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El pequeño pueblo de piedra del Pirineo aragonés que mezcla lago, montaña y calles de cuento

Destinos de ensueño

Ubicado entre prados verdes, cumbres imponentes y casas con tejados de pizarra, este rincón del valle de Tena tiene algo especial

El pueblo más pequeño de España: un rincón de Valencia donde el tiempo parece haberse detenido

La privilegiada ubicación de Sallent de Gállego le convierte en la puerta de entrada al parque natural de los Pirineos Occidentales

La privilegiada ubicación de Sallent de Gállego le convierte en la puerta de entrada al parque natural de los Pirineos Occidentales

Irene González

A más de 1.300 metros de altitud, en pleno corazón del Pirineo aragonés, se encuentra un pequeño pueblo de piedra que parece sacado de un cuento. Rodeado de montañas, junto a un lago y con calles empedradas que invitan a pasear sin rumbo fijo, este rincón del valle de Tena tiene algo especial. Se trata de Sallent de Gállego, un rincón ubicado entre prados verdes, cumbres imponentes y casas con tejados de pizarra.

Situado en la cabecera del valle de Tena, este pueblo pirenaico cuenta con alrededor de 1.500 habitantes, tradicionalmente dedicados a la ganadería y, cada vez más, al turismo, según recoge el Ayuntamiento de Sallent de Gállego. Nada más llegar, el paisaje impone respeto: el perfil del pico de los Infiernos y la Peña Foratata se alzan como dos gigantes de roca que vigilan el valle desde las alturas.

Sallent de Gállego se encuentra en la comarca de Alto Gállego, en Huesca
Sallent de Gállego se encuentra en la comarca de Alto Gállego, en HuescaOtras Fuentes

El casco histórico de Sallent de Gállego conserva la esencia de los pueblos de montaña; casas de piedra con contraventanas de madera, callejones estrechos y pequeños miradores naturales componen un entramado que invita a sus visitantes a caminar despacio. Asimismo, el río Aguas Limpias atraviesa la localidad y sobre él se alza uno de sus símbolos: el puente medieval, una construcción que ha resistido siglos de riadas y que, según cuentan los lugareños, fue utilizado por contrabandistas que cruzaban hacia Francia.

Puente románico de Sallent de Gállego
Puente románico de Sallent de GállegoNNoel / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Muy cerca se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico y construida a principios del siglo XVI. En su interior alberga un valioso retablo plateresco y la imagen de la Virgen de las Nieves, patrona de la villa, según destaca el Ayuntamiento. También llaman la atención el popular Mentidero, antiguo lugar de reunión de los vecinos, y la estatua dedicada a Fermín Arrudi, el célebre Gigante de Sallent, que con sus 2,29 metros de altura llevó el nombre del pueblo por todo el mundo.

Qué ver y qué hacer entre montañas y lagos

Más allá del encanto de sus calles, el entorno natural es uno de los grandes atractivos de este rincón. Este pueblo es uno de los puntos de partida habituales para ascender a numerosos picos de más de 3.000 metros del Pirineo, según indica el Ayuntamiento. Además, el sendero GR-11, que cruza la cordillera desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico, atraviesa el municipio.

Las excursiones son casi infinitas. Desde aquí se puede caminar hasta ibones -pequeños lagos de origen glaciar- como el de Respomuso o explorar el circo glaciar de Piedrafita. Muy cerca también se encuentra el bosque de Betato, un hayedo envuelto en leyendas donde, según la tradición popular, se reunían las brujas durante la Edad Media.

En invierno, la proximidad de la estación de esquí Aramón Formigal-Panticosa convierte la zona en uno de los destinos más visitados del Pirineo. Y en verano, el cercano pueblo de Lanuza acoge el conocido Festival Pirineos Sur, que cada año reúne a artistas internacionales junto a las aguas de su embalse, tal y como destaca la página oficial de Turismo de Aragón.

Los increíbles sabores del valle de Tena

Visitar este rincón del Pirineo también es una oportunidad para descubrir la gastronomía de montaña. En bares y restaurantes del pueblo es habitual encontrar platos contundentes pensados para recuperar fuerzas tras una jornada intensa deambulando por sus múltiples espacios naturales.

Las migas son un plato típico de la zona
Las migas son un plato típico de la zona

Entre las especialidades más típicas destacan las migas aragonesas, el ternasco asado, las chiretas -una receta tradicional elaborada con arroz y carne de cordero- o las sopas de ajo. Tampoco faltan los embutidos artesanos, los quesos de la zona y los postres caseros, como las tortas o los dulces elaborados con miel del valle.

Sin duda alguna, este pequeño pueblo del Pirineo combina paisaje, historia y tradición en un escenario que parece sacado de un cuento. Un lugar donde las montañas, el río y las calles de piedra crean una atmósfera tan especial que, por momentos, parece que el tiempo se detiene y uno vuelve a esa infancia marcada por personajes como Heidi. 

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