El PP medita qué hacer con Carlos Mazón
Análisis
Si el TSJCV acepta imputar al expresidente, el partido se planteará pedirle el acta de diputado en las Corts Valencianes

Carlos Mazón en su escaño en las Corts Valencianes

Carlos Mazón dimitió como presidente de la Generalitat Valenciana el pasado mes de noviembre por la presión, especialmente de los familiares de las víctimas, alentada por los datos que se han ido conociendo por la instrucción de la jueza de Catarroja. Datos que, en resumen, confirmaban que no contó durante meses una amarga verdad: estuvo ausente durante casi cinco horas en una comida privada con una periodista mientras se producían la mayoría de las muertes provocadas por la dana. Sin la acusada instrucción de la magistrada, tal vez el camino del expresidente valenciano habría tenido otros tiempos. Pero Mazón se ha mantenido como diputado en las Corts Valencianes, institución que apenas visita, con lo que ha podido mantener su condición de aforado y evitar que la jueza pudiera imputarle.
Esta semana, sin embargo, la instrucción ha dado un giro importante. La magistrada ha elevado al TSJ valenciano una exposición razonada en la que solicita su imputación “por la inactividad negligente de quien fuera president de la Generalitat”, según el escrito. Un paso que tiene un plano judicial y otro, inevitablemente, político. ¿Si el alto tribunal acepta la petición de la instructora puede seguir Carlos Mazón siendo diputado en las Corts? Desde su dimisión, en el entorno de Juanfran Pérez Llorca no se oculta la incomodidad que supone que el expresident siga teniendo su escaño en las Corts. Principalmente porque su presencia, según estas fuentes, recuerda la nefasta gestión de la emergencia de la dana y, también, porque entrega munición a la oposición del PSPV y Compromís para intentar erosionar el nuevo Consell.
Antes del paso dado por la jueza con su petición al TSJ, se había establecido, incluso, un pacto no escrito entre el PP y Mazón para que este no estuviera en los momentos claves de los debates del Parlamento autonómico, como sucedió hace dos semanas en la sesión de control al Consell. Pero su escaño vacío también es un argumento que la izquierda utiliza, así como los familiares de las víctimas, que reiteran su exigencia de que el expresidente sea apartado el hemiciclo. Este es uno de los motivos por los que dos de las principales asociaciones se niegan a sentarse a hablar con el nuevo presidente valenciano.
Pérez Llorca ha señalado esta semana que quiere esperar a conocer la decisión del TSJ para adoptar una decisión. Fuentes del PP reconocen que, de momento, se quiere ganar tiempo, pues el alto tribunal podría negarse a la petición de la instructora, lo que favorecería la situación legal de Mazón, o incluso pedir a la magistrada que siga la instrucción y, una vez finalizada, vuelva a elevar su exposición razonada.
El problema es si finalmente es imputado, lo que supondría dar la razón a la magistrada de todas las acusaciones que, en su documento, ha vertido sobre la actuación del expresidente aquel día. En este caso, reconocen, va a ser difícil para el PP no intentar forzar su renuncia o, al menos, pedirle el acta; que recordemos es personal. Entre otras razones porque Mazón debería declarar ante el alto tribunal, que asumiría el final de la instrucción, con la posibilidad de tener que sentarse en el banquillo de los acusados si finalmente se abre vista oral.
No son pocos los que rescatan de la memoria el caso de Francisco Camps. En el año 2011, el instructor pidió al TSJ su imputación por el caso de los trajes, pieza separada del caso Gürtel; pero el alto tribunal lo rechazó. Sin embargo, el Supremo, tras presentar las partes recurso, ordenó que fuera imputado y, posteriormente, se decretó que fuera juzgado. En aquel momento, Mariano Rajoy afrontaba unas elecciones generales y acabó forzando la dimisión de Camps de todos sus cargos. Aunque fue absuelto, la responsabilidad política acabó apartando al expresidente de una vida política a la que ahora intenta volver.
El camino de Mazón parece haber entrado en esos márgenes, atrapado entre los tribunales y la presión política. Hasta ahora, el PP defendía que con su dimisión como president ya había asumido toda la responsabilidad política de la gestión de la dana. Pero si el TSJ decidiera imputarlo, el escenario sería más grave e incierto. De momento, el PP medita mientras el tiempo corre.
Todo en el peor momento
Desde el PP se reconoce que la decisión del TSJ valenciano se puede producir en el “peor momento”, en el que se están produciendo aún procesos electorales en Castilla-León y Andalucía, y cuando aún no se han resuelto los acuerdos entre el PP y Vox en Extremadura y Aragón. “Feijóo está harto del tema Mazón”, señalan estas fuentes, que destacan que el presidente del PP no desea dedicar tiempo a resolver una situación que, por el contrario, debe gestionar Pérez Llorca. Lo cierto es que Feijóo nunca estuvo cómodo con el expresidente valenciano, y la relación entre ambos se deterioró en dos episodios claves: con el pacto de Mazón con Vox tras el 28-M y por la gestión de la dana, que ha erosionado la imagen del partido en Valencia. Ahora, incomoda, y mucho, en el PP español que una posible imputación vuelva a poner de actualidad al expresidente valenciano en toda España y que Génova se vea obligada a decidir qué debe hacerse con Mazón.



