Pasear al perro puede ser un remedio para paliar la soledad de jóvenes y adolescentes
Salud mental
Psicólogos y otros especialistas médicos explican que los animales funcionan como facilitadores del contacto social: su presencia hace que otras personas se acerquen con más facilidad
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El estado de ánimo de los adolescentes se puede ver mejorado por la presencia de mascotas

La soledad se ha convertido en uno de los principales problemas emocionales entre los jóvenes. Aunque nunca antes habían existido tantas formas de comunicarse, muchos adolescentes se sienten desconectados de quienes les rodean. En este contexto, los animales de compañía -especialmente los perros- pueden desempeñar un papel clave para ayudarles a relacionarse y mejorar su bienestar emocional.
Según el Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025, 9 de cada 10 jóvenes de entre 20 y 24 años han sentido soledad no deseada en el último año, lo que la convierte en la principal causa de malestar psicológico en este grupo de edad. Esta realidad ha llevado a instituciones y expertos a buscar nuevas estrategias para combatir este fenómeno creciente.
La figura del perro, un puente hacia las relaciones sociales
En este contexto, la Fundación Affinity asegura que los perros pueden actuar como un puente hacia las relaciones sociales. De acuerdo con una revisión sistemática elaborada por la propia organización, estos animales funcionan como facilitadores del contacto social: su presencia hace que otras personas se acerquen con más facilidad y comiencen conversaciones. Un simple paseo con el perro puede convertirse así en una oportunidad para interactuar con vecinos, otros dueños de mascotas o personas del entorno.
La psicóloga Loreto Sánchez explica que este tipo de interacciones pueden ser especialmente importantes en la adolescencia, una etapa marcada por numerosos cambios emocionales y sociales. Según detalla, el vínculo con un animal de compañía puede ayudar a sostener emocionalmente al adolescente, no porque resuelva los problemas por sí mismo, sino por los procesos que activa, como la empatía, la responsabilidad o la necesidad de establecer rutinas.

Además, convivir con un perro también puede ayudar a los jóvenes a romper con la apatía o el aislamiento. Acciones cotidianas como jugar con el animal, sacarlo a pasear o simplemente pasar tiempo con él obligan al adolescente a mantenerse activo. Incluso muchos jóvenes encuentran en sus mascotas un espacio seguro para expresar sentimientos que les cuesta compartir con otras personas.
Sin embargo, los expertos recuerdan que la relación debe construirse de forma equilibrada, el animal no puede convertirse en el único apoyo emocional del adolescente. Tal y como señala Sánchez, es fundamental respetar las necesidades del animal, aprender a leer sus señales y permitirle descansar o retirarse cuando lo necesite. Cuidar ese equilibrio es esencial para que el vínculo entre ambos sea lo más saludable posible.
La presencia de un perro también puede influir positivamente en la dinámica familiar. El doctor Jaume Fatjó destaca que los animales de compañía pueden mejorar la comunicación entre adolescentes y padres, especialmente en familias donde ya existe un ambiente relativamente positivo. En estos casos, compartir el cuidado del animal o realizar actividades juntos puede fortalecer los vínculos.
Los expertos advierten
En familias conflictivas o vulnerables las mascotas son incapaces de compensar los problemas más profundos
No obstante, los especialistas advierten de que el efecto no siempre es el mismo en todos los contextos. En familias con conflictos o situaciones de vulnerabilidad, los animales pueden servir como apoyo emocional y amortiguar el malestar, pero no necesariamente compensan problemas más profundos. Por ello, los expertos insisten en que la convivencia con un animal debe entenderse como un complemento, no como una solución única.
Desde la Fundación Affinity recomiendan a las familias fomentar momentos tranquilos entre adolescentes y mascotas, sin pantallas ni presiones para hablar, así como establecer rutinas sencillas como paseos cortos o juegos breves. También aconsejan observar si el joven se aísla únicamente con el animal, ya que podría ser una señal de que necesita más apoyo humano. Cuando el vínculo se cuida adecuadamente, los perros pueden convertirse en grandes aliados para ayudar a los adolescentes a sentirse menos solos y más conectados con el mundo que les rodea.
