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Cortina d'Ampezzo, la ‘dolce vita’ de invierno

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Sede de los juegos olímpicos de invierno, en Cortina d’Ampezzo se practica la ‘buena vida' bajo los impresionantes Dolomitas

Celina Seghi feliz y sonriente tras la prueba de slalom ganadora en 1941

Celina Seghi feliz y sonriente tras la prueba de slalom ganadora en 1941

© Heinrich Hoffmann/Ullstein Bild/Getty Images

Deodat Tancrêde de Dolomieu fue un geólogo francés que ha pasado a la historia por ser el primero en describir la “dolomía”; una roca rica en magnesio que integra el paisaje del Alto Adige, en Italia. Dolomieu exploró este lugar —también conocido como el Tirol del Sur—, a finales del siglo XIX y es probable que se quedara asombrado ante la belleza que aquellas montañas adquirían al atardecer: es entonces cuando el sol las acaricia, tiñéndolas de una gama de rosados y violetas, en un fenómeno que se conoce como la enrosadira.

Dolomieu descubrió que este espectáculo cromático se debía a la presencia de magnesio en la cordillera, que en su honor, fue llamada Dolomitas. Esta cadena montañosa de los Alpes, en la frontera de Italia con Austria, es patrimonio de la humanidad desde 2009. Sus imponentes montañas albergarán los XXV Juegos Olímpicos de invierno.

Cortina ya empezó a seducir a visitantes ilustres en el siglo XIX: hasta aquí llegaron nobles ingleses y oficiales del imperio austrohúngaro

La olimpiada tiene dos sedes: Milán y Cortina d’Ampezzo, una localidad tan hermosa que se la conoce como la Reina de los Dolomitas. No es la primera vez que esta estación de esquí es sede olímpica: lo fue en 1956 y, desde entonces, no ha vuelto a mirar atrás. Como se destaca en el libro Cortina d’Ampezzo (Assouline), cuyas imágenes ilustran este reportaje: “Desde entonces sus pistas han acogido a miembros de la realeza, estrellas de cine y leyendas alpinas”.

Pero Cortina ya empezó a seducir a visitantes ilustres en el siglo XIX: hasta aquí llegaron nobles ingleses y oficiales del imperio austrohúngaro, que dominaba estas tierras. De hecho, fue la emperatriz Sissí quien ordenó la construcción de la primera carretera para acceder al que entonces era un remoto pueblo alpino cuyo, nombre, Cortina, significaba pequeña corte. Hacía referencia a sus orígenes como un asentamiento de pastores y campesinos. Muchos eran ladinos, un grupo étnico y lingüístico oriundo del norte de Italia.

Lago di Braies ubicado en los Dolomitas
Lago di Braies ubicado en los DolomitasRobert Bohnke

Hoy los ladinos son un grupo minoritario y Cortina d’Ampezzo ya no es un pequeña corte, sino un destino de la jet-set global y de algunas de las familias más importantes de Italia. Los Agnelli, los Barilla y los Benetton ha esquiado aquí. Riccardo Illy, conocido como el rey del café, es un absoluto fan: “Vine aquí con de niño, con mis padres (…) fue un amor a primera vista”, explica en el prólogo del libro.

Las personalidades internacionales también se han rendido a los encantos de este lugar. Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt, el sha de Persia y los príncipes de Mónaco son algunas de las figuras que se hospedaron en los lujosos hoteles que hay la estación, como el Saboya (inaugurado en 1922) y el Hotel de Pezzo. 

El Hotel de la Post, de estilo francés, es “el sitio” para tomar el aperitivo. El periodista Massimo Nava, autor de los textos del libro, explica que Ernest Hemingway ingirió en su bar docenas de Martinis y Camparis. Tras las libaciones, rodeado por un paisaje de montañas rosadas, no sorprende que asegurara que Cortina era uno de los lugares más hermosos que había visitado nunca.

La cálida y acogedora sala de estar de los chalets alpinos
La cálida y acogedora sala de estar de los chalets alpinos© Stefano Scatà

La estación es tanto un destino de invierno como de verano y un escenario cinematográfico de primer orden. Aquí se han rodado películas de James Bond y clásicos como La pantera Rosa. Roger Moore, David Niven, Peter Sellers y Claudia Cardinale son algunas de las estrellas que además de trabajar, compraron en las boutiques del Corso Italia y disfrutaron de las fiestas après-ski. El rodaje de La casa Gucci, dirigida por Ridley Scott, con Lady Gaga y Adam Driver, también tuvo a Cortina d’Ampezzo como escenario.

Los deportistas alaban la calidad de sus más de cien kilómetros de pistas de esquí alpino y la belleza de sus paisajes, dominado por montañas tan icónicas como los picos di Lavaredo: Cima Grande, Cima Piccola y Cima Ovest. Tres espléndidas torres de roca sobre las que, cada atardecer, tiene lugar el espectáculo de la enrosadira.

Libro 'Cortina d'Ampezzo'
Libro 'Cortina d'Ampezzo'Assouline

Ficha del libro

Cortina d'Ampezzo
Texto por Massimo Nava
Editorial Assouline
www.assouline.com