Mapi Herrero, experta en nutrición infantil: ''Los niños no comen mandarinas ansiosamente puesto que solemos emplear las golosinas como gratificación, mientras que la fruta se transforma en una imposición''
Bienestar
La especialista ha explicado el método para integrar productos sanos en la dieta cotidiana evitando restricciones o penalizaciones.

Mapi Herrero, experta en nutrición infantil: ''Los niños no comen mandarinas ansiosamente puesto que solemos emplear las golosinas como gratificación, mientras que la fruta se transforma en una imposición''

¿Te has cuestionado en alguna ocasión la razón por la cual los pequeños jamás consumen frutas o vegetales de forma compulsiva? Esta explicación ha sido proporcionada por la experta en nutrición para niños y familias Mapi Herrero dentro de la reciente entrega de Comiendo Con María, el espacio sonoro conducido y gestionado por la nutricionista y comunicadora María Merino.
De acuerdo con Herrero, el punto fundamental reside en la importancia que los padres otorgan a los alimentos. ''No consumen mandarinas en exceso debido a que es poco común que se le asigne un valor de recompensa a esta fruta, es decir, no se les gratifica comentando 'mira, si te comportas adecuadamente, después iremos a adquirir mandarinas'. No fomentamos ese anhelo en ellos, sino que lo perciben como una ingesta forzosa'', señala.
En realidad, Herrero sostiene que si se les forzara a consumir chocolate diariamente, terminarían por aburrirse de él. ''Imagina por un instante intentar que tu hijo desayune chocolate con churros cada jornada de la semana a lo largo de seis meses. Estoy convencida de que llegaría el momento en que te cuestionaría: 'Mamá, ¿no existe algo más? Es que ya no me apetece'. Sin embargo, ¿qué es lo que les obligamos a comer? La verdura o la fruta'', manifiesta. ''Lo que sostiene el interés es el hecho de que se lo estás vetando'', recalca la presentadora.
Asimismo, la especialista en nutrición sostiene que no resulta perjudicial que un menor acuda a la escuela sin haber ingerido alimentos. ''Con tal de que posteriormente disponga de la ocasión de alimentarse. Una de las principales dificultades respecto a la primera comida del día es el ajuste de los tiempos a las rutinas de la sociedad. De este modo, no existe inconveniente si omite el desayuno siempre que realice una colación más tarde. En los centros educativos esto se vuelve más difícil y es justamente ahí donde reside el conflicto'', declara.

De manera similar, la nutricionista Azahara Nieto afirmó en su bitácora digital hace poco tiempo que ''forzar a los menores para que consuman fruta, emplear recompensas o sanciones, o ser excesivamente persistente suele causar el resultado opuesto''. ''Expresiones del tipo 'si no la terminas, no habrá juego' o 'si la ingieres, recibirás una golosina' asocian los alimentos con sentimientos desfavorables y producen aversión'', reiteró.
Debido a este motivo, la especialista reveló que un factor fundamental consiste en brindar fruta habitualmente, sin ejercer presión ni aplicar sanciones. ''Alimentarse tiene que resultar una vivencia agradable, no una imposición. Si el ambiente es tranquilo y los mayores exhiben un vínculo espontáneo con la comida, los pequeños suelen replicar dicha conducta'', señaló. Dentro de sus sugerencias, subrayó integrar habitualmente estos productos en la dieta, servirlos de manera llamativa, permitir que los menores la exploren, evitar las comparaciones y las reprimendas o mezclar diversos gustos.
