La Academia también premió la capacidad de síntesis durante la gala de los Goya en Barcelona
Historias del tiempo
Como reloj oficial de la 40ª edición de los premios, Festina puso en valor el respeto por el tiempo que Antonio Fernández Gabarre, Helena Sanchis y Enrique Costa demostraron en sus discursos de agradecimiento

Antonio Fernández Gabarre, reconocido con el Goya a Mejor Actor Revelación por su trabajo en Ciudad Sin Sueño

No fue una gala más. La 40 edición de los Premios Goya se convirtió en la celebración de cuatro décadas de cine y emoción compartida. Y ahí, en este escenario acentuado por la diferencia, la presencia de Festina como reloj oficial adquirió una nueva dimensión. Más allá del mero patrocinio, la firma española de origen suizo celebró la capacidad de síntesis (recuérdese que en esta industria un segundo puede llegar a convertirse en una eternidad) de Fernández Gabarre, Helena Sanchis y Enrique Costa. Son los tres profesionales del séptimo arte, ganadores en la categoría de Mejor Actor Revelación, Mejor diseño de vestuario y Mejor Película Europea respectivamente, que protagonizaron los discursos de agradecimiento más breves de la gala.
Antonio Fernández, un talento emergente capaz de emocionar con pocas palabras
Antonio Fernández Gabarre, reconocido por su trabajo en Ciudad sin sueño, convirtió su intervención en un magistral ejercicio de sobriedad emotiva. Gratitud, memoria y futuro expresadas sin grandilocuencia, con verdad y la certeza de que el talento emergente se afirma por la autenticidad.
También Helena Sanchís demostró su capacidad de medir las palabras y el tiempo con un agradecimiento elegante, coherente y de trazo limpio (y costuras invisibles) sin reclamar protagonismo al recibir su Goya por el vestuario de La Cena.

Y en su intervención, Enrique Costa, distribuidor de Valor Sentimental, también supo elegir las palabras exactas. Consciente de que la distribución en la industria cinematográfica supone tender puentes entre públicos y culturas, recordó igualmente que la circulación de todas esas historias se basa también en el respeto del tiempo de los demás.

Los tres recibieron un reloj Festina, Swiss Made, como premio de esa concisión y como reivindicación de la ética del tiempo. Administrarlo con inteligencia, compartirlo con educación y habitarlo intensamente firman la filosofía de esta manufactura que quedará en la memoria de esta edición significativa de los Goya.
Son ya cuarenta años de emoción, reencuentros, afirmación por el cine que pese a la brutal incertidumbre de estos tiempos, sigue evolucionando. Inventándose una y otra vez. En este contexto, la presencia de Festina aportó una metáfora de lo más cinematográfica. El tiempo puede convertirse en un aliado, no es ningún enemigo y medirlo no es sinónimo de limitarlo sino de darle forma.

