Sergi Saranga, lector profesional: “Soy el encargado de leer el manuscrito de un autor y realizar una radiografía completa sobre los puntos fuertes y débiles de la obra”
Un oficio esencial
Sergi Saranga se encarga de leer manuscritos que pueden llegar a convertirse en grandes novelas

Sergi Saranga és lector professional a l'Agència Literària Sandra Bruna

En un mundo inundado de palabras e historias, hay figuras que pasan a menudo desapercibidas, pero que son fundamentales para que los libros lleguen a nuestras manos en la mejor versión posible. Detrás de cada novela que nos cautiva, hay profesionales que seleccionan, evalúan y cuidan los textos antes de que lleguen al público. Sergi Saranga forma parte de este grupo como lector profesional. “Soy el encargado de leer el manuscrito de un autor y realizar un informe técnico de lectura, es decir, una radiografía completa sobre los puntos fuertes y débiles de la obra”, explica sobre su tarea.
Nacido en Barcelona en 1995, su trayectoria laboral lo ha llevado a trabajar en diferentes ámbitos del mundo cultural, desde informador en un museo hasta coordinador editorial. Actualmente, escribe a medios como Núvol o El Ciervo y ejerce como lector profesional a la Agencia Literaria Sandra Bruna, donde evalúa manuscritos y contribuye que nuevas voces encuentren su lugar en el panorama literario.
Las claves para ser lector profesional
Su día a día consiste a analizar todos los aspectos de un futuro libro. “A través de los diferentes apartados en que se estructura, analizamos todos los aspectos formales de aquella pieza, ya sea la coherencia, el ritmo narrativo, la verosimilitud, el estilo, la profundidad de los personajes o incluso los errores ortotipográficos. Después de una valoración literaria y comercial, teniendo en cuenta como encajaría dentro de las últimas tendencias, le recomendamos algunos de nuestros servicios que podrían ayudarlo, como una corrección estilística o un coaching literario”, relata.

Para llevar a cabo esta tarea, Saranga tiene claro qué tiene que tener un lector profesional. “Aparte de la experiencia, que es un grado, tienes que tener el sentido de la vista muy abierto para mantener la atención lectora”, apunta. Además, considera esencial que un lector también escriba. “Al fin y al cabo, se trata de un arte, y como la pintura tienes que saber un montón de pigmentos y sombras, aquí tienes que ser consciente del uso adecuado de las frases y las palabras”, dice.
Según él, “por mucho que sepas leer bien entre líneas, tienes que conocer en profundidad las herramientas que utilizas. Una cosa es lo que ha querido decir un autor con aquella frase, y otra es el como. O por qué me emociona, qué instrumentos ha usado para conseguirlo. No solo tienes que apreciar el contenido de la obra, también la estructura, la estética e incluso la musicalidad. Tienes que trabajar el ojo, y para hacerlo necesitas formación y el método más antiguo e infalible: el ensayo y error”, relata.
Una cosa es lo que ha querido decir un autor con aquella frase, y otra es el como
Todavía hay más: “Para mí lo más importante es la actitud. No estás revisando las fórmulas de un Excel, estás ayudando a una persona que le ha dedicado muchas horas a un proyecto muy personal. Las primeras obras normalmente tienen muchos errores, y lo que no podemos hacer es hundirlos. ¡Al contrario!”. Sergi cree que, desde el mundo editorial, “lo que tendríamos que hacer es animarlos a continuar adelante sin esconder la verdad, porque, a diferencia de la salud médica, aquí no hay enfermedades crónicas. Siempre podemos cambiar una ‘pierna’ o un ‘brazo’ o incluso los dos ‘pulmones’, si hace falta. Mientras queden ganas, siempre se puede salir adelante una obra”.
¿Qué ha de tener un buen manuscrito?
Cada año se editan millones de libros en todo el mundo, historias que sus autores quieren ver publicadas. “El mercado editorial cada vez está más saturado de nuevas obras, entre otros motivos, porque ahora podemos enviar un manuscrito a una editorial con tan solo un clic”, dice. A pesar de que la oferta ha crecido, “tanto a las editoriales como las agencias literarias, los equipos continúan siendo los mismos, muy pequeños, y, por lo tanto son más exigentes en la hora de elegir qué obras se quedan”.
Esto significa que “para que un manuscrito llegue a buen puerto primero tiene que estar muy pulido en casi todos los aspectos, pero también tiene que tener su toque personal, el que lo diferencie del resto”, comenta antes de añadir: “Tiene que tener una voz propia, y esto no se construye de un día para el otro. No es nada fácil, pero también estamos aquí para ayudarlos. A diferencia otras épocas, los autores pueden tener más compañía y recibir un empujón”.
Tanto a las editoriales como las agencias literarias los equipos continúan siendo muy pequeños
Es, precisamente, en esta búsqueda de la excelencia, tanto por parte de las editoriales como de los autores, donde recae la dificultad de ser lector profesional. “Lo más difícil para mí es la actitud de darle empujón a esta persona que hay detrás. Al final, tú lo tienes que mirar los ojos y le tienes que decir: ‘Mira, aquí tenso una radiografía de un manuscrito y quizás ahora mismo no es publicable, pero tienes que cambiar esto, esto y esto y esto. Y claro, por una persona que quizás le ha dedicado años, pues, es muy difícil salir adelante”, manifiesta el profesional.
Saranga empatiza con los escritores y escritoras, señalando que el más complicado es que “siempre se le haga bola todo este trayecto tan largo, que cada vez se hace más y más largo”. También, indica que “el problema no es tanto técnico como psicológico porque lo más normal es que te digan que no. O sea, es lo más común que te digan que no. Le han dicho no a escritores consagrados, a genios, imagínate ahora que se ha hecho más exigente”, comenta.
El papel de las editoriales
“Todavía hoy la gente se piensa que el autor es un personaje que se va a la montaña y de la noche a la mañana hace una novela de cuatrocientas páginas impolutas”, afirma Sergi respecto a la concepción que se tiene del proceso creativo. “Es una idea muy peligrosa para los escritores jóvenes, porque los hace pensar que se lo tienen que montar ellos solos y sin ninguna formación extra o ayuda. Y después viene el golpe de realidad”, insiste.
Es una idea muy peligrosa para los escritores jóvenes, porque los hace pensar que se lo tienen que montar ellos solos
“Detrás de un libro también se esconde un trabajo inmenso de un corrector, un editor y quizás un lector profesional y un coach literario, por no hablar del maquetador o del equipo de comunicación de la editorial, si es que tiene”, enumera Saranga. “En muchos libros de no-ficción las listas de agradecimientos se hacen largas, pero me da la impresión que en el campo de la ficción este apartado se intenta ocultar, como para salvar las apariencias. Y no es ninguna vergüenza pedir ayuda, de hecho te hace más profesional. Tienes que pensar en el bien de tu historia”.
El uso de la inteligencia artificial
Dentro de la tarea de este equipo transversal se ha introducido, como en otros muchos ámbitos, una herramienta interesante y peligrosa: la inteligencia artificial. Saranga no se muestra del todo en contra de este adelanto tecnológico, pero advierte de los límites. “Creo que puede ser una herramienta muy útil para un escritor. Como ahora es capaz de generar imágenes, cualquier autor puede recrear la descripción de una escena para valorar si lo ha plasmado correctamente o quizás es demasiado insípida. También puedes coger un párrafo y pedirle que te lo escriba otras maneras, así quizás te ayuda a pulirlo”, ejemplifica.
En cambio, para Sergi, su uso está más limitado. “Para un lector profesional, la experiencia es el que cuenta. ChatGPT se basa en la información que encuentra en internet, y tampoco hay mucha que te permita valorar con suficiente rigor una obra inédita”, explica.
Como ahora es capaz de generar imágenes, cualquier autor puede recrear la descripción de una escena
“Hay empresas que empiezan a utilizarlo para generar informes literarios, y esto realmente me preocupa, no te lo niego. Pero, ¿Quién querría enviar su manuscrito a una máquina cuando hay escritores disponibles? Yo, como escritor, prefiero darle mi escrito a una persona que ya está más o menos consagrada dentro de este sector, que lo conoce mejor, que sabe el que es escribir, que sabe el tiempo que le has dedicado”, reflexiona. Además, el experto insiste en el hecho que “se trata de una obra inédita, por muchas cosas que tenga en común con las otras, por fuerza siempre habrá algo diferente. Y esto solo lo puede percibir la mirada humana”, dice.
En definitiva, Sergi Saranga tiene claro que el mundo literario está lejos de extinguirse. “Se está viendo que cada vez hay más escritores, quiero decir, la gente tiene más tiempo libre, tiene tiempo para hacer ocio y para dedicarse. Cada vez tiene más oferta”, reflexiona. También, cree que es muy probable que los escritores noveles quieran más formación, “una valoración más personal de su obra y por tanto, será un oficio que se conocerá más, yo creo”. Un escenario que hace que figuras como la del lector profesional sean esenciales para transformar el esfuerzo y la pasión de los autores en obras que el público pueda disfrutar y recordar.