“Ni el pan engorda ni la fruta es perjudicial”: un informe científico desmonta los mitos sobre los carbohidratos
Alimentación
Científicos publican un documento con claves para desmontar las creencias falsas sobre el efecto de los hidratos de carbono en el aumento de peso, la diabetes o el control glucémico
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Bulos sobre la alimentación

Ni eliminar el pan adelgaza, ni comer hidratos de carbono por la noche engorda más, ni la fruta es perjudicial por su contenido en fructosa. Tampoco el azúcar moreno es más saludable que el blanco ni los hidratos de carbono son los responsables directos del desarrollo de la diabetes. Estas son algunas de las creencias más extendidas sobre la alimentación que un nuevo argumentario científico busca desmontar. La Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC) y el grupo de investigación InnograinLab de la Universidad de Valladolid han publicado un documento con claves basadas en la evidencia científica para combatir la desinformación sobre el papel de los hidratos de carbono en la dieta. El objetivo es frenar la “creciente demonización de los hidratos de carbono en redes sociales y en algunos discursos mediáticos”, según han señalado este lunes fuentes de la AETC en un comunicado.
El argumentario desmonta bulos como que “los hidratos de carbono engordan”, que para perder peso es necesario eliminar alimentos como el pan, la pasta o el arroz, o que consumirlos por la noche favorece el aumento de peso. También aclara que la fruta no engorda por su fructosa cuando se consume entera, que los hidratos no causan diabetes por sí mismos y que los cereales integrales no son perjudiciales para el control glucémico.
Los expertos recuerdan que los hidratos de carbono son la principal fuente de energía del organismo, especialmente para el cerebro y los músculos
Según el análisis recogido en el documento, ninguna de estas afirmaciones es correcta cuando se evalúa con rigor científico. Los expertos recuerdan que los hidratos de carbono son la principal fuente de energía del organismo, especialmente para el cerebro y los músculos, y que desempeñan un papel fundamental en la función intestinal, la saciedad, el control de la glucosa en sangre y la salud cardiometabólica.
El texto advierte de que su eliminación injustificada puede empobrecer la dieta y alejarla de los patrones alimentarios recomendados. Desde el punto de vista nutricional, subraya además que no todos los hidratos de carbono son iguales y distingue tres grandes grupos con efectos muy diferentes en el organismo.
Por un lado, los azúcares simples presentes de forma natural en frutas, verduras y lácteos, que no deben confundirse con los azúcares añadidos de manera refinada a productos ultraprocesados. Por otro, el almidón, principal carbohidrato energético, presente en cereales, legumbres y tubérculos. A estos se suma la fibra dietética, un hidrato de carbono no digerible clave para la salud intestinal, la saciedad y la regulación de la glucosa y el colesterol.

“La clave no es eliminarlos, sino elegir bien”, destaca el argumentario. Cuando se priorizan alimentos como cereales integrales, legumbres, verduras y frutas enteras, los hidratos de carbono se integran de forma natural en una dieta equilibrada, compatible con el control del peso, la prevención de la diabetes tipo 2 y la reducción del riesgo cardiovascular.
El documento incluye también recomendaciones prácticas para el día a día, como priorizar cereales integrales, legumbres y tubérculos cocinados de forma saludable; llenar al menos la mitad del plato con verduras en comidas y cenas; añadir fruta entera como postre o merienda; y limitar el consumo de azúcares libres y bebidas azucaradas, reservando los dulces para ocasiones puntuales.
Asimismo, aconseja ajustar las raciones al gasto energético y repartir los hidratos de carbono a lo largo del día en función del nivel de actividad física. En caso de diabetes u otras condiciones médicas, se aconseja personalizar la dieta con un profesional sanitario.

