Cuidados

Alena Chvátalová, adiestradora canina: “Permitir que un cachorro se aburra favorece la exploración, el descanso y un mejor desarrollo”

Cuidados 

La docente señala que resulta fundamental analizar el entorno, puesto que un cachorro puede mostrarse bastante inquieto mientras juega sin que tal conducta represente forzosamente un inconveniente.

Alena Chvátalová, educadora canina (46 años).

Alena Chvátalová, educadora canina (46 años).

Cedida

Brincar, divertirse, lanzar una rama para que la recuperen con presteza o darles instrucciones confiando en que las asimilen pronto son algunos de los incentivos corporales y perceptivos que ofrecemos a nuestros canes para que permanezcan dinámicos y entretenidos. No obstante, motivarlos en demasía puede resultar perjudicial. Alena Chvátalová, una instructora canina enfocada en ejemplares jóvenes, posee gran experiencia en este ámbito. “Ellos se tienen que mover, salir a pasear y jugar, pero no es lo mismo un cachorro de 2 meses que uno de 5. Además, un cachorro sin estímulos puede desarrollar problemas parecidos a otro que tenga demasiados”, señala la especialista, creadora de una academia de cachorros. 

¿Qué se entiende por sobreestimulación en cachorros?

Se refiere al volumen de impulsos que la mente de la cría no consigue asimilar. Actualmente, experimentamos esta situación de forma directa, dado que el intelecto humano se ve constantemente saturado por datos y percepciones, vinculándose esto con múltiples patologías psicológicas de hoy. Considera el caso de un perro joven, una especie que, de forma similar a la nuestra, no se encuentra lista para tal exceso de información. Por otro lado, el animal tiene que adaptar sus propios conocimientos caninos al entorno de las personas, lo que supone una tarea bastante compleja.

Un perrito que recibe un exceso de estimulación durante sus salidas podría manifestarlo en el hogar destruyendo diversos objetos, mostrándose más inquieto o persiguiendo a los miembros del núcleo familiar por doquier...

Alena Chvátalová

Educadora canina

¿Incentivar su actividad física, llevarlos de paseo con frecuencia e interactuar mediante juegos podría definirse como sobreestimulación?

La cuestión es que a menudo solemos ver todo en blanco o negro, cuando siempre existen matices. Un cachorro que carece de incentivos puede manifestar dificultades parecidas a aquel que recibe demasiados, y por ello es fundamental hallar un punto medio. Estos animales requieren actividad, caminatas y juegos, pero no es igual uno de 2 meses que uno de 5, ni tampoco un cachorro temeroso que otro que no lo es. Es en las salidas donde se suelen cometer más fallos, con perdón.

¿A qué te refieres?

Se pasea a los cachorros omitiendo la carga de estímulos que deben procesar, su aptitud para ello o su velocidad individual. Rara vez se les permite decidir quedarse en casa, aunque lo expresen con gestos que suelen pasar inadvertidos o ser mal comprendidos. Así pues, los perros jóvenes requieren movimiento y juego, pero ajustando el entorno a su edad, sus destrezas, su ritmo y sus necesidades. Se trata de su crecimiento, no del nuestro, y como tal, debe ser respetado.

Perro jugando.
Perro jugando.Cedida

Cuéntame cómo podemos diferenciar la sobreestimulación del juego activo.

¡Es una excelente interrogante! Resulta fundamental comprender el entorno. Los perros jóvenes poseen una gran complejidad psicológica y afectiva, y suelen manifestar comportamientos que parecen ajenos a sus salidas, aunque su raíz se encuentre en ellas. A modo de ilustración, un can que recibe excesiva estimulación al caminar por la calle podría exteriorizarlo en el hogar destrozando objetos, mostrándose inquieto o persiguiendo a sus dueños constantemente… Si el núcleo familiar se enfoca únicamente en dicha acción, ignorando que cada elemento es parte de un rompecabezas, no hallará soluciones. Es primordial saber observar la situación global. Un perrito tiene la capacidad de jugar de forma muy dinámica, incluso en exceso, sin que esto represente forzosamente un inconveniente. La tensión nerviosa integra tanto nuestra existencia como la de ellos, y no resulta perjudicial.

Hallar la moderación seguramente resulta complicado. Solemos pasarnos de la raya o quedarnos cortos. Proporcióname algunas recomendaciones para dar en el clavo.

Para empezar, suelo afirmar que la sencillez es fundamental. Intenta analizar el entorno en lugar de enfocarte únicamente en el comportamiento que te inquieta. Un factor esencial consiste en vigilar a tu cachorro: nota si aumenta su agitación tras ciertos ejercicios, si logra calmarse o si manifiesta temores. La tercera pauta implica evaluarte a ti mismo: examina tu interacción con él, si le brindas apoyo o le impones demandas, y si sueles ejercer un dominio desmedido o cuidarlo en exceso... Mi consejo final es que busques capacitación. Habitualmente intentamos solucionar problemas en vez de evitarlos, lo cual resulta ser una equivocación seria. Las acciones presentes con tu cachorro definirán su carácter en los años venideros.

Habitualmente remediamos en lugar de anticipar, lo cual resulta ser una equivocación de gran peso. Tus acciones presentes con tu cachorro definirán su carácter en los años venideros.

Alena Chvátalová

Educadora canina

En este sentido, ¿de qué manera afecta la sobreestimulación a la conducta en periodos breves y prolongados?

En el corto plazo, es frecuente mencionar a los cachorros inquietos etiquetándolos como hiperactivos. Los dueños, guiados por conceptos anticuados sobre el nerviosismo, les proporcionan mayor estimulación física para fatigarlos. Estos animales tienden a generar más daños en la vivienda, si bien se ven como sociables al brincar sobre los individuos y acercarse a todos. De forma prolongada, este exceso de actividad origina conflictos que resultan en perros desconfiados, ejemplares reactivos con tendencias agresivas o mascotas con serias dificultades para tolerar la soledad en el domicilio.

No obstante, habitualmente se ha brindado un exceso de estímulos a los cachorros. Desconozco si en la actualidad esta práctica se realiza con mayor o menor frecuencia.

No afirmaría que siempre se ha procedido igual, al menos no siguiendo los métodos actuales. Con una experiencia superior a 15 años en este campo, recuerdo que antes trabajábamos de forma distinta, priorizando una obediencia estricta que ahora entendemos que afecta negativamente al crecimiento del cachorro. Antiguamente ignorábamos diversos elementos vinculados al bienestar animal. En la actualidad, nos enfocamos más en la armonía de todos los integrantes de la casa que en el mero acatamiento de órdenes.

Perro aprendiendo.
Perro aprendiendo.Cedida

¿Es conveniente que un cachorro descanse e incluso se aburra?

Efectivamente. Pese a las ideas que solemos conservar, un perro joven precisa dormir bastante. Tal como nos sucede a nosotros, integra mientras duerme todas las vivencias que experimenta. Si carece de instantes para digerir los datos que percibe, su mente se bloquea y surgen contratiempos. ¿Que un can se sienta aburrido? Me parece genial, ja, ja, ja. Al fomentar que investiguen sin restricciones, un cachorro no se aburre, sino que aprende. A su propia marcha y siguiendo sus curiosidades. Y, en el momento en que su mente se agota, simplemente se apaga y reposa. Es algo tan básico que me maravilla lo mucho que nos cuesta llevarlo a cabo habitualmente.