Las casas de paja, madera y ladrillo de los tres cerditos están en La Alpujarra de Granada y se pueden visitar
ESCAPADA
En este pueblo famoso por sus jamones, los turistas pueden disfrutar de sus vistas impresionantes y visitar las casas del cuento de los tres cerditos

Fuente del jamón en Trévelez para reflejar el origen y tradición de este producto (Ayuntamiento Trevélez)

“Érase una vez tres hermanos cerditos que vivían en el corazón del bosque. Para escapar de un lobo feroz que siempre les perseguía para comérselos, decidieron construir sus propias casas”, así comienza uno de los cuentos más populares de la literatura infantil. En el relato, los tres hermanos construyen sus casas con distintos materiales: una de paja, una de madera y la última de ladrillo. Lo que muchos desconocen es que existe un lugar que sorprendentemente recuerda mucho a esa historia y está en España. En concreto, hablamos de Trevélez, en pleno corazón de las Alpujarras, en la provincia de Granada.
Trevélez está situado en el Parque Nacional de Sierra Nevada, a 1.476 metros de altitud, una altura que lo convierte en el municipio más alto de Andalucía y en uno de los más elevados de España. Es especialmente conocido por su prestigioso jamón, considerado uno de los mejores del país. Además de su arquitectura tradicional y sus calles empinadas, también ofrece una experiencia especial inspirada en el cuento clásico.

El casco urbano de este pequeño pueblo está formado por tres barrios, que se distribuyen por la montaña y van descendiendo a las orillas del río Trevélez, donde abundan las truchas. Dentro de la villa se pueden hacer varias rutas para explorar todos sus encantos. Una de las más sorprendentes es la de los animales, donde se pueden ver recreaciones de animales y donde se encuentran las casas de los tres cerditos, una en cada uno de ellos, como reclamo turístico y como un guiño a la tradición del lugar con los secaderos de jamones.
Un paseo por sus calles permite ver alguno de sus sitios más emblemáticos como la iglesia parroquial de San Benito, datada del siglo XVIII, la ermita de San Antonio o la fuente de la plaza de Francisco Abellán. Además, los visitantes también podrán descubrir diversas esculturas de animales, incluyendo el lobo feroz.

¿Dónde encontrar las casas de los tres cerditos?
Pese a que todo el pueblo está lleno de subidas pronunciadas, el recorrido se puede hacer a pie. Muchos de los visitantes empiezan en el Barrio Bajo y van subiendo poco a poco hasta el Barrio Alto, disfrutando de las vistas y de la naturaleza. Sin embargo, para los que opten por una opción más cómoda, el trayecto también se puede hacer en coche, parándose en cada uno de los puntos de interés.
Las fuentes son otro de los reclamos turísticos de esta población y, a lo largo del recorrido, se pueden encontrar muchas de ellas para recordar el papel clave que jugaron antaño en el pueblo. La fuente del jamón es una de las que más llama la atención, ya que rinde homenaje a su producto estrella, y se encuentra en la plaza del Barrio Bajo, uno de los centros neurálgicos del lugar y rodeada de numerosos negocios. Precisamente, al lado de esta es donde se ubica la casa de paja perfectamente integrada en el entorno.

La casa de madera se encuentra en la plaza del Barrio Medio, donde se encuentra otra fuente. Y la última, la de ladrillo, se ubica en la calle Charquillo, en el Barrio Alto, desde donde hay unas vistas impresionantes del valle. Además, cerca de cada una de las casas, se puede encontrar información sobre el cuento y el pueblo.

Este pueblo de La Alpujarra es especialmente famoso por sus jamones. Por eso es imprescindible visitar algunos de los secaderos de jamón donde se cura este producto, símbolo de la gastronomía local. La historia del jamón de Trevélez se remonta al 1862, cuando la reina Isabel II otorgó al Ayuntamiento el privilegio de estampar su sello real en el jamón elaborado en la comarca, siendo el único de toda España. Se trata de un jamón amparado por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) “Jamón de Trevélez”, lo que implica que solo se puede producir en una zona específica de la Alpujarra granadina y bajo unos métodos tradicionales. Precisamente, las condiciones de la zona, el aire limpio y seco, ayudan a una curación natural lenta y constante.