Miriam Poole, directora de la Asociación Nuevo Futuro: “Somos mujeres las que llevamos esta asociación en su mayor parte”
8-M
Las mujeres del tercer sector cada vez son más, y más fuertes. En la asociación que fundó Carmen Herrero Garralda en 1968, ellas siguen siendo mayoría: el 80% de su personal directivo es femenino

Miriam Poole, directora de la Asociación Nuevo Futuro
Patria potestad, tutela, acogimiento, adopción o acompañamiento son palabras que derivan en un concepto tan delicado como poderoso: la protección a la infancia. Aquí, la activación de rutas y medidas eficaces cuando se vulneran los derechos del menor resulta primordial. Aquí, el apoyo de las administraciones públicas a las organizaciones sin ánimo de lucro se vuelve imprescindible. Aquí, el bienestar del menor en su convivencia en una residencia u hogar se convierte en el principal de los objetivos. Los niños son la población más vulnerable que existe. Toda aliteración, en este terreno, se queda corta.
Miriam Poole (Vigo, 1959) lleva en este compromiso desde 2012 como directora general de la Asociación Nuevo Futuro, que, como su nombre revela, quiere cambiar el futuro de los niños, niñas y jóvenes que no pueden vivir con sus familias y están en el ámbito del sistema de protección de las administraciones públicas. Para ellos, la organización ha creado hogares y pisos de emancipación. En su trayectoria, la doctora en Psicología e investigadora se ha consolidado como referente en infancia tutelada y en su labor combina investigación, gestión y participación activa en comisiones de protección en distintas comunidades autónomas. Es coautora, además, del libro reciente II Estudio de los centros de acogimiento residencial en el ámbito de la protección a la infancia en España (Dykinson, 2025). Poole es una de las voces más sólidas y rigurosas en el ámbito de la protección a la infancia en España.
Miriam Poole es una de las voces más sólidas y rigurosas en el ámbito de la protección a la infancia en España
Pero este proyecto que hoy sigue impulsando la directora de Nuevo Futuro se alumbró hace 58 años, gracias al propósito y la lucha de una mujer, Carmen Herrero Garralda, que fue pionera y visionaria: los niños crecían mejor en pequeños hogares que en grandes residencias. Desde entonces, la asociación atiende, educa y acompaña a los menores en su proyecto vital. Hoy en día, aglutina 16 delegaciones provinciales en España que suman 75 hogares y centros de protección que se ocupan de 1.226 niños, niñas y adolescentes. Como Federación, en 2025 ha atendido a 2.086 niños, niñas y jóvenes en 132 hogares y centros en España, Perú, Colombia, Portugal y Santo Tomé y Príncipe. La hazaña sigue siendo, eminentemente, femenina. Son ellas las que engranan, impulsan y dirigen la asociación, con Miriam Poole a la cabeza.
La Asociación Nuevo Futuro siempre ha estado vinculada a mujeres, desde su fundadora hasta su actual presidenta. ¿En qué medida la identidad femenina ha definido su forma de trabajar?
La asociación fue impulsada y fundada en 1968 por Carmen Herrero Garralda, una mujer con una personalidad arrolladora, una cultura enorme, sabia y con muchísima experiencia que, basándose en sus lecturas, viajes y consultas a distintos investigadores de la época, descubrió que los niños que no podían vivir con sus familias se criaban mejor en pequeños núcleos familiares que en grandes orfanatos, que era lo que existía entonces. Empujó todo a su alrededor para poder conseguir sacar a algunos niños de un orfanato; movió a todos los ámbitos políticos y sociales para poder financiar un pequeño hogar y empezar a criarlos, y demostrar que niños que no habrían salido adelante en los grandes orfanatos lo hacían con muchas posibilidades de integración en la sociedad, de una manera plenamente satisfactoria, en los pequeños hogares. Y no solo eso. A su vez, fue moviendo a muchas mujeres de toda España, porque el 99% eran mujeres, para que fueran haciendo lo mismo en cada una de sus comunidades autónomas. Este nuevo modelo de atención se fue extendiendo como un reguero a través de las mujeres y llegó a otros países como Perú, Colombia, Portugal y Santo Tomé y Príncipe, y a otros tantos que, aunque lo impulsaron, no figuraron dentro de la Federación Nuevo Futuro. De la misma manera, estas mujeres fueron al Parlamento Europeo y expusieron el modelo en los años setenta que también, con un gran impulso, se fue creando en otros países europeos. Fueron incluso a la Administración Reagan a exponer cómo se estaba trabajando en España con los menores que no podían vivir con sus familias.

Fueron auténticas pioneras…
Sí, y no solo por crear este modelo de atención al colectivo de niños en protección, sino también por cómo había que formar a los profesionales. Crearon la primera escuela de educadores. La ley de Adopción en España salió por el impulso de la Asociación Nuevo Futuro, junto con muchísimas más iniciativas sociales y legislativas. A día de hoy, seguimos impulsando este modelo de protección a la infancia y somos mujeres las que llevamos esta asociación en su mayor parte. Hay miembros en el comité de dirección que son hombres, pero la mayoría somos mujeres, y continuamos teniendo mucha incidencia en los ámbitos decisorios de las políticas de protección en España. Estamos en 13 comunidades autónomas, y esto es muy importante, porque la política de protección es autonómica. Estamos en todas las plataformas, redes, en todo lo que se puede estar para intentar llevar este modelo, que creemos que es un éxito, a todos los ámbitos que trabajan en la protección en España.
Las tareas de cuidados están sostenidas, mayoritariamente, por mujeres. También el tercer sector, pero no siempre en las direcciones. ¿Se han logrado avances en los últimos años?
Se han logrado avances, pero todavía queda. El otro día leí un informe de la Fundación Lealtad que decía que, pese a que el 80% de las oenegé están integradas por mujeres, solo un 50% son mujeres directivas. Por supuesto, en las asociaciones que manejan un gran presupuesto disminuye el porcentaje exponencialmente. Nuevo Futuro, con un gran presupuesto, está entre el 6% de las oenegé más grandes de España y somos mujeres las que dirigimos, a diferencia de otras oenengé con gran presupuesto y gran gestión de personal.
Pese a que el 80% de las oenegé están integradas por mujeres, solo un 50% son mujeres directivas”
¿Qué pasos está dando la asociación para que el liderazgo femenino siga siendo una norma?
Partimos de la base de que todos nuestros puestos directivos son de personas que han estado abajo, es decir, en los puestos de educadores que han estado con los niños en los centros. Por lo tanto, si el 80% de nuestros educadores son mujeres, el 80% de nuestro personal directivo son mujeres también. Esto da a la asociación, ya no solo la experiencia, sino la sensibilidad en la parte directiva de saber exactamente qué es lo que hacemos, para qué conseguimos las cosas y cómo gestionamos.
¿Cómo trabajan para que las niñas que crecen en sus hogares de acogida rompan con posibles patrones de vulnerabilidad o de violencia de género que hayan podido vivir en sus familias de origen?
Este es un reto enorme que, en los últimos años, gracias a que se implementó la LOPIVI —la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia— y algunas otras leyes autonómicas muy importantes, hemos reforzado con nuestras intervenciones, formaciones y acompañamientos para atajar la violencia. Con atenciones individualizadas, nuestras psicólogas tienen programas específicos para trabajar con todos los niños y niñas que vienen con algún proceso que haya tenido que ver con la violencia intrafamiliar y donde, posteriormente, se detecten situaciones de violencia o agresiones. Tenemos un diagnóstico y una evolución, con objetivos muy concretos para poder trabajar esto.

Aparte de este, ¿cuáles han sido los retos más significativos que ha enfrentado desde que llegó a Nuevo Futuro?
El primero ha sido la profesionalización de la intervención educativa, es decir, cambiar el concepto de cuidadores por educadores. No solo cuidamos, sino que intervenimos. Podemos cambiar la vida de los niños. Ha sido un desafío que nos planteamos en Nuevo Futuro y que hemos conseguido. Otro es convencer, tanto en el ámbito autonómico como en el estatal, en el tema de la incidencia política, de que el mejor modelo para atender a los niños en protección es el pequeño hogar. Lógicamente, sale mucho más barato un gran centro con muchas plazas que uno pequeño con muy pocas. Esta es la lucha en la que he estado desde que llegué. Todo esto nos ha llevado a colaborar con la Universidad de Comillas para hacer varias investigaciones y publicaciones que han puesto de relieve el mundo de la protección en España, porque apenas hay datos. Nosotros primero ofrecemos datos y, a partir de ellos, sacamos conclusiones para la mejora de este ámbito.
Sus hogares son pisos en comunidades de vecinos normales, donde conviven un máximo de nueve menores, siempre acompañados por un equipo educativo. ¿Qué beneficios tienen frente a los modelos institucionales tradicionales?
La atención individualizada y cercana. El niño llega en circunstancias muy extremas, tiene que separarse de su familia porque no puede cuidarle por las circunstancias que sea, pero para él sigue siendo su familia y es un gran trauma. Poder vincular con los profesionales, con los educadores, y con los demás niños y crear un entorno familiar entre todos puede ayudarle a salir emocionalmente adelante. Si no conseguimos esa vinculación, difícilmente vamos a lograr motivarle para otra serie de retos que tiene que aprender, como estudiar, encontrar un trabajo o sostenerse de manera autónoma a partir de los 18 años. Esto es fundamental y, como han demostrado muchísimas investigaciones, es imposible hacerlo en una gran institución. Tiene que ser a partir de una atención muy individualizada y en un pequeño recurso donde el niño tenga el apoyo, no solo de los educadores que conoce, sino también de los niños que le acompañan.
Podemos cambiar la vida de los niños. Ha sido un desafío que nos planteamos en Nuevo Futuro y que hemos conseguido”
Actualmente, hay en España más de 17.000 niños y adolescentes que no pueden vivir con sus familias. ¿Son cifras que mejoran o empeoran?
En nuestras investigaciones, y ahí sí que te doy un dato fiable, seguimos teniendo prácticamente la misma cifra de niños en protección en el ámbito nacional. Se va manteniendo. Sí es verdad que, con la llegada de las personas menores migrantes no acompañadas, esa cifra se ha incrementado en los últimos años. Por eso los perfiles han cambiado mucho en el acogimiento residencial en España y concretamente en Nuevo Futuro, pese a que nosotros no tenemos recursos específicos para personas migrantes no acompañadas. Sí que atendemos, pero no de manera específica. Se ha incrementado la edad y tenemos más niños y niñas que proceden de otros países. También se tutela más tarde, ya que se trabaja más con la familia de origen antes de tutelar al niño, con lo cual, cuando ya se le tutela, viene con un daño mayor. Tenemos niños con mayor daño y media de edad, y mayor número de niños extranjeros, lo que cambia diferencialmente la atención que dábamos hace 14 años, cuando yo me incorporé, con respecto a la que se ofrece ahora. En Nuevo Mundo procuramos evolucionar para proporcionar la atención que, en cada momento, se nos requiere con los niños que nos van llegando a los centros y, en ese sentido, vamos creando distintos tipos de centro según las necesidades.
¿Por ejemplo?
En Madrid, hemos creado un centro para niños y niñas que tienen problemas de discapacidad intelectual ligera o límite, o que tienen problemas psicológicos o conductuales y que, con 18 años, cuando salen de los hogares de menores, no tienen la autonomía suficiente. Por otro lado, por ser pequeño hogar, a nosotros nos mandan siempre a los niños y niñas que más tiempo van a permanecer. Hay niños con posibilidades de poder volver a su familia de origen en un par de años, porque va a poder cumplir con los objetivos que le ha marcado servicios sociales, y hay otros que no lo van a conseguir porque la familia está desaparecida o no va a poder hacerse cargo nunca de ellos. Estos son los que nos mandan a nosotros y van a permanecer con nosotros hasta los 18 años. Por eso tenemos que buscarles familias colaboradoras para que tengan experiencias familiares o de acogida. Como no nos las mandan desde la Administración Autonómica, tenemos que salir a buscarlas en nuestro entorno cercano. En estos dos últimos años, nos hemos planteado sensibilizar a las familias de nuestro alrededor para que puedan ser familias colaboradoras y sacar a nuestros niños unas Navidades, un fin de semana o un domingo a comer y que tengan experiencias familiares antes de salir de nuestros hogares a los 18 años. Son retos que nos van suponiendo cambiar nuestras intervenciones y abordar a los gobiernos autonómicos para que nos den otro tipo de recursos.
Precisamente, uno de los principales desafíos del sistema es qué hacer con esos jóvenes cuando cumplen la mayoría de edad. ¿Qué líneas han impulsado en este sentido?
Como llevamos muchísimos años trabajando en el ámbito de la protección, ya desde el principio, teníamos pisos que llamamos de mayoría de edad para aquellos chicos y chicas que salían con 18 años y que necesitaban un tiempo más para adquirir autonomía. Los teníamos de manera informal, sostenidos con fondos de Nuevo Futuro, pero, poco a poco, hemos ido consiguiendo concertarlos con las administraciones y actualmente tenemos 10. También desde el principio, teníamos la figura que llamamos referente de emancipación. Cuando los niños y niñas salían de los hogares a los 18 años y pasaba un año o dos, podían llamar a Nuevo Futuro si tenían un problema. Se les ponía en contacto con esta persona que les ayudaba a buscar trabajo o encontrar vivienda, incluso se les daba pequeñas ayudas económicas para que pudieran solventar la crisis. Esto lo hemos profesionalizado en los últimos años y ahora tenemos un gran programa de acompañamiento a la vida adulta, que llamamos, y que les acompaña durante toda la vida, especialmente en estos primeros años hasta que se asientan y consiguen llevar una vida autónoma.
Mirando al futuro, ¿qué tiene que cambiar con urgencia en las políticas sociales?
Hay que trabajar en el terreno, en el hogar de protección, alrededor del hogar de protección, en el colegio al que van los niños del hogar de protección… No funcionan las políticas de campañas publicitarias ni las macromedidas a nivel estatal. Funciona lo de abajo: el ayuntamiento, la localidad, el barrio. Lo he dicho muchas veces en ponencias e intervenciones en congresos. De hecho, en los últimos años, se han hecho campañas muy grandes a nivel estatal para fomentar el acogimiento familiar, pero no se consigue así, sino con las políticas muy en el terreno y contando con los profesionales y las entidades que estamos en ese terreno. Somos los que estamos en contacto con la familia de al lado, con la del barrio, con la del colegio, en el lugar donde se van a conseguir esas familias de acogida y esa sensibilización de la sociedad hacia la población en protección.
