Las señales en las que te tienes que fijar, según la psicología, para detectar si alguien está pasando por un mal momento
Emociones negativas
Ese modo de seguir trabajando, hablando y cumpliendo obligaciones mientras fallan el descanso o la atención hace que el entorno tarde en percibir la situación y retrase la reacción ante un posible problema psicológico
¿Cuáles son las causas más frecuentes de la depresión?

Muchas personas siguen funcionando hacia fuera mientras por dentro arrastran un desgaste serio
Algunas personas atraviesan etapas difíciles y logran aparentar que todo está bien. Siguen con su trabajo, mantienen conversaciones y cumplen con sus quehaceres, aunque en privado les cueste concentrarse o descansar. Esa habilidad para ocultar el malestar hace que quienes las rodean tarden en advertir lo que ocurre. Con esa realidad de fondo, los especialistas explican cómo distinguir entre una crisis pasajera y un problema mental más grave.
Cuando se sospecha que alguien sufre, el modo de iniciar una conversación puede marcar la diferencia. Los psicólogos recomiendan centrarse en hechos observables y evitar hacer juicios. Frases como “he notado que duermes poco” o “me preocupa que hayas dejado de salir” ayudan a abrir el diálogo sin presionar. Usar el “yo” en lugar del “tú” reduce la sensación de acusación, y ofrecer ayuda práctica, como acompañar a una cita médica o buscar juntos un profesional, suele facilitar que la persona acepte apoyo.
Malestar
La duración y el impacto diario marcan la diferencia entre un bache y un trastorno
Los especialistas advierten que un malestar temporal suele aparecer tras un acontecimiento concreto, como una ruptura o un despido, y que los síntomas tienden a mejorar con el paso de las semanas. Cuando el problema persiste sin relación con un hecho puntual o interfiere en la vida diaria, se considera un indicio de trastorno mental.
La falta de energía continua, el aislamiento, la pérdida de interés y la incapacidad para realizar tareas básicas son señales que exigen valoración profesional. Si existen pensamientos suicidas o comportamientos de riesgo, la atención médica debe ser inmediata.

Las principales instituciones sanitarias coinciden en que la duración, la intensidad y el impacto funcional son los criterios decisivos para diferenciar una reacción emocional normal de una enfermedad. La American Psychiatric Association enumera cambios de sueño, apetito o humor que, si se mantienen, requieren consulta. La Mayo Clinic y la organización estadounidense NAMI destacan también la retirada social y las dificultades para concentrarse.
En España, estudios recientes del Ministerio de Sanidad y de la Cruz Roja reflejan un aumento de la preocupación por la salud mental: más de un tercio de la población afirma haber sufrido ansiedad, depresión o problemas de sueño durante el último año.
Aplicar nociones básicas de psicología puede servir para detectar señales tempranas, pero los expertos insisten en que solo un profesional puede establecer un diagnóstico. Observar las variaciones respecto al comportamiento habitual, relacionarlas con un suceso reciente y comprobar si la persona conserva cierta capacidad para disfrutar o relajarse ayuda a decidir si conviene esperar o buscar ayuda especializada.
