Ni glicólico ni mandélico: el potente ácido antioxidante que mejora la firmeza de la piel y la función energética celular
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Este ácido graso que se encuentra en las células del cuerpo aporta brillo y reduce marcas y líneas de expresión

Practicar masajes de drenaje linfático como parte esencial del cuidado de la piel

En el cuidado de la piel se usan muchos ácidos que tienen grandes beneficios, como el hialurónico para mantener la hidratación, el salicílico para mantener a raya el exceso de sebo y granitos o el glicólico para estimular la renovación, exfoliar las células muertas y devolver la luminosidad.
Pero hay un ácido que no es tan conocido que destaca por su potente acción antioxidante y que está ganando presencia en el sector: el ácido lipoico, también conocido como ALA o ácido alfa lipoico. Se trata de un ingrediente que está presente de forma natural en el cuerpo, en concreto, en las células encargadas de convertir la glucosa en energía.

“El ácido lipoico es un ingrediente activo con un poder antioxidante muy alto por su capacidad de regenerar a otros antioxidantes -como la vitamina C, E o el glutatión-. Esto significa que no solo tiene el poder neutralizador de los radicales libres de oxígeno sino de potenciar toda la defensa de la piel frente a la oxidación”, explica la doctora Eva Álvarez, que destaca otras propiedades de este activo que genera cada vez más curiosidad entre los usuarios.
Como apunta la experta, las células de la piel reducen su capacidad de renovación y reparación con el paso del tiempo, lo que hace que esta se vea más flácida y con signos de la edad cada vez más visibles. “El ácido lipoico, como antioxidante, actúa neutralizando los radicales libres de oxígeno protegiendo la piel de este fotoenvejecimiento. Además, tiene un papel importante en la función energética celular, mejorando la actividad mitocondrial y asegurando su correcto equilibrio”, indica.

La Medical Advisor de la firma Toskani aconseja usar sérums y cremas que estén formulados con este activo en la rutina de mañana y completarla siempre con un fotoprotector para proteger la piel de las agresiones externas. “Aunque por la noche también podría utilizarse, beneficiándonos de su efecto regenerador y calmante”, señala.

Este antioxidante potente ayuda a reducir visiblemente el tamaño de los poros dilatados, neutraliza radicales libres y regenera antioxidantes como la vitamina C y la Coenzima Q10, garantiza una óptima protección del ADN celular, mejora la densidad y firmeza de la piel, reduce cicatrices y marcas y aporta un brillo muy saludable. Además, su acción contra el envejecimiento se nota en la disminución de las líneas de expresión.

