Àngels Truncal, pescadera desde hace 40 años: “Para que los niños coman pescado con gusto, lo mejor son los filetes de gallo o los dados rebozados de cola de rape”
Hábitos de consumo
Después de cuatro generaciones con una parada en el emblemático mercado del centro de Barcelona, Àngels sigue defendiendo la cocina de mercado y unos hábitos alimentarios sin procesados.

Àngels Truncal con una de sus hijas en su puesto del mercado de Santa Caterina de Barcelona

Àngels Truncal lleva cuatro décadas levantándose con el mercado. Tiene 64 años y es la cuarta generación de una saga de pescaderos en el mercado de Santa Caterina de Barcelona: “El padre de mi abuela compró la primera parada de marisco… justo cuando se inauguró el mercado”. Hoy, sin embargo, el negocio ya no es lo que era. “Antes tener una parada era garantía de trabajar mucho y ganarte la vida. Ahora es muy complicado. Yo ahora estoy subsistiendo”, admite.
El contexto tampoco ayuda. Santa Caterina es un mercado bonito, pero a su alrededor “no hay barrio”, dice: turismo, pisos turísticos y una clientela tradicional que se ha ido perdiendo. Además, las obras y los cambios en la Via Laietana han hecho más difícil llegar hasta allí. “Venía gente del Masnou, de Sarrià… y ahora es tantísimo, tan complicado, que hemos perdido muchísima gente”. Para aguantar, se han adaptado: preparan el pescado “para congelar”, limpian y filetean “absolutamente todo” e incluso hacen reparto a domicilio.
Decadència dels hàbits de consum generals
Y es aquí donde aparece una de las grandes batallas: convencer a un consumidor que cocina menos. “La juventud ve las cosas muy diferentes… trabajar, ganar dinero y disfrutar. Hay muy poca conciencia de que comer sano es comprar salud”, resume. Para captar a los jóvenes, ha tenido que reinventarse con recetas y soluciones rápidas: “La única manera… es explicando recetas, presentándolo muy bien y cortándolo muy bien”.
Cuando le piden pescado para niños —y que sea asequible—, Àngels lo tiene claro. Uno de sus éxitos es el gallo, en “filetitos para los más pequeños”, y también las colas de rape: “Les quito la espina central y los preparo como nuggets… Con eso siempre triunfas en la mesa”. Lo recomienda en forma de “dados”, rebozados, para que sea más fácil que el pescado cale entre los niños. Y, entre los clásicos, la merluza sigue siendo imprescindible: “Vendo mucha merluza… es lo que más vendo en general”, asegura.

Para que los niños coman pescado con gusto, lo mejor son los filetes de gallo o los dados rebozados de cola de rape
En cuanto al pescado “rey”, la realidad económica pesa. “El lenguado, la merluza y el rape” siguen siendo los más demandados, aunque el lenguado se ha disparado: “A 30 euros el kilo”. Por eso, defiende el pescado azul entre semana, porque “es más económico”, y apuesta por una compra planificada: paquetes de boquerones, atún, salmón o caballa para congelar, y raciones pensadas según la unidad familiar.

La ley de la compensación
Su receta para estirar el presupuesto es la “ley de la compensación”: combinar un ingrediente caro con otro más económico y que encajen nutricionalmente. “Judías blancas, habitas, garbanzos… La legumbre es barata. Vienes a mi parada y te doy unas almejas, y haces unas judías con almejas y ajo y perejil: un primer plato de fiesta a un precio ideal”.
Àngels defiende un estilo de vida y unos hábitos alimentarios tan ancestrales como saludables. “Los jóvenes de hoy prefieren un vasito de arroz para microondas antes que ponerse a cocinar media hora, y eso cuesta dinero y no es salud”, relata. Además, se está recuperando de una enfermedad de larga duración y asegura que lo primero que le indicó el médico fue “que no comiera procesados”. Todo va de la mano y ella lo tiene claro: “Como la cocina de mercado, no hay nada”.