Sara Font, actriz de ‘La Promesa’: “No suelen pararme por la calle, pero yendo en autobús por Madrid un señor gritó '¡Mamá, es la de los aviones!', y me pareció muy gracioso”
Entrevista
La actriz barcelonesa detalla a 'Guyana Guardian' cómo ha sido su debut televisivo y desgrana algunos de los secretos que se esconden detrás de una de las series diarias más vistas en España

La actriz Sara Font, conocida por interpretar a Enora en la serie 'La Promesa', retratada en Barcelona

La primera vez que la periodista que escribe estas líneas y la actriz Sara Font (Barcelona, 2001) cruzaron sus caminos fue hace diez años, en la emblemática escuela de teatro musical Memory, en Barcelona. Fue durante un curso de verano de iniciación a la interpretación: ambas tenían 14 años y una semana para preparar una de las escenas más míticas de Grease, junto al número musical de Noches de verano.
Durante aquellos días, Font dio vida a Patty Simcox, conocida por ser amiga de la protagonista y animadora del instituto Rydell, aunque no por tener un gran peso en la película. Sin embargo, bastaron las cuatro frases que defendió sobre el escenario para dejar claro —ya desde el primer ensayo— que aquella joven de 14 años que empezaba a tantear su suerte en el mundo de la interpretación tenía por delante un futuro prometedor. El tiempo ha dado la razón.
Tras completar su formación como actriz y participar en varias obras teatrales junto a la compañía La Saura, Font ha dado el salto a la televisión encarnando al personaje de Enora en La Promesa (RTVE), una de las series diarias más vistas en España. En conversación con Guyana Guardian, la actriz detalla cómo ha sido su debut televisivo y desgrana algunos de los secretos que se esconden detrás de las cámaras de este fenómeno ambientado en Córdoba a principios del siglo XX.

¿Recuerdas el momento en que supiste que querías dedicarte a la interpretación?
Fue un proceso bastante natural. Desde niña hacía danza, pero sentía que me faltaba algo más. Empecé a interesarme por la interpretación y fue mi madre quien me dijo: “Venga, te apunto a teatro”. Me apuntó a un intensivo de verano. Tenía unos 14 o 15 años. Fue entonces cuando me di cuenta de que actuar me apasionaba de verdad. Después empecé a hacer clases de teatro por las tardes y justo coincidió con el momento de decidir qué bachillerato quería cursar. No me veía en ninguno hasta que descubrí el bachillerato artístico escénico y me lancé de cabeza. Desde entonces, no he parado.
¿Cómo llegas a La Promesa?
En ese momento estaba ensayando Criatura emocional. Llevábamos aproximadamente un mes de trabajo cuando mis representantes me dijeron: “Sara, te quieren ver para esta serie”. Me explicaron que tenía que viajar a Madrid para hacer el casting. Así que, después del ensayo, me fui a Madrid, dormí allí y al día siguiente hice la prueba por la mañana; por la tarde regresé directamente a Barcelona para volver a ensayar.
Cuando me cogen para un proyecto no lo vivo como una celebración del final, sino como el inicio de algo nuevo
Tras el casting me dijeron que en unas tres semanas me darían una respuesta. Yo lo asumí y seguí con lo mío, pero a los tres días me volvieron a llamar para decirme que querían que regresara la semana siguiente para hacer una prueba con el compañero. Volví, hice ese segundo casting y finalmente me cogieron. La verdad es que fue un poco como caído del cielo.

¿Qué sensaciones te generó ese momento? ¿Eras consciente del alcance y la relevancia que ha adquirido La Promesa entre el público?
Era consciente, aunque en aquel momento la única persona de mi entorno que la veía era mi tía. Ahora ya conozco a mucha más gente que la sigue. Aun así, cuando me cogen para un proyecto siempre me pasa algo curioso: mi entorno se alegra muchísimo y yo lo vivo de una manera más contenida. Para mí no es tanto una explosión de alegría como una toma de conciencia: “Vale, ahora toca hacerlo bien”. No lo vivo como una celebración del final, sino como el inicio de algo nuevo.
Enora es un personaje muy luminoso y yo también soy así: llego a un sitio y sonrío. Esa energía positiva es algo en lo que me reconozco
¿Qué fue lo primero que te atrajo del personaje de Enora?
Lo que más me atrajo fue que era un personaje distinto a lo que normalmente se ve en la serie. Hay figuras muy definidas por su posición social —los que tienen dinero, los que no, los que pertenecen al servicio— y ella no encaja del todo en ninguno de esos lugares. No se sabe muy bien de dónde viene, pero es una mujer con mucha energía, con carácter, que siempre tira hacia delante. Además, tiene un punto muy fresco y actual. Las telenovelas, y más una ambientada en 1917, suelen requerir una interpretación más clásica y contenida. En cambio, mi personaje permitía romper con ese molde, tanto desde la actitud como desde lo estético: el peinado, por ejemplo, llevar una coleta, ya marcaba una diferencia. Esa libertad fue algo que me resultó especialmente atractivo.

¿Hay algún rasgo en el que te reconozcas especialmente?
Siempre me lo preguntan, y siempre digo la alegría. Enora es un personaje muy luminoso y yo también soy así: llego a un sitio y sonrío. Esa energía positiva es algo en lo que me reconozco mucho.
Grabar 'La Promesa' requiere un ritmo muy intenso. Vas muy cansada, y hay días en los que dices: “Bueno, hoy no he dormido; ya dormiré mañana”
La serie tiene un ritmo de trabajo muy intenso. ¿Cómo es un día de rodaje para ti?
Depende mucho del día y del plan de rodaje. El día más fuerte que tuve fue uno en el que me vinieron a buscar a las seis y veinte de la mañana y rodé ocho secuencias, que es una barbaridad; normalmente, en una jornada se hacen nueve como máximo. Llega un punto en el que ya no sabes ni lo que estás haciendo: el cuerpo va solo: entras, maquillaje, vestuario, grabas, sales, te comes un plátano, vuelves a entrar, te cambias de vestuario, repasas texto… y otra vez a grabar. Es intenso, pero también muy estimulante. Vas muy cansada, y hay días en los que dices: “Bueno, hoy no he dormido; ya dormiré mañana”, pero forma parte del ritmo.

Imagino que con tantas horas de trabajo el apoyo entre compañeros es importante…
Sí, es fundamental. Al final pasas muchísimas horas con ellos. A veces solo tienes dos secuencias, una por la mañana y otra por la tarde, y todo el tiempo intermedio lo pasas allí. Hay días en los que estoy más de tres horas con mis compañeros sin rodar, simplemente hablando, jugando a cartas o pasando el rato.
Me han apoyado muchísimo desde el primer día. Por ejemplo, Arturo, que interpreta a Manuel, estuvo muy pendiente de mí desde el inicio. Eso se agradece muchísimo cuando llegas a un proyecto así.
Arturo, que interpreta a Manuel, estuvo muy pendiente de mí desde el inicio. Eso se agradece muchísimo cuando llegas a un proyecto así
¿Cómo describirías la evolución de Enora desde el inicio de la serie hasta ahora?
Creo que ahora está en un momento muy bonito. Se ha liberado de muchas cargas y de secretos que no podía contar. Durante mucho tiempo tuvo que contenerse, guardarse cosas por su tío, y eso la condicionaba mucho. Ahora está libre, está enamorada y se permite ser ella misma: más auténtica, más abierta y, sobre todo, feliz.
Me identifican sobre todo por la voz o por la sonrisa. En general, la gente es agradable; nunca me he encontrado con un “fan loco”
¿Cómo han recibido los fans que Enora acabara con Toño en vez de Manuel?
A algunos fans les mató que Enora y Toño fueran pareja, porque yo aparecí de repente como el nuevo interés amoroso de Manuel y eso generó mucha división. Había dos grupos muy claros: gente a la que le gustaba el personaje y otra a la que no. También hay que entender el contexto: hacía solo dos meses que había muerto su mujer en la serie. Jana era la gran protagonista y para muchos espectadores era imposible aceptar que se la “sustituyera” tan pronto. Así que se creó esa dualidad: personas abiertas a Enora y otras completamente en contra.

Personalmente, ¿quién te gusta más para Enora, Manuel o Toño?
Es complicado. Evidentemente, ahora mismo Enora está enamorada de Toño. También hay que tener en cuenta la época en la que transcurre la historia, pero si lo mirara desde una perspectiva actual, probablemente no estaría con ninguno de los dos. Sin embargo, situándonos en su contexto, creo que Toño es una persona más tranquila, con la que podría construir una relación más estable y duradera. Con Manuel, en cambio, no creo que hubiera tenido el mismo recorrido: habría sido algo más impulsivo, más intenso, quizá más pasional, pero también menos sostenible en el tiempo.
Una hater me escribía en Instagram cosas como “qué pesada” o “no me gustas”, pero me lo tomo con humor: critican al personaje, no a mí
En redes sociales, los seguidores suelen ser muy exigentes. ¿Has recibido comentarios de odio o críticas especialmente duras?
Muy poco, aunque sí he tenido alguna hater que me contestaba a mis historias de Instagram con mensajes como “qué pesada” o “no me gustas”. Pero me lo tomo con humor. Creo que no es comparable con lo que viven muchos influencers, a los que atacan directamente como personas. En mi caso, siento que critican algo que no está en mis manos: una idea, un guion, un personaje. Eso me permite tomar distancia y no llevármelo a lo personal.
¿Cómo estás gestionando la visibilidad que te ha dado Enora a nivel personal?
Bien, la verdad, de una forma bastante tranquila. No es que me paren mucho por la calle. Alguna vez sí, pero muy puntualmente. Una vez en Madrid, yendo en autobús por la mañana yo estaba en una punta y un señor en la otra, y gritó: “¡Mamá, es la de los aviones!”. Me pareció muy gracioso.
También tengo una perrita y, cuando la llevé a Madrid durante un par de semanas, me reconocieron algo más al pasearla. Me identifican sobre todo por la voz o por la sonrisa. En general, la gente es agradable; nunca me he encontrado con alguien especialmente intenso o con un “fan loco”.
¿Qué tipo de personajes te gustaría explorar que aún no hayas interpretado?
Me encantaría hacer comedia. En la trama que acaba de terminar con Fran Lareu y Álvaro Quintana, había un pequeño toque de comedia que no podíamos desarrollar del todo porque la serie no es de comedia. Y yo pensaba: “Ostras, quiero explorar más por aquí”. En general, también me apetecería hacer algo más actual. Ahora estoy en una serie de época y pienso que me encantaría poder decir en un texto cosas que realmente siento que digo en mi día a día, con un lenguaje y unas situaciones más cercanas a mí.

