El IVAM explora el legado de
Arte
Valencia estrena exposición en su museo

Muestra de Pinazo en el IVAM

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha presentado una exhibición que busca transformar la narrativa del arte valenciano de la modernidad destacando el legado de tres generaciones de la familia Pinazo. Con el nombre El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo, la colección agrupa 138 piezas, incluyendo obras pictóricas, creaciones gráficas y archivos que facilitan un viaje a través del Naturalismo y el Modernismo hasta llegar al Art Decó, brindando una perspectiva integral sobre el desarrollo de esta estirpe creativa.
La directora del IVAM, Blanca de la Torre, subraya que la exposición permite analizar la relación entre abuelo, hijo y nieta, “la evolución gradual de cada uno de ellos y cómo el trabajo artístico de cada uno mantuvo su propio rumbo”. Comisariada por Javier Pérez Rojas, la muestra busca reivindicar a figuras que hasta ahora habían quedado en segundo plano frente al reconocimiento de Ignacio Pinazo Camarlench, considerado uno de los grandes maestros del arte valenciano de finales del siglo XIX y principios del XX.

Valencia, entre 1870 y 1920, fue un núcleo artístico de gran relevancia, donde destacaron familias como los Capuz, los López, los Benlliure, los Sorolla y, por supuesto, los Pinazo. Ignacio Pinazo tuvo dos hijos que siguieron su vocación artística: José e Ignacio Pinazo Martínez, el primero pintor y el segundo escultor. La tercera generación, representada por Marisa Pinazo Mitjans, continuó la tradición pictórica familiar, aportando una sensibilidad propia que se une al legado de sus antecesores.
El comisario de la exposición describe a esta familia como “inquieta e innovadora”, con artistas que abordaron todos los géneros y estilos de su tiempo. José Pinazo Martínez, hijo del maestro, fue un artista de marcado carácter moderno y vanguardista, muy valorado por la crítica en su época, pero cuya obra apenas había sido mostrada hasta ahora. “Hay que reivindicar la figura de José Pinazo. Quizá sea, después de Sorolla, el más internacional”, comenta Pérez Rojas, subrayando la importancia de rescatar su producción artística.

La muestra dedica un espacio destacado a José Pinazo, incluyendo algunas de sus piezas más emblemáticas del regionalismo valenciano. Sin embargo, la exposición también recupera la figura de Marisa Pinazo, “absolutamente ignorada y desconocida”, recuerda el comisario. Hasta la fecha, solo un dibujo suyo forma parte de la colección del Museo Reina Sofía. La mayoría de sus pinturas exhibidas se muestran por primera vez, constituyendo un hallazgo para historiadores y amantes del arte.
La trayectoria de Marisa estuvo marcada por dificultades personales e históricas. Tras la muerte inesperada de su padre, y con la interrupción de su actividad artística durante la Guerra Civil, su producción se redujo significativamente. A pesar de ello, el conjunto de obras que se presenta, especialmente los dibujos, refleja una mirada propia y un talento que merece reconocimiento. “Su catálogo es más reducido, pero no está exento de calidad”, señala Pérez Rojas.
La muestra abre con los retratos familiares que dieron
La exposición arranca con retratos familiares, género en el que Ignacio Pinazo alcanzó gran reconocimiento. José y Marisa también cultivaron este campo; entre las obras se incluye un retrato de José pintando a los diez años y otro de Marisa de pequeña junto a un bloc de dibujo, un detalle que el comisario destaca como clave para comprender la continuidad generacional y el espíritu de la muestra.
Una de las secciones más atractivas, titulada Los espacios vividos, reúne obras juveniles de José Pinazo, donde se aprecian interiores sombríos y juegos de claroscuro que dialogan con la influencia paterna. Otra sección está dedicada a las naturalezas muertas, un terreno de experimentación y exploración compartido por las tres generaciones, que refleja la libertad creativa y el espíritu innovador de los Pinazo.

Blanca de la Torre destaca que esta muestra no se limita a examinar lo anterior, sino que fomenta estudios inéditos acerca de una herencia “arriesgado, heterodoxo y singular” que el IVAM preserva con gran dedicación. Las obras provienen tanto de los fondos del mismo IVAM como de variadas entidades asociadas, y la responsable valora el desprendimiento de los familiares inmediatos de los tres creadores, cuya ayuda resultó fundamental para agrupar trabajos de singular importancia histórica y emocional.
En definitiva, El aura de una saga moderna propone una mirada inédita sobre la modernidad artística valenciana, conectando la obra de un patriarca reconocido con la de un hijo poco explorado y una nieta hasta ahora prácticamente desconocida. La exposición no solo rescata la memoria de José y Marisa Pinazo, sino que también invita a reconsiderar cómo las tradiciones familiares pueden transmitir sensibilidad, oficio y pasión por el arte a través de generaciones, consolidando la saga Pinazo como un referente imprescindible de la modernidad en Valencia.
