Anne Igartiburu, 56 años: ''De pequeña no pedía cosas, solo ser vista, ser cuidada y ser libre. Mi deseo es no olvidar nunca a la niña que fui para honrar a la mujer que soy''
Muy sincera
La presentadora ha compartido en sus redes un emotivo texto sobre la pérdida y el paso del tiempo

Anne Igartiburu, 56 años: “He ido incorporando más ejercicios de fuerza a mis rutinas para proteger los huesos

Anne Igartuburu es una de las profesionales de la televisión más populares y queridas de nuestro país. La comunicadora, de 56 años, lleva más de tres décadas delante de las cámaras y se ha consolidado como una de las presentadoras más emblemáticas de Televisión Española gracias a programas como Corazón, las Campanadas de Fin de Año o el novedoso D Corazón, el espacio dedicado a la crónica social de La 1 que presenta junto a Javier de Hoyos y que se emite durante el fin de semana.
En cuanto a su vida personal, la comunicadora vasca ha mantenido siempre un perfil muy discreto. No obstante, a lo largo de estos años han salido a luz detalles de algunos de los episodios más complicados de su vida, como el fallecimiento de su madre, María Lourdes Verdes Rola, cuando solo tenía 18 años.
Cabe recordar que la progenitora de Igartiburu falleció en un accidente de helicóptero hace más de cuatro décadas en Asturias. Una trágica muerte que marcó su vida para siempre y a la ha querido hacer referencia a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, que ha publicado acompañado de una tierna fotografía en blanco y negro de cuando era niña, con motivo del Día de Reyes. Y es que en estas fechas tan señalados es cuando la ausencia de quienes ya no están se siente con más fuerza.
''Esta noche de Reyes me miro en esta niña con el corazón lleno. La niña que creció donde los deseos no se pedían en voz alta, se susurraban al cielo y rodeada de naturaleza. Soñaba con lo sencillo: que nadie faltara, y faltaron personas importantes. Y a veces fue todo más difícil. Pero supimos hacerlo y mirarlo con afecto. Que la casa oliera a caldo, a hogar; e hicimos hogar. Que la naturaleza siguiera hablándonos bajito, y que el amor fuera un lugar seguro. Y así fue, así es, y así será'', escribió.

Además, la comunicadora explicó que aquella niña ''no pedía cosas, pedía sentir''. ''Ser vista. Ser cuidada. Ser libre. Hoy, al volver a mirarla, le digo que sí, que sus anhelos no eran ingenuos, eran semillas que han florecido. Que los Reyes escucharon, aunque no siempre trajeran todo lo anhelado y que aprendió a apreciar lo que había, con gratitud. Que la magia también llega disfrazada de camino recorrido, grandes amigos, experiencias y aprendizajes. Una familia amorosa y todo por descubrir'', afirmó.
Por ello, Igartuburu reconoció que su ilusión sigue intacta en noche tan mágicas como la del pasado 5 de enero: ''Esta noche dejo los zapatos una vez más con gratitud e ilusión. Y un deseo intacto: no olvidar nunca a la niña que fui para honrar a la mujer que soy''.
