Yuja Wang: “El primer concierto de Chopin es como el primer amor”
Entrevista
La pianista clásica describe la búsqueda de nuevos desafíos al iniciar su nueva gira mundial, hoy en el Palau de la Música

En Barcelona, Wang interpretará una obra que nunca ha tocado y otra de Chopin que realizó por última vez cuando era una prodigio adolescente
Es un regreso al ritmo acelerado para Yuja Wang (Pekín, 1987) tras un mes alejada de las salas de conciertos. Famosa por su estilo incendiario y su virtuosismo extremo, la artista firmó en 2023 uno de los grandes hitos modernos de la música clásica en el Carnegie Hall, al interpretar los cuatro conciertos para piano de Rachmaninov, además de la Rapsodia sobre un tema de Paganini del compositor ruso, todo en una sola velada. New York Classical Review describió la hazaña —que supuso 2,5 horas de música y más de 98.000 notas— con asombro: “Interpretar un solo concierto de Rachmaninov requiere la resistencia de un linebacker, la destreza de un cirujano y el alma de un artista. Tocar los cuatro —más Paganini— parecería ir más allá de la capacidad humana”.
¿Qué montañas quedan por escalar? Hoy, en el Palau de la Música, acompañada por la Mahler Chamber Orchestra y bajo la dirección de Fabien Gabel, ofrecerá la primera de cinco actuaciones en España. El programa incluye el Concierto para piano de Ligeti y el Primer concierto de Chopin, dos obras que presentan nuevos desafíos y oportunidades para la pianista.
Wang habló con Magazine por teléfono el mismo día en que se dispone a tomar su vuelo transatlántico. Como suele hacer cuando visita Barcelona, ha dejado algo de tiempo para explorar la ciudad. Esta vez, subraya, por fin podrá ver la Sagrada Familia.

Desde fuera puede parecer muy impresionante, pero recuerdo lo estresada que estaba”
Acaba de pasar un mes sin actuar después de no haber tenido muchos días libres durante el año. ¿Cómo pasa ese tiempo?
Paso mucho tiempo con amigos en Nueva York. Definitivamente no estoy muy metida en practicar. Es agradable tener este tiempo libre. Voy a la casa de una amiga, cerca de la naturaleza, donde hay silencio, y tengo un tiempo de estabilización con tiempo para leer. Es muy bonito cuando se me permite parar un poco, en lugar de estar siempre en modo go-go-go.
¿Cómo vuelve al modo go-go-go antes de una gira?
No lo sé. Cada vez es una lucha. Siempre me sorprende la cantidad de estrés y de cosas inesperadas. Así que espero que todo ese tiempo de estabilidad que tuve me permita afrontar esos retos con más serenidad, porque a veces se acumulan demasiadas cosas a la vez. No solo tocar el piano, sino también aprender nuevo repertorio. Esta gira, con la Mahler Chamber, hago Ligeti por primera vez, y la obra de Chopin la toqué por primera vez cuando tenía 15 años, así que creo que la conozco, pero es un reajuste muy rápido para volver a esa vida. Ojalá pueda llevar un poco de la energía calmada que tuve durante las vacaciones a los conciertos.

¿Cómo se prepara para interpretar una obra como el Primer concierto de Chopin? ¿La única respuesta es practicar…?
No, en absoluto. [Ríe] Creo que es más una preparación mental que de estudio, porque gracias a Dios lo aprendí cuando era más joven, y cuando aprendes algo siendo joven es como una esfera distinta de memoria muscular: lo recuperas muy fácilmente. Y al revés; cosas que aprendí hace dos años pienso: 'no conozco realmente esta obra'. El cerebro funciona de otra manera cuando eres niño. También quiero poner a prueba los límites y ampliar las fronteras de la obra. Por ejemplo, en el Chopin n.º 1, él tenía 19 años y describía un amor juvenil. Es romántico, y cuando yo lo toqué con 15, no tenía experiencia con eso, así que era un sentimiento romántico imaginado. Ahora que soy más mayor, creo que esa inocencia del primer amor es muy bonita. Es desde una perspectiva distinta y desde otra etapa de la vida que interpreto la misma obra.
¿Qué le aporta ahora?
El primer amor solo ocurre una vez, cuando eres joven. Entonces era más una expectativa de lo que iba a pasar en mi vida, y ahora es un sentimiento un poco agridulce —más dulce que amargo, espero— al mirar atrás y recordar esa inocencia de pensar que el amor puede funcionar, cuando en realidad la vida es mucho más complicada. Fue bonito tener eso. Además, la obra es tan perfecta… Algunas melodías son milagrosamente bellas. Estoy realmente feliz de traerla de vuelta este año.

Ha mencionado esa nostalgia por un primer amor. ¿Piensa estos días en los primeros momentos de su carrera y los contrasta con el lugar en el que se encuentra ahora?
Intento no mirar al pasado. Es algo muy distinto, como una experiencia extracorporal. Yo pasé por eso estando dentro del proceso, así que desde fuera puede parecer muy impresionante, pero recuerdo lo estresada que estaba. También pienso algo como: “joder, eso que hiciste es bastante increíble”, pero al mismo tiempo había otras cosas en la vida que probablemente me estaba perdiendo. No tenía tanto tiempo para parar como el que acabo de tener. Además, ya he hecho muchísimas cosas. La gente dice: 'el Ligeti es tan difícil, ¿por qué lo haces?'. Y es como: bueno, es que ya he hecho casi todo lo demás [ríe].
¿Cómo influye lo que ya ha hecho en lo que decide hacer en adelante?
Necesito mirar hacia el futuro y ver de qué otras maneras puedo hacer las cosas que amo y entenderlas más profundamente. A medida que evolucionamos como seres humanos, creo que lo que queremos expresar en la música cambia de forma natural. Encuentras cosas distintas en la belleza de la música. Es tan abstracta que puedes descubrir diferentes capas. Intento no tocar piezas que ya he interpretado mucho, pero por ejemplo el año que viene haré un concierto que no tocaba desde los diecisiete años. Así que es el momento de volver a esos viejos amigos y ver qué me aportan ahora.