Según Laura Londoño, los bur
Animales
Esta experta en salud animal ha intentado desmentir una noción extendida que vincula a los asnos con un carácter que no les pertenece.
Laura Londoño, veterinaria: “A los humanos nos encanta demostrar el amor con abrazos, besos y contacto físico, pero esa no es la forma favorita en que los animales lo disfrutan”

Laura Londoño, veterinaria: “Los burros no son tercos, son más inteligentes que otros animales. Cuando algo no les da seguridad no avanzan”
Existe una frase que se emplea con mucha regularidad: 'ser más terco que una mula'. Esta alude a los individuos que se niegan a modificar su parecer o que pretenden realizar sus planes a su antojo sin importar el coste. Se trata de quienes son denominados habitualmente en el lenguaje popular como 'cabezones'.
Con frecuencia, estas expresiones tradicionales poseen cierto fundamento, sobre todo aquellas vinculadas a la fauna. Sin embargo, en este caso particular es posible que se trate de una confusión. La especialista Laura Londoño lo aclaró recientemente a través de su perfil de Instagram.
Si bien para tal propósito se ha referido a los asnos, modificando el dicho por 'más obstinado que un jumento', resulta ser idéntico. “Los burros no son tercos, son más inteligentes que otros animales”, inicia manifestando la especialista en bienestar veterinario frente a la concepción que se guarda de ellos.
Que no operen por impulsos no implica que sean testarudos.
Seguidamente, aporta detalles adicionales sobre las razones por las que son “más inteligentes” de lo que la población verdaderamente piensa: “No actúan por impulso como otros animales. Cuando algo no les da seguridad no avanzan. No es desobediencia, es evaluación del riesgo. Mientras otros animales huyen, el burro observa y decide”.
La especialista llega a sostener que “así es como han logrado sobrevivir miles de años”. Prosigue relatando que los asnos no reaccionan ante la presión, sino a través de la seguridad. Sumado a esto, señala que no son proclives a acatar mandatos “ciegamente”. Londoño concluye afirmando que “un burro no es terco, sino que es prudente, consciente y muy sensible a su entorno”.
