Salvados por la cocina: restaurantes y chefs al rescate de inmigrantes sin papeles
Fundación Raíces
Una oenegé impulsada por Lourdes Reyzábal busca oportunidades laborales y formación para jóvenes inmigrantes en situación de desamparo

Los jóvenes se forman mientras trabajan en las cocinas de reputados chefs

Todo empezó en el 2010, con una tortilla de patatas recién hecha y una botella de vino abierta en casa de los Reyzábal de la Mata. Hoy hablamos de Cocina Conciencia, aunque el proyecto va mucho más allá de una escuela o de la gastronomía. Es parte de algo más grande, Empleo Conciencia, un proyecto de la Fundación Raíces, que en 1996 arrancaron Lourdes Reyzábal y su madre, María Teresa González-Aller, para apoyar a personas en situación de exclusión social en Madrid.
Reyzábal se casó con el abogado Nacho de la Mata. Pronto se dieron cuenta de lo que estaba pasando con los niños y niñas que llegaban solos a España, menores no acompañados. La ley a priori los protegía pero, en realidad, las administraciones que tenían que protegerles, estaban vulnerando sus derechos sistemáticamente. Entre 2003 y 2006, a muchos de estos chicos se les repatriaba días antes de cumplir los 18 años. La policía aparecía de madrugada en los centros y se los llevaban directos a un avión. Fue entonces cuando documentaron más de 250 casos.
Entre 2003 y 2006, a muchos de estos chicos se les repatriaba días antes de cumplir los 18 años
En uno de ellos lograron, in extremis, bajar a un niño del avión cinco minutos antes de despegar gracias a una medida cautelar. Eran ellos contra la Administración, ganaron al principio pero perdieron en el Tribunal Superior de Justicia. Finalmente ganaron en el Tribunal Constitucional, era 2009. Esa sentencia cambió la ley de extranjería, se paralizaron las repatriaciones y la noticia fue portada de varios periódicos nacionales.
Fue entonces cuando apareció Cristina Jolonch. Había visto la noticia y quería hacer un reportaje sobre estos niños y niñas. Con ella empezaron a trazar un mapa de España, para entrevistar a estos chicos que, aunque ya no eran repatriados, se los abandonaba los 18 años sin ayuda y sin papales. El primer chico que Cristina entrevistó fue Lhoussaine, en San Sebastián. Vivía en la calle. Cuando terminó la entrevista los llamó con una pregunta directa: “Si consigo un contrato de trabajo, ¿le ayudáis con los papeles?” La respuesta fue un sí rotundo. Dos minutos después, Cristina volvió a llamar. Ya tenía el contrato y un lugar donde vivir para Lhoussaine, en Mugaritz, el sexto mejor restaurante del mundo. Andoni Luis Aduriz se había hecho responsable del chico.

Aquella noche, después de entrevistar a Ramón Freixa y a Javier Muñoz-Calero, “nos llamó y se vino a cenar a casa con una tortilla de patatas y una botella de vino. Yo estaba embarazada de mi tercera hija, y creamos Cocina Conciencia —recuerda Reyzábal— gracias a que Cristina tenía la llave para abrir esas puertas”. A partir de ahí, se fueron sumando chefs muy reconocidos de este país, los hermanos Adrián, Quique Dacosta, Paco Pérez, Francis Paniego, Diego Guerrero, Begoña Rodrigo, Aitor Arregi … un montón.…
Hasta entonces, Fundación Raíces les daba acompañamiento social y defensa jurídica. No de empleo. Cocina Conciencia fue el primer programa de inserción laboral. La idea era radicalmente sencilla. Los restaurantes contratarían a los chicos desde el primer día, creaban el puesto de trabajo para ellos, a jornada completa, con un sueldo real. Nada de prácticas porque no era posible para pedir los papeles, además de darles formación. Y algo fundamental: una persona del restaurante que se vinculara a ellos como referente humano, no solo laboral.

La escuela nació en 2021, tras la pandemia. Javier Muñoz-Calero, que tenía espacio en su restaurante, vio que el sector estaba muy tocado y pensó que sería difícil colocar a los chicos. Fue entonces cuando propuso crear una formación breve, práctica y realista de tan solo tres meses. Mientras se forman, la fundación les proporciona todo lo necesario. Cada año, Fundación Raíces atiende a unos 500 niños, niñas y jóvenes. De ellos, unos 250 pasan al programa de empleo. Solo 54 pasan por la escuela Cocina Conciencia, son aquellos que aún no tienen permiso de trabajo. Allí aprenden cocina, sala, castellano, habilidades sociales, higiene, derechos laborales. A entender una nómina. A llegar a tiempo. Los que pueden trabajar, van directos a las cocinas. La escuela es un apéndice de Cocina Conciencia.
Lourdes cuenta que la implicación de los chefs va más allá de los contratos, Javier Muñoz-Calero, por ejemplo, ha acompañado a más de 140 jóvenes en sus proyectos gastronómicos. En su restaurante actual, Ovillo, el 80% del equipo son jóvenes de Raíces, pero hay muchos más ejemplos.
Javier Muñoz-Calero, por ejemplo, ha acompañado a más de 140 jóvenes en sus proyectos gastronómico
Con los años, el proyecto creció. Se profesionalizó. Y también se transformó. Hoy se llama Empleo Conciencia porque ya no se limita a la hostelería, los chicos tienen otras motivaciones. Ahora se trabaja con cualquier sector profesional, siempre con el mismo modelo. Contratar primero y formar trabajando.
Los chicos llegan a Raíces por muchas vías. Boca a boca. Otras organizaciones. Derivaciones. La sede está en Madrid, pero el empleo está en toda España. Incluso hay proyectos específicos como el que firmaron con el gobierno de Ceuta, una colaboración que les permite acompañarlos en su paso hacía la península con un trabajo y un futuro. Su ideal sería reproducir este modelo de colaboración en otras comunidades autónomas, porque a día de hoy, cada año, unos 4.000 menores tutelados en España cumplen la mayoría de edad y quedan fuera del sistema.

Han cumplido 15 años de Cocina Conciencia y lo celebraron con una cena solidaria. Chefs de primer nivel viajaron a Madrid para cocinar altruistamente junto a jóvenes de Raíces. Todo para recaudar fondos y, además, abrir nuevas oportunidades laborales. Porque ese sigue siendo el gran reto. La financiación. Y las oportunidades. Nunca son suficientes.