.
La AVL poseía la decisión final luego de que el anterior 22 de diciembre la corporación local, mediante el apoyo de PP y Vox y el rechazo de Compromís y PSPV, acordara remitir a la Generalitat el planteamiento para cambiar la denominación. Corresponde al gobierno regional la facultad de establecer las nomenclaturas oficiales de las localidades, aunque resulta obligatorio solicitar un dictamen vinculante a la Acadèmia, organismo responsable de definir las versiones lingüísticas adecuadas de los nombres geográficos oficiales.
La presente administración municipal liderada por la alcaldesa María José Catalá respaldaba un proyecto con dos metas: fijar un nombre bilingüe para la urbe y alterar la grafía valenciana para que se redactara “Valéncia”, empleando el acento cerrado, reemplazando así la escritura actual. Dicha propuesta se fundamentaba en un estudio del filólogo Abelard Saragossà, docente de universidad y asimismo integrante de la AVL, el cual sostenía que la vocal cerrada se ajustaba a la dicción histórica y predominante de la población. Sin embargo, Saragossà no participó en la sesión plenaria de este viernes.
El edil de Acción Cultural, José Luis Moreno, sostuvo durante diciembre la validez jurídica del trámite, afirmando que respetaba el Reglamento 69/2017 y que no representaba una alteración a la potestad legislativa. Mencionó, asimismo, casos previos como el de l’Énova, cuya tilde se cambió con el fin de adecuarse de forma óptima a la fonética tradicional.
No obstante, la resolución de la Acadèmia descarta la modificación de la tilde y conserva invariable el término “València”. Dado que es un dictamen de obligado cumplimiento, las autoridades pertinentes no pueden desatender su veredicto. Pese a ello, la AVL permite contemplar una nomenclatura bilingüe que incluya la variante castellana, a condición de que la escritura en valenciano aparezca primero, siguiendo un modelo parecido al de Castelló de la Plana/Castellón de la Plana.
La decisión se produce en un contexto político especialmente tenso en torno a la lengua y la propia Acadèmia. Vox ha cargado reiteradamente contra la institución, mientras el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha expresado públicamente su respaldo a la AVL y ha marcado distancias con las posiciones más beligerantes. La salida de Carlos Mazón de la presidencia autonómica ha rebajado parcialmente la presión, tras una etapa en la que incluso se planteó reformar la ley de creación del ente.
Con este “no” al cambio de acento, la Acadèmia reafirma su criterio filológico y devuelve el foco al debate político sobre la conveniencia —y el alcance— de una eventual denominación bilingüe para la capital valenciana.



