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Así es el lujoso chalet de Joaquín Sánchez y Susana Saborido en Sevilla: “Mi mujer decora con tantos cojines la cama, que tardo 20 minutos en poder irme a dormir”

Casas de famosos

A las afueras de la capital hispalense, la residencia del exfutbolista y su mujer se alza como un refugio de 1.200 metros cuadrados donde el diseño minimalista y la tecnología convergen

Joaquín Sánchez y Susana Saborido, en una imagen de archivo.

Joaquín Sánchez y Susana Saborido, en una imagen de archivo.

Gtres

La aventura japonesa continúa. Un miércoles más, Joaquín Sánchez y Susana Saborido regresan a las pantallas de Antena 3 con una nueva entrega de El capitán en Japón. En esta ocasión, el exfutbolista bético y su familia aterrizan en la enérgica ciudad de Osaka, enfrentándose al reto de la convivencia en un entorno culturalmente opuesto al suyo. Tras una trayectoria deportiva legendaria, donde el gaditano batió récords de longevidad en Primera División con 622 partidos, su figura ha trascendido el césped para consolidarse como un fenómeno mediático en formatos como El novato o Emparejados.

Sin embargo, tras el bullicio de los rodajes internacionales y el caos divertido de sus viajes catódicos, el matrimonio tiene fijado su cuartel general en Sevilla. Es en la exclusiva urbanización Simón Verde, situada entre las localidades de Gelves y Mairena del Aljarafe, donde han construido su oasis particular. Se trata de un chalet unifamiliar de líneas arquitectónicas rectas y volúmenes geométricos, cuya fachada blanca domina una parcela de unos 1.000 metros cuadrados. Esta propiedad, valorada según algunos medios en torno a los dos millones de euros, es el escenario habitual de sus interacciones en redes sociales, donde han mostrado la intimidad de su hogar.

Con luces escondidas

El salón, punto central de una casa a la que no le falta detalle

El corazón de la vivienda es un salón-comedor diáfano de dimensiones generosas, caracterizado por una cristalera que recorre la estancia de suelo a techo. La decoración apuesta por el minimalismo con muebles en tonos claros y una gran alfombra gris que unifica el espacio. Un detalle técnico que destaca en esta zona es el sistema de iluminación ambiental; hileras de luces LED empotradas y escondidas en los techos permiten transformar la atmósfera del salón según la ocasión. Este diseño funcional convive con elementos de alto impacto visual, como una pared panelada tras el televisor y una escalera de madera con barandilla de cristal que aporta verticalidad a la casa.

La planta baja se completa con una cocina de estilo americano que gira en torno a una gran isla central. Es un espacio totalmente abierto, pensado para la vida familiar y las reuniones sociales, donde el acero de los electrodomésticos contrasta con la luminosidad del blanco predominante. En las plantas superiores se distribuyen los dormitorios y vestidores, manteniendo una estética de 'hotel de cinco estrellas'. No obstante, la funcionalidad a veces choca con la estética, como confesó el propio Joaquín en El Hormiguero al referirse a la decoración del dormitorio principal: “Mi mujer decora con tantos cojines la cama, que tardo 20 minutos en poder irme a dormir”.

Privacidad y descanso

Un jardín de 1.200 metros cuadrados diseñado para blindar la intimidad familiar

El exterior de la mansión está concebido para aprovechar el clima sevillano manteniendo la máxima privacidad. El jardín cuenta con una extensa zona de césped, árboles y arbustos que protegen la piscina descubierta de miradas indiscretas. Junto a la zona de baño, se ubica el área de chill out y un porche equipado con sofás blancos, donde la familia suele realizar sus celebraciones y barbacoas. Este espacio exterior funciona como una extensión de la casa, gracias a los ventanales que eliminan las barreras visuales entre el salón y el jardín, permitiendo que la luz natural inunde cada rincón.

Además de las zonas nobles, el chalet cuenta con un amplio sótano que alberga un gimnasio privado y aparcamiento para varios vehículos. Cada detalle de los 600 metros cuadrados construidos refleja un lujo discreto pero rotundo, alejado de la ostentación clásica y volcado en la comodidad. Es aquí, en Simón Verde, donde los Sánchez Saborido encuentran la calma necesaria tras el éxito de audiencia de sus proyectos en Atresmedia. Mientras esta noche los espectadores los ven perdidos por las calles de Dotonbori, ellos aguardan el regreso a su refugio de piedra y cristal en las afueras de la capital hispalense.

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