¿Cuánto pesa tu silla? 12 modelos excepcionales que presumen de ligeras
Diseño
Exploramos asientos donde la ligereza física, y también la visual, son las grandes protagonistas

Cini Boeri sentada en su asiento de cristal
La ligereza se determina con la unidad de peso kilo, en su cualidad física, aunque también puede ser ligereza visual e incluso vital, para soltar lastre. En el capítulo de los muebles que pueblan nuestras casas, es viable apreciarla en esos tres sentidos. E incide, sin duda, en la atmósfera y equilibrio que reina en cualquier estancia. La ligereza es una de las aspiraciones al alza en el sector del diseño. En algunas de las mejores sillas editadas recientemente, pero también entre los hitos del siglo XX. Es, además, un reto para su creador vinculado a la precisión y la esencialidad. Y la consecución del éxito se manifiesta bastantes veces con orgullo en el propio nombre del asiento.
A la búsqueda de las sillas más ligeras, en el ranquin de mayor levedad aparece la Light light, con 1,45 kg, creada por el arquitecto italiano Alberto Meda en 1987. Es resultado de una investigación tecnológica con la fibra de carbono, donde la dirección de la fibra está estratégicamente dispuesta para contrarrestar el empuje que transmite el peso del usuario. Además de ligereza, Meda logró fluidez y unidad de forma y estructura. Suspendida teniendo como contrapeso un paquete de espaguetis, en el estand de la firma Alias en Milán, componía una imagen bien ilustrativa.
La ligereza puede ser una forma contemporánea de encontrar el equilibrio adecuado entre naturaleza y artificio”
De hecho, Alberto Meda es un entusiasta de este atributo. La muestra titulada La forma de la ligereza, celebrada en el festival de Lago Como, se inspiraba en una cita suya: “La ligereza puede ser una forma contemporánea de encontrar el equilibrio adecuado entre naturaleza y artificio. No sólo ligereza física, con la reducción del material utilizado, sino también visual. Ligereza que permite obtener un objeto discreto, que no se impone y respeta el medio ambiente”. De esa exposición traemos hasta este artículo dos sillas más. La primera es la más icónica en su género: la 699 Superleggera (1,7 kg) que Gio Ponti desarrolló entre 1950-57, perfeccionando la sección triangular de las patas de apenas 18 milímetros para alcanzar su peso. Realizada con madera, despunta por su refinamiento artesanal. Del modelo bicolor en B/N Ponti diría: “En la oscuridad será aún más ligera pues se apoyará solo en dos patas”. La otra pieza es la butaca Ghost, creada por la arquitecta Cini Boeri en 1987. Su levedad es solo visual, pues está construida con vidrio. Pero pese a sus considerables kilos, preserva el alma etérea.
1. Ultraligera
Light light. 1,45 kilos
De Alberto Meda para Alias. 1987. Desde el 2024, los derechos han retornado a su autor. Fibra de carbono con núcleo de nido de abeja Nomex.

2. Pionera
699 Superleggera, 1,7 kilos
Creada por Gio Ponti, en 1957 para Cassina. Madera de fresno, con varios acabados. Asiento de caña india o tapizado

3. Densificada
Dense. 2,3 kilos
La primera silla de madera densificada, con un proceso que mejora la resistencia de especies blandas como el pino y mantiene su levedad.

4. Emergente con premio
Slip Chair. 2,7 kilos
De Aglaé Poisson. Ganador del Concurso Internacional de Diseño Andreu World 2025. Madera y asiento-cojín de biomateriales en malla de algodón. Replantea el tapizado tradicional con un sistema estructural tejido que sustituye las costuras

5. Por sustracción
Lnuda. 2,7 kilos
De Ricardo Blumer, 2025, para Alias. Láminas de aluminio de 3 mm, con corte y perforación láser, reducen al mínimo la superficie, dando lugar a un asiento desnudo

6. Fibra de carbono
Karbon. 3 kilos
De Javier Cuñado. Produce Actiu. 2019. Fibra de carbono 100%, y hueca en su interior, hace gala de una gran rigidez estructural

7. Plegable
Faneeri. 4.2 kilos
Diseño de Jonas Forsman para Nikari (2024). De roble lacado, con respaldo y asiento de finas chapas laminadas cruzadas. Al plegarse ocupa muy poco espacio

8. Al hombro
Ika. 5 kilos
Creada por Aquimaña para Ondarreta, 2021. Madera y cincha de cuero con doble función de respaldo y para colgar al hombro, lo que facilita el transporte.

9. Flaca y vivaz
Skinny. 5,48 kilos
Diseño de Maio. Edita Disssseny.cat. Acero esmaltado al horno, amarillo, verde ópalo o granate. Asiento de enea.

10. Inspiración sintoísta
The Sensitive light chair. 7 kilos
De Time&Style, 2020, para Depadova. Madera maciza de haya blanqueada o gris antracita. Asiento tapizado. Esbelta y robusta, se inspira en los templos sintoístas

11. Reciclable 100%
Evo-c. 5,2 kilos
De Jasper Morrison para Vitra. 2020. Polipropileno reciclable teñido. Reinterpreta la silla cantiléver de acero tubular en una sola pieza.

12. Transparente
Ghost. 36 kilos
Producida por Fiam Italia desde 1987. Monolítica realizada con plancha de vidrio curvada de 12 mm. Su levedad es solo visual, pero pese a sus considerables kilos, preserva el alma etérea.

Otro de los adalides de lo ligero, el británico Jasper Morrison, a raíz de la exposición dedicada a su trabajo el pasado verano titulada Jasper Morrison. The lightness of lhings, afirmaba: “Creo que la ligereza es una cualidad que todos debemos recordar. No me refiero solo a la ligereza física, sino también a la ligereza en sentido emocional, perceptivo e intelectual. La pesadez que sentimos ante los problemas del mundo; la pesadez física que podemos sentir ante nuestras vidas y la pesadez que podemos atribuir a nuestros pensamientos y al trabajo que realizamos. ¿Son útiles o son algo que adoptamos inconscientemente como excusa?”. Es habitual que el reputado diseñador dote a sus sillas de lo esencial. Sin dejar de valorar la ergonomía y una estética atemporal en ese tránsito de la ligereza de los objetos hasta la levedad existencial.
