La ‘monjimanía’ triunfa en un mundo dominado por la ansiedad
Análisis
Los jóvenes conectan con la paz del convento, desde la película 'Los domingos' a los vídeos de Rosalía

Rosalía despliega en su álbum más reciente una estética religiosa
“Todo lo que te pasa a ti ya le pasó a una monja de los siglos XVI y XVII”. Así Carmen Urbita y Ana Garriga contaban a las seguidoras de su podcast Las hijas de Felipe que tras los muros de un convento barroco no se estaba del todo mal, la vida podía ser divertida y tumultuosa, se podían escribir libros, hacer dietas y tener amantes. Su podcast era sólido, descansaba en varios años de investigación en bibliotecas de medio mundo y se hacía, al menos al principio, desde un baño de Rhode Island.
Era 2020, año raro donde los haya, y Carmen y Ana abrieron una ventana de certezas a sus seguidoras: el convento era un lugar seguro. Además, no era tan aburrido y monótono como imaginábamos.

Desde la perspectiva moderna, la vida estaba resuelta y el plato de comida, garantizado, te ahorrabas el alquiler, te daban de alta como autónoma y te pagaban las cuotas a la Seguridad Social. Y no es que eso fuera suficiente para despertar las vocaciones religiosas, pero para empezar no estaba nada mal, decía la nihilista que todas llevamos dentro. Ese podcast se convirtió en un libro, Instrucciones de Novicias (Blackie Books, 2026) que arrasó en el Feria de Frankfurt donde se vendieron los derechos para 10 países en siete idiomas.
En medio Rosalía sacó su disco Lux en noviembre de 2025 y apareció iluminada y trascendental en Callao, Madrid y Times Square, Nueva York. Semanas después Alauda Ruiz de Asúa llenó los cines con Los domingos y ahí se desató la monjimanía. La posibilidad de entregar la juventud a Dios volvió a la conversación.
La nueva fiebre por el convento coincide con una vuelta a la espiritualidad que lleva a muchos a apuntarse a retiros católicos
Otra vez una salida rápida a un mundo que se nos va de las manos. Hay que decir que España es el país del mundo con más conventos de clausura. De los casi 3.600 registrados 907 están aquí. El convento de las Clarisas de Lerma, ahora Instituto Religioso Iesu Communio (la comunión de Jesús), concentra al 10% de las novicias de España.
En la era de monjimanía (nun-manía en las redes sociales), se performa el silencio y el discernimiento y se agitan hábitos y rosarios frente a la cámara. Se compran dulces monásticos y se vive una espiritualidad, a veces mediada por los algoritmos y otras, piel con piel, en los conciertos multitudinarios de Hakuna o de Stella Maris, la banda de pop cristiano que se adjudica la misión de salvar al mundo y cuya historia inspiró, presuntamente, la serie La Mesías de Los Javis.

La nueva fiebre por el convento coincide con una vuelta a la espiritualidad que lleva a muchos a apuntarse a retiros católicos como Effetá, uno de los más famosos para jóvenes. Dura un fin de semana y nadie cuenta exactamente qué pasa en esos días pero todos dicen que hay un antes y un después.
Ante un presente distópico y un futuro incierto por decir algo, se busca orden. O al menos que un ser superior se haga cargo. Externalizar la culpa, la gestión y la responsabilidad. Los sociólogos apuntan que la generación zeta no quiere otra cosa en su vida, aún a costa de la democracia o de su libre albedrío. La sabiduría de las monjas es tan valiosa en estos tiempos confusos que Instrucción de Novicias se promociona como “un libro de autoayuda edificante y no tan santo”.

Instagram se ha llenado de monjas (esperemos que no se estén saltando ningún precepto) para contar las bondades de la vida contemplativa en comunidad, y las etiquetas #nuncore y #sacredcore son muy populares. Hildegarda de Bingen (1098-1179), la monja médico es reivindicada como la primer feminista y a Teresa de Ávila se le cita con gracia y soltura.
No es la primera vez. La figura de la monja ha conquistado muchas veces la cultura pop, la moda, el cine y la música. Casi siempre cuando la realidad se pone imposible y la fantasía del convento es lo único que nos queda. Nos gusta pensar que siempre hay una salida y que un territorio acotado con sus rutinas impuestas y su encierro voluntario nos va a librar de la ansiedad y el FOMO … ¿A quien en 2026 no le apetece un año sabático de vida contemplativa, logística resuelta y gastos pagados? La cara de las monjas inspira tanta paz … aunque el cine, Los domingos, entre otras películas, nos ha mostrado tanto el lado angelical como el pasivo agresivo de las novicias.
Las estadísticas no muestran un cambio en las vocaciones religiosas en España (la Conferencia Episcopal reconoce que cada año hay casi 1.000 monjas menos) pero como evasión funciona. Y si de paso aprendemos a meditar, a pasar tiempo solas y a dejar de scrollear compulsivamente ya podemos dar la monjimanía por amortizada.

'Instrucción de novicias'
Lily Allen y Rosalía despliegan en sus álbumes más recientes una estética religiosa; abajo, ‘Instrucción de novicias’, libro nacido del podcast ‘Las hijas de Felipe’, de Carmen Urbita y Ana Garriga