La salud mental y emocional es uno de los pilares esencial de nuestra vida. Podemos cuidar nuestro cuerpo, nuestro entorno, nuestras relaciones personales e incluso nuestra estructura social, pero sin el correcto funcionamiento del cerebro todo ello puede irse al traste. Por ello, es necesario trabajar las emociones y los estímulos que nos rodean, incluyendo aquellos que pueden complicarnos la concentración a la hora de trabajar.
Sin embargo, hay actividades que pueden ayudar a mejorar nuestro estado y nuestra capacidad productiva, hasta el punto de seguir con ellas durante horas sin notar un ápice de cansancio. Es lo que se conoce como el modo de flujo o Flow, un concepto acuñado por el profesor y psicólogo croata Mihály Csíkszentmihályi, quien sobrevivió a un campo de concentración durante el Holocausto y que documentó sus hallazgos en 1975.
Recurso de una mujer escribiendo en un ordenador portátil
Años más tarde, en 1990, la compartió con el mundo a través del libro Fluir, una psicología de la felicidad, que se publicaría en España en 2005 y que cuenta con distintas ediciones a lo largo de los años. El Flow se define como el “estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa”.
“Los mejores momentos de nuestras vidas no son los momentos pasivos, receptivos, relajantes... Los mejores momentos generalmente ocurren si el cuerpo o la mente de una persona se estira hasta sus límites en un esfuerzo voluntario para lograr algo difícil y que valga la pena”, describía Csíkszentmihályi. Una de las muchas psicólogas modernas que han compartido esta teoría en sus sesiones con pacientes es Marian Rojas Estapé.
Wassily Kandinsky fotografía a su mujer Gabriele Münter pintando en el caballete al aire libre, en Kochel, 18 de julio de 1902
Fomentar los gustos
La psiquiatra madrileña ha encontrado varios ejemplos de esta capacidad de concentración absorbente, principalmente en un ámbito más artístico. Estapé menciona en entrevistas al “músico que ensaya su pieza, el artista que pinta su obra, el cocinero que prueba nuevos platos, el autor que escribe horas sin parar”. Por ello, realiza una serie de consejos para afincar esta capacidad en nuestros cerebros, expandiéndola poco a poco.
Estos consisten en elegir una actividad creativa que nos guste y pueda exigirnos, marcar el mejor momento del día para realizarla y encontrar un lugar tranquilo donde practicarla. “La concentración deliberada en lo que sea importante para nosotros en ese momento nos permite dar lo mejor de nosotros mismos, mientras que distraernos arruina nuestros esfuerzos. Controlar la atención es para la mente lo que la condición física cardiovascular es para el cuerpo", explica el también psicólogo Daniel Goleman.


