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El qigong, el método tradicional chino que asegura una vejez sana y activa

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Cada vez más personas adultas incorporan ejercicios lentos y respiración consciente para conservar agilidad corporal y prevenir molestias articulares, una elección que favorece una etapa madura más funcional

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La movilidad se mantiene con prácticas suaves que acompañan el envejecimiento

La movilidad se mantiene con prácticas suaves que acompañan el envejecimiento

El paso del tiempo no tiene por qué implicar rigidez ni pérdida de movilidad. Mantener la flexibilidad y conservar la capacidad de movimiento facilita una vejez activa y reduce el riesgo de dolencias articulares. Con ese principio, cada vez más personas recurren al qigong para cuidar su cuerpo y su mente.

En un ensayo controlado aleatorizado publicado en la revista Spine en 2007, 122 participantes con dolor crónico de cuello practicaron qigong durante tres meses. El grupo tratado registró una disminución destacada en la frecuencia e intensidad del dolor respecto al grupo control. Los autores destacaron que los ejercicios de respiración y movimiento lento favorecen la relajación muscular y la movilidad cervical, lo que explica la mejora observada en la mayoría de los casos.

Un ensayo clínico mostró mejoras claras en el dolor cervical persistente
Un ensayo clínico mostró mejoras claras en el dolor cervical persistenteGetty Images

El qigong también ayuda a aliviar tensiones, corregir postura y aumentar la elasticidad. Los movimientos pausados permiten estirar la musculatura y equilibrar la respiración, lo que contribuye a reducir el estrés acumulado. Además, se ha comprobado que la práctica constante mejora la concentración y la estabilidad emocional, factores que resultan útiles para afrontar la vida diaria con mayor serenidad.

Movimientos lentos

Los movimientos pausados alivian tensiones y ayudan a regular el estrés

Esta disciplina combina posturas sencillas, respiración profunda y un enfoque mental tranquilo. Procede de la medicina tradicional china y se traduce como trabajo de la energía vital. Sus movimientos buscan favorecer la circulación del qi por los meridianos, un concepto que define el flujo interno que mantiene la vitalidad del organismo. A diferencia de otros métodos, no requiere fuerza ni resistencia, sino atención y regularidad, lo que la hace accesible para personas de cualquier edad.

Un estudio de la Universidad de Málaga, publicado en Journal of Health Psychology en 2009, analizó los efectos de un mes de práctica regular en participantes sanos. Se realizaron pruebas de sangre y cuestionarios antes y después del periodo. Según los investigadores, “el qigong mejora el descanso nocturno y reduce los niveles de ansiedad y depresión”. Aunque no se detectaron cambios en citoquinas inflamatorias como TNF-alfa o IFN-gamma, sí se observó una mejora clara en el bienestar general y en la calidad del sueño.

Los análisis complementarios de universidades españolas confirman su utilidad para regular la presión arterial, fortalecer el sistema inmunitario y reducir la fatiga mental. Los estudios clínicos coinciden en que la combinación de respiración abdominal y movimientos suaves estimula la relajación y promueve un equilibrio psicofísico que resulta beneficioso tanto en personas mayores como en adultos jóvenes.

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