Un refugio en Cortina d’
Interiorismo
Nuevo diseño de Parisotto + Forment

En la casa se ha mantenido la arquitectura original, con revoco blanco y madera de alerce
En la región donde habita este hogar, los bosques y pastos aún hoy se rigen según la Regole d’Ampezzo. Un modelo que data del año 1200, por el cual las tierras no se pueden vender, ni están sujetas a cambio de uso: son patrimonio natural, cultural y económico comunal, transmitido de generación en generación. En una de las aldeas más antiguas de Cortina d’Ampezzo, en el corazón de las montañas Dolomitas de Italia, se encuentra esta antigua vivienda campesina, con granero y establo adosados formando un conjunto compacto. La reforma -realizada por el prestigioso estudio de los arquitectos Aldo Parisotto y Massimo Formenton- conserva la fisonomía de la arquitectura local, al tiempo que resguarda en el interior un refugio de alta montaña contemporáneo.
Icono del esquí más exclusivo, en Cortina d’Ampezzo la nieve abraza esta vieja ciasa típica de los valles ladinos, con fachada de madera de alerce y portones armados con geometría tradicional. Los arquitectos toman la materia lígnea de la arquitectura original como principal revestimiento interior de la nueva vivienda de vacaciones. Y trabando variadas calidades tonales y formatos, configuran una atmósfera única.


Afectos a trabajar con los materiales como elementos clave que aportan connotaciones táctiles y cromáticas a los volúmenes y las formas, Parisotto + Formenton explican a Magazine: “En este caso al utilizar madera, hemos jugado con diferentes especies, dimensiones de las tablas o dirección del veteado para crear más dinamismo en las superficies y generar un vibrante contraste de luces y sombras”.
Good. * *Draft
Un pavimento de madera de roble envejecido de tono claro, con tablones de distintos anchos, luce con orgullo nudos y grietas y compone la base luminosa del refugio. A la vez, contrasta con suavidad con los tonos algo más oscuros del mobiliario. Las paredes revestidas con lamas de abeto tintado, en horizontal y vertical, ensanchan y elevan estancias. La chimenea adquiere carácter monolítico enfundada en tablones teñidos en negro cepillado. También con madera se han diseñado muebles a medida integrados en las estancias, como el banco perchero o la cama en el dormitorio. En algunas dependencias, los arquitectos combinan la madera con revocos tradicionales en tonos tierra y pigmentos naturales. Y con piedra en el baño y la cocina. El antepecho de esta última con piezas de granito biseladas, recuerda las baldosas propias de la cocina campesina.


Es un refugio envolvente que respira confort y austera sofisticación. Sus autores también reconocen influencias del minimalismo nipón. Los paneles correderos con enlistonado de madera reinterpretan en clave actual los tradicionales separadores shōji, para filtrar visión y luz. “En general, hemos querido crear una auténtica atmósfera de montaña con referencias a la arquitectura tradicional de la región, pero con un toque claramente contemporáneo” apuntan.
Para el amueblamiento, pocas piezas aunque muy escogidas. Destacan algunos autores italianos de culto: la silla Kentuky de madera y cuero, creada por Carlo Scarpa en 1977 o la butaquita Chinotto con estructura roja diseñada por Luigi Caccia Dominioni en 1973. Los cuidados detalles se aprecian mejor en la cercanía: el banco del vestidor luce cojines de piel de potro y colgadores de cuerno. Las cortinas, confeccionadas con flexible cuero en el salón comedor, penden de mosquetones de escalada. El arte contemporáneo en cada estancia revela otra de las pasiones de sus habitantes, junto a la alta montaña.


Con los ventanales de la estancia mirando al poniente, el día declina: la madera se consolida como un refugio cálido, la nieve como un rastro de calma. Las cumbres de piedra de las Dolomitas que circundan Cortina d’Ampezzo se vuelven de tonos rosáceos y violetas. El magnesio que integra la roca caliza de estos montes genera tal prodigio.
