Las sorprendentes iglesias-fortaleza de madera de Malopolska, en Polonia
Mundo insólito
Un recorrido por los originales templos defensivos de la 'Pequeña Polonia'

Iglesia de madera del Nacimiento de la Madre de Dios, en Chotyniec
Curiosamente, una de las provincias de Polonia se llama “Pequeña Polonia”. En la –para nosotros– complicada lengua vernácula, Malopolska. Es un histórico voivodato (territorio de un gobernador) que se ha llamado así por la simple derivación de las localidades que surgían como iniciativa urbana dependientes de una mayor, acabando por desprenderse de ella.
Con la capital en la hermosa Cracovia y con lugares tan emblemáticos para el catolicismo polaco como Czestochowa, es una región enclavada en los montes Tatras, una muralla natural con picos que superan los 2.600 metros de altitud y que la separan de Eslovaquia.
Las dos ciudades citadas serían motivo suficiente para visitar la pequeña Polonia. Pero hay algo muy jugoso que los amantes de la historia y la arquitectura tradicional encontrarán allí y que son argumento para el desplazamiento: las iglesias-fortaleza de madera.
Localidades como Chotyniec, Haczow, Blizne, Binarowa o Debno cuentan con unos templos levantados con el material proporcionado por los bosques cercanos que son auténticas joyas de la arquitectura histórica del centro de Europa. Todas ellas tienen en común las altas paredes y la escasa presencia de aberturas, lo que podría explicarse por un intento de contener el intenso frío de los inviernos polacos. Pero al comprobar que también todas ellas cuentan con campanarios que más bien parecen torres defensivas de un alcázar, entonces se da otro significado a los templos.

Las iglesias en cuestión son maravillosas. Oscuras en su interior por los pocos ventanucos que se abren en la parte alta de las naves, huelen a resina y a bosque. La greco-ortodoxa del Nacimiento de la Madre de Dios, en Chotyniec, podría asemejar una nave espacial de un cómic steampunk, con sus cúpulas de inspiración ucrania. Se levantó en el año 1600 y ha sufrido hasta cuatro remodelaciones documentadas. Todas ellas han ido aportando elementos –como la torre exenta cercana– pero no disminuyendo en belleza. Se halla guarecida bajo las copas de unos viejos árboles del bosque de Chotyniec.
El templo de San Miguel Arcángel en Brunary destaca por unos bulbos muy característicos de la Europa central, pintados en blanco. Contrastan vivamente con la madera cruda envejecida por el paso del tiempo de su nave central. La de Smolnik, también dedicada al capitán de las tropas de Dios, es más achatada y compacta, con tres cuerpos que se agrupan como una vivienda para hobbits.
El oratorio del Cuidado de la Virgen en Owczary recuerda más que vagamente a las pagodas –también de materiales vegetales– de la lejana isla de Bali, con sus torres que se van alzando a diferentes alturas de forma progresiva. La de Todos los Santos, en Blizne, definitivamente parece más un castillo del que defenderse de un asedio que de un lugar dedicado a la oración.
En Haczow, la iglesia de la Asunción de María está documentado que se restauró ya en 1459, por lo que sería una de las más antiguas (aunque muchos de los aspectos históricos de este rico conjunto de templos están por certificar). Su interior está profusamente decorado, pero la escasa luz reinante y la altura de las paredes impide ver bien todos los detalles.
Todavía más veterana es la iglesia de Binarowa, también dedicada a San Miguel. Aunque el actual edificio es de 1500, al menos un siglo antes ya había antes un oratorio en el mismo lugar. Seguramente, algunas partes del templo sean de la época inicial.
El conjunto se llama Tkservas de Madera de la región de los Cárpatos, y además de templos polacos incluye también otros en Ucrania. Fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2013.
Cómo llegar
La manera más acertada de visitar las iglesias de madera de Malopolska es un vehículo de alquiler. Cracovia, la capital de la región, los ofrece a precios muy asequibles. En transporte público el itinerario se convertiría en una odisea poco menos que imposible.

