Bienestar

A los niños de hoy en día les atemoriza todo y la especialista Isabel Rojas Estapé detalla el motivo: ''Los padres tenemos que orientar sin llegar a la protección excesiva''

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La especialista detalló los tres pilares básicos para ayudar a los niños a la hora de encarar sus temores. 

Isabel Rojas Estapé, psicóloga especializada en emociones y pareja.

Isabel Rojas Estapé, psicóloga especializada en emociones y pareja.

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Es probable que en alguna ocasión hayas oído la denominación 'generación de cristal', empleada para aludir a las personas nacidas desde el año 2000 en adelante. Aquellos que utilizan este concepto acostumbran a usarlo para cuestionar a quienes poseen una sensibilidad afectiva más aguda, muestran menos resistencia ante el fracaso o tienden a ofenderse con mayor rapidez. 

De acuerdo con la psicóloga Isabel Rojas Estapé, el origen primordial de esta situación se halla en un cuidado excesivo durante la infancia por parte de sus parientes. Hace poco tiempo, la experta manifestó en Herrera en COPE que ''los padres debemos estar presentes, pero sin caer en una protección desmedida''. 

''De lo contrario, en efecto, criamos infantes vulnerables, niños de cristal. Y esto es básicamente lo que ha sucedido, o sea, una camada de jóvenes que, bueno, encuentran dificultades en todo: permanecer en sitios al aire libre o en lugares interiores, convivir con otros o estar en soledad, mantenerse ocupados o no realizar actividad alguna. En otras palabras, habitamos una comunidad en la cual a los pequeños les supone un gran esfuerzo sentirse cómodos en cualquier entorno'', comentó. 

En cuanto a la forma de brindarles apoyo para lidiar con el temor sin llegar a protegerlos en exceso, la comunicadora señaló que la fase primordial radica en que los padres entiendan a fondo a su pequeño. ''Discernir si el niño destaca por ser creativo, imaginativo, sensible o impulsivo; o sea, tener un conocimiento pleno sobre la naturaleza de nuestro hijo'', precisó. 

Crianza 
Crianza Getty Images

La segunda sugerencia fue identificar a qué le teme el menor. ''Existen progenitores que no perciben que, en realidad, su descendiente siente pavor hacia los canes. Por ello, los infantes no manifestarán explícitamente 'me asustan los perros', sino que eludirán acudir al hogar de su tío si este tiene uno; es decir, presentarán conductas de evasión recurrentes frente a aquello que les genera ese temor'', señaló.

Finalmente, Estapé indicó que la tercera fase se trata de mostrar el temor al infante de un modo paulatino. ''En un comienzo, usando expresiones de apoyo: 'Entiendo que estés asustado, pero no hay problema con que tengas ese sentimiento'. Posteriormente, a la par, capturar ese pavor y convertirlo en algo disparatado. En esta situación, dentro de la historia, el niño siente pánico por el mueble al imaginarlo como una fiera: ''Efectivamente se asemeja a una criatura, pero piensa en un bicho con vellosidades verdes que además reparte dulces por la boca''. Crear una situación entretenida, más simple o ágil para aminorar ese susto'', aclaró.