Sara Beltran señala que guardar ropa pensando en el mañana constituye una equivocación: el guardarropa no tiene que representar una expectativa.
Trucos de estilo
La experta recomienda iniciar esta etapa del año con un armario con “menos ruido y más claridad” y con propósitos más sencillos.

Chiara Ferragni con su vestidor lleno de ropa y accesorios

Los roperos contemporáneos muestran grandes diferencias respecto a los de hace cinco décadas. Nuestros antecesores solían adquirir un número limitado de prendas, aunque de una excelencia superior, las cuales perduraban por mucho tiempo y conservaban con gran afecto en su vestidor, anhelando que sus descendientes pudieran utilizarlas en el futuro.
No obstante, el auge del fast fashion ha modificado íntegramente ese hábito de compra cauteloso y restringido de los padres. El afán consumista motiva a mucha gente a obtener casi cada semana modelos nuevos que apenas usan en una oportunidad y que terminan abarcando un gran volumen en su guardarropa.
De acuerdo con lo que indica la asesora de imagen Sara Beltran, el comienzo del año representa una excelente oportunidad para examinar el guardarropa con detenimiento y conservar únicamente las prendas que realmente utilizaremos con frecuencia cada estación. “Debemos empezar el año con menos ruido y más claridad en el armario”, afirma.
La especialista sugiere “soltar con conciencia” aquellas prendas que llevan tiempo sin utilizarse con la finalidad de lograr un armario con “menos ruido y más claridad”, puesto que señala que dicho lugar “no solo guarda ropa, guarda etapas, expectativas y versiones antiguas” de todo individuo.

Su recomendación consiste en conservar esas prendas que se ajusten a la figura presente y que carezcan de vínculos con memorias negativas. “Si al ponértela te pesa, te apaga o te devuelve a un lugar que ya cerraste, esa prenda ya cumplió su función. Soltar también es cerrar ciclos”, manifiesta Beltran.
Una sugerencia adicional consiste en deshacerse de esos diseños que se guardan “por compromiso”, concretamente, ese suéter o bolso que se recibió como obsequio y que permanecen en el ropero sin ser utilizados. “Si no habla de ti, ni de tu presente, no necesita seguir ocupando espacio”, señala.
No tiene sentido almacenar prendas con la intención de volver a lucirlas -o incluso de estrenarlas si hubo una equivocación con la talla al adquirirlas- cuando se adelgace y la figura se transforme. “Tu armario no es una promesa, es el reflejo de hoy”, afirma motivando a las mujeres a adquirir modelos que les queden bien en el presente.
“Soltar no es tirar, es elegir con conciencia. Debes crear un espacio para vestirte con más calma, más coherencia y más verdad”, señala la experta, quien propone examinar el guardarropa sin remordimientos ni presiones, sino entender esta labor como un modo de autocuidado.

