Tim Spector, especialista en epidemiología, indica cuál tipo de pan es el más dañino: “Te hace comer en exceso”
Estudio
Las pruebas científicas acerca de los alimentos ultraprocesados confirman el aviso del epidemiólogo vinculado con la carencia de saciedad y el incremento en la ingesta de calorías.

Un pan de masa madre
El experto en epidemiología Tim Spector ha identificado frecuentemente al pan ultraprocesado como un producto sumamente perjudicial en la alimentación actual, relacionándolo con una ingesta de calorías superior y una reducción en la saciedad. Sus avisos se fundamentan en datos científicos que conectan la ingesta de productos ultraprocesados con hábitos alimenticios poco controlados, un vínculo examinado detalladamente en una investigación publicado en The BMJ acerca de las consecuencias del procesamiento industrial para el bienestar.
Esta investigación, una revisión paraguas de meta-análisis epidemiológicos, determina que un contacto más frecuente con productos ultraprocesados se vincula de manera reiterada a consecuencias sanitarias negativas, tales como la obesidad, las alteraciones metabólicas y un incremento en la mortalidad. Si bien el estudio no analiza artículos específicos individualmente, logra señalar procesos generales —como el aporte calórico, la velocidad de ingesta y el sabor altamente atractivo— que permiten comprender la razón por la cual estos productos promueven un consumo energético superior sin que se activen de forma apropiada las señales de saciedad.

La dificultad no reside en el pan, sino en su nivel de elaboración.
Bajo ese marco, Spector ha señalado particularmente el pan de fabricación industrial hecho con harinas tratadas, añadidos químicos y métodos de producción masiva, un artículo que, aun siendo habitual en el día a día, se clasifica como un alimento ultraprocesado. “Te hace comer en exceso”, ha alertado, al detallar que esta clase de pan se procesa con rapidez en el organismo, genera incrementos bruscos de azúcar en sangre y no aporta la misma saciedad que los productos con menor grado de procesamiento, lo cual incita a ingerir más comida al poco tiempo.
La investigación de BMJ respalda esta postura al indicar que los productos ultraprocesados suelen ingerirse con mayor velocidad y suministrar energía de manera menos evidente, lo cual eleva el consumo calórico diario global. Pruebas experimentales mencionadas en el análisis evidencian que los regímenes abundantes en ultraprocesados logran incrementar el aporte de energía alrededor de 500 kilocalorías diarias, una descompensación capaz de propiciar la subida de peso en lapsos de tiempo bastante breves.
No todas las variedades de pan reaccionan de la misma manera
No obstante, no cualquier tipo de pan conlleva las mismas vinculaciones. El estudio mismo indica que ciertos artículos con un procesamiento reducido, tales como los panes integrales hechos con escasos componentes, exhiben vínculos menos perjudiciales que las opciones ultraprocesadas. El punto fundamental, destacan los investigadores, no consiste en estigmatizar un producto específico, sino en el grado de alteración industrial y en el modelo alimenticio general que sustituye la ingesta de alimentos naturales o poco transformados.
El veredicto es nítido: dejando a un lado la controversia dietética habitual sobre lípidos o hidratos de carbono, el nivel de elaboración industrial se ha vuelto un componente esencial para comprender el motivo por el cual algunos artículos, como el pan ultraprocesado citado por Spector, estimulan la ingesta desproporcionada. Esta premisa asocia los datos científicos existentes con el aviso del epidemiólogo y apuntala la sugerencia de elegir productos naturales, fáciles de identificar y con escasa alteración en el régimen alimenticio habitual.
