Beatriz Beltrán, experta en medicina estética: “De poco sirve tratar la piel por fuera si por dentro no nos sentimos bien; el estrés contribuye a la formación de arrugas y se debe abordar el problema desde la raíz”
Belleza
La especialista asegura que el estado de ánimo afecta al resultado de los tratamientos que se realizan tanto en los centros estéticos como en casa

La doctora Beatriz Beltrán es especialista en medicina estética

El estrés es el gran enemigo de muchas personas. Una ritmo de vida acelerado o la sobrecarga en el trabajo pueden afectar seriamente a nuestra salud, puesto que no solo se detectan cambios en el estado de ánimo, también la piel sufre más de lo que podemos pensar.
“El estrés provoca acné, caída del cabello y fotoenvejecimiento. Y sí, una vida estresante acelera la aparición de líneas de expresión y arrugas”, manifiesta la doctora Beatriz Beltrán, especialista en medicina interna, estética y nutrición. Por ello, como asegura la experta, controlar el estrés es esencial para la salud en general y es “clave” para la belleza de la piel.

La fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en el Paseo de Gracia en Barcelona expone que el estrés contribuye a la formación de arrugas en la piel porque aumenta los niveles de basales de cortisol y desencadena en la degradación del colágeno, cuya producción empieza a disminuir a partir de los 25 años.
“Como consecuencia, la piel adelgaza, aparecen arrugas de expresión (en frente y entrecejo) y se instala de forma permanente un rostro cansado y enfadado. El aumento de cortisol también empeora afecciones cutáneas inflamatorias preexistentes (como el eccema, la psoriasis y el acné) y aumenta la pérdida de agua transepidérmica y provoca deshidratación”, apunta la especialista, que añade que el estrés también puede causar una respuesta inflamatoria en el cuerpo, conocida como hinchazón por cortisol. “Personas que sienten que acumulan peso en el abdomen o el rostro (cara de luna) debido a los altos niveles de estrés. Y eso mismo ocurre en la piel, ya que la inflamación aumenta el estrés oxidativo inhibe la capacidad natural de la piel de reparación y regeneración”, explica.
Ña piel adelgaza, aparecen arrugas de expresión (en frente y entrecejo) y se instala de forma permanente un rostro cansado y enfadado”
Por ello, el único miembro español de la ISAC (Sociedad Internacional de Complicaciones Estéticas) insiste en la importancia de controlar el estrés para la salud y para la belleza de la piel. “Se tiene que hacer un enfoque integral que tenga en cuenta el manejo del estrés, la dieta, el ejercicio, el estilo de vida (limitar el consumo de alcohol, tabaco y la exposición solar sin protección durante largos periodos), dormir de 8 a 10 horas y beber suficiente agua”, apunta la doctora.
En casa, la especialista recomienda usar una rutina cosmética que incluya ingredientes antienvejecimiento como la vitamina C y retinoides. Además, hay un cosmético que debe usarse sí o sí a diario: el protector solar. “Mejora el banco de colágeno y el tejido elástico de la piel”, recuerda la experta.

En cuanto a los tratamientos en la clínica, la doctora Beltrán destaca los neuromoduladores, que son muy efectivos porque “desaceleran la formación repetitiva de líneas de expresión y previenen que se instalen de forma permanente”. Además, aconseja la radiofrecuencia, el rejuvenecimiento con láser y las exfoliaciones químicas.
“De poco sirve tratar la piel por fuera si por dentro no nos sentimos bien. Muchos pacientes acuden a mi clínica con un alto nivel de estrés que se traduce en hábitos poco saludables (comida, tabaco), dificultad para dormir, ansiedad, irritabilidad y tristeza. Así, por mucho que intenten tener una piel radiante, el estado de ánimo afecta al resultado. Nosotros complementamos los tratamientos estéticos con el bienestar interior a través de la terapia de estimulación cerebral Exomind”, comunica la doctora.
Esta tecnología utiliza impulsos magnéticos que activan las neuronas y las ayudan a comunicarse mejor entre sí. “Gracias a este proceso el cerebro reconecta zonas que habían perdido actividad, fortalece conexiones debilitadas y libera neurotransmisores (sustancias que mejoran el sueño, el estado de ánimo y la concentración”, aclara la doctora Beltrán.

