El rincón de la Garrotxa que parece haberse quedado atrapado en la época medieval y enamora con su impresionante puente fortificado
En Catalunya
Se trata de uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Catalunya, donde el pasado sigue presente en cada rincón
El pueblo blanco de la Sierra de Cádiz que conserva una fortaleza musulmana desde la Reconquista y es bien de interés cultural

Besalú, una joya de la Garrotxa

En el corazón de la comarca de La Garrotxa, en el norte de Catalunya, existe un lugar que parece haberse detenido en el tiempo. Calles empedradas, edificios de piedra y un impresionante puente medieval dan la bienvenida a los visitantes que llegan a esta villa histórica. Se trata de Besalú, uno de los conjuntos medievales mejor conservados de su comunidad autónoma, donde el pasado sigue presente en cada rincón.
El símbolo indiscutible del pueblo es su Pont Vell, un espectacular puente fortificado construido en el siglo XI que cruza el río Fluvià. Sus arcos irregulares y su torre defensiva central ofrecen una de las imágenes más icónicas de la Catalunya medieval. Cruzarlo es casi un viaje en el tiempo: durante siglos fue la puerta de entrada a la villa para comerciantes, peregrinos y viajeros que llegaban desde Girona o desde Francia.
Este pueblo alcanzó su mayor esplendor en la Edad Media, tras convertirse en un condado independiente
La historia de Besalú se remonta mucho antes de la Edad Media. En la zona se han encontrado restos de presencia humana desde la Edad del Hierro y evidencias de un importante asentamiento ibérico. Durante la época romana fue un núcleo urbano dinámico gracias a su posición estratégica cerca de la Vía Annia, que favoreció el comercio. Sin embargo, tal y como desvela la página oficial de Turisme de Catalunya, fue en la Edad Media cuando alcanzó su mayor esplendor, tras convertirse en un condado independiente en el siglo IX tras la reorganización territorial impulsada por Guifré el Pilós.
Alrededor del año 1000, Besalú era uno de los condados más importantes de los territorios catalanes. Su mercado, documentado ya en el año 1027, atraía a campesinos, artesanos y comerciantes de toda la región. Esta actividad comercial contribuyó al crecimiento de la villa y a la construcción de importantes edificios que todavía hoy se conservan y forman parte de su extraordinario patrimonio histórico.

Recorrer Besalú es toda una experiencia. El paseo suele comenzar cruzando el Pont Vell y adentrándose en el casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1966. Entre los monumentos más destacados se encuentran la iglesia de Sant Vicenç, de los siglos X al XII, el antiguo monasterio de Sant Pere, construido en el siglo XII, y los restos de la iglesia de Santa Maria, situada en el antiguo recinto del castillo condal.
Uno de los elementos más singulares del patrimonio de Besalú es el micvé, unos baños rituales judíos del siglo XII que evidencian la importancia que tuvo la comunidad hebrea en la villa medieval. Situado en el antiguo barrio judío, este espacio es uno de los pocos ejemplos conservados de este tipo en Europa y permite comprender mejor la convivencia de culturas que caracterizó a la localidad.

Además de su patrimonio histórico, Besalú ofrece numerosas actividades para quienes desean explorar el entorno. Desde la oficina de turismo se organizan visitas guiadas que recorren los principales monumentos y explican la historia del pueblo. También existen rutas en bicicleta por los alrededores y senderos como la llamada “anilla verde”, un itinerario fluvial que sigue el curso del Fluvià y permite disfrutar del paisaje natural de la zona.
¿Qué probar en Besalú?
La gastronomía es otro de los grandes atractivos de la localidad. En los restaurantes del pueblo se pueden degustar platos tradicionales de la cocina catalana y de montaña, como el trinxat - un guiso de col y patata-, la escalivada - verduras asadas- o las famosas patatas de Olot. Tampoco faltan dulces típicos ni bebidas tradicionales como la ratafía, un licor elaborado con hierbas y nueces muy popular en la región.

¿Cómo llegar al pueblo?
Llegar a Besalú es sencillo desde las ciudades cercanas. Desde Barcelona se tarda aproximadamente una hora y media en coche tomando la autopista AP-7 en dirección a Girona y después la carretera N-260. También se puede acceder fácilmente desde Girona en unos 40 minutos o desde Olot en apenas media hora. Existen además autobuses que conectan la villa con estas ciudades.
La feria medieval, una celebración muy especial para sus vecinos
Durante el año, Besalú celebra numerosas fiestas que refuerzan su carácter medieval. Destaca especialmente la feria medieval, que se celebra el primer fin de semana de septiembre y transforma el pueblo en un auténtico escenario del pasado, con mercados artesanales, trovadores y espectáculos de época. También es muy conocida la procesión de los Dolores o manaies, una tradición de más de 300 años que tiene lugar en Semana Santa. Gracias a su legado histórico y a su atmósfera medieval Besalú es mucho más que un destino turístico: es un viaje a través de los siglos.
