Las cinco etapas esenciales para obtener una mirada con mayor amplitud según una experta en maquillaje: “No olvides peinar las cejas”
Belleza
Paula Aroca detalla la forma de lograr ese aspecto de ojos descansados y luminosos a través de la aplicación precisa de varios artículos cosméticos esenciales.

Lily Collins consigue una mirada despierta y abierta con muy pocos productos

Gran cantidad de mujeres eligen un maquillaje bastante básico para su jornada diaria. Uno de los objetivos primordiales es conseguir esa mirada radiante, expresiva y vital que equivale a haber descansado ocho horas. La mayoría recurre a la máscara de pestañas para enfatizar este aspecto, pero no es suficiente con este único artículo, pues hay cinco etapas que resultan fundamentales.
“Es un maquillaje atemporal, más suave que un ojo ahumado, y ha resaltado los ojos desde los primeros papeles en el cine. Siempre es algo socorrido y que favorece. Me atrevería a decir que incluso rejuvenece”, afirma la experta en maquillaje, Paula Aroca, quien añade que dar amplitud a la mirada puede resultar un desafío si se ignora la fisionomía ocular y el método empleado.

Según señala la representante de Druni, la fase inicial consiste en el corrector, el cual no tiene que extenderse por el contorno de ojos completo, sino emplearlo de forma localizada. “El corrector no está solo para dejar la ojera de porcelana. Está para iluminar puntos clave y dar sensación de ojo más grande. La idea es colocar luz donde ‘abre’, indica la experta, que resalta que estos puntos son la comisura interna, ligeramente en la externa y, si te favorece, bajo el arco de la ceja. “Siempre recomiendo la precisión. Un toque en el lugar correcto vale más que cinco capas. Y ojo con la textura, cuanto más pesado, más marca pliegues y más ‘aplana’ la zona. Piensa en ligereza y difuminado fino, como si estuvieras borrando sombras y no pintando encima. Un tip que siempre funciona es difuminar hacia arriba (hacia la sien), no hacia abajo. Ese gesto ya empieza a levantar”, comenta Aroca.

Una etapa esencial reside en emplear sombras con brillo en el párpado, precisamente arriba del iris y en el ángulo interno ocular. “Ese puntito de brillo actúa como un ‘reflector’ y crea sensación de ojo más redondo y grande. Y para dar profundidad sin empequeñecer, cambia el negro por tonos más neutros y amable, como marrón claro, gris pálido, topo… Tonos que esculpen sin endurecer”, señala la maquilladora, quien menciona que un fallo habitual es dar demasiada oscuridad a la línea de abajo o al párpado móvil, lo cual logra reducir visualmente el ojo si este es menudo o encapotado.

Las pestañas igualmente desempeñan una función clave. Resulta imprescindible utilizar el rizador antes del rímel para maximizar la sensación de una mirada más amplia. “La máscara se aplica más en la raíz que en la punta. Se debe empezar desde la raíz y subir con movimientos en zigzag ayuda a abrir la mirada y evitar el apelmazado”, indica la experta, quien recomienda extender un par de capas ligeras.

Aroca igualmente menciona una técnica que hace tiempo difundió Victoria Beckham con el fin de ampliar su expresión ocular, la cual se basa en delinear la zona interna del párpado empleando un perfilador en color carne. Asimismo, respecto al delineado superior, aconseja iniciar con un trazo delgado e ir ganando grosor hacia el extremo exterior para lograr un efecto de elevación.

“El ángulo y el grosor son los que hacen la mirada despierta; y un lápiz marrón suave o un gris claro puede dar el mismo efecto que el negro sin sobrecargar. Si te tiemblan el pulso y las alas no suelen salirte, marca primero con sombra y un pincel fino y luego refuerza con lápiz”, aconseja.
Por último, y no por ello menos relevante, se encuentran las cejas, que deben arreglarse con un gel fijador hacia arriba para despejar la mirada y lograr un favorecedor efecto de elevación. “La clave es que la cola apunte hacia la sien, nunca hacia abajo. Y si tus cejas son gruesas, no pasa nada, se trata de despejar visualmente el párpado, no de adelgazar”, finaliza Aroca.

