Sociedad

“Lo importante no es cuántos gatos salvas, sino cómo sostienes ese trabajo en el tiempo. No somos héroes”: limitaciones, organización y futuro de los colectivos de felinos

Colonias felinas 

Replantear la función verdadera de las organizaciones en el manejo de gatos frente a la normativa, los ayuntamientos y el desgaste de los participantes.

Colonias felinas

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Cada día en gran parte del planeta, se observa la misma escena: mujeres que transportan sacos de alimento, ya sea en medio de tormentas o bajo un sol radiante, intentando localizar a esos seres que pasan desapercibidos para casi todos. Felinos de la comunidad. Estas criaturas que viven en la periferia social, aunque su subsistencia esté estrechamente ligada a ella. Por mucho tiempo, diversas agrupaciones y ciudadanos han mantenido, con gran entrega, un trabajo inmenso. Han actuado movidos por el afecto y la necesidad inmediata, aunque también arrastrando un fuerte cansancio. La implementación de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales transforma este panorama: finalmente admite que la obligación no recae (ni tendría que recaer) en los cuidadores voluntarios, sino en los ayuntamientos. Ante este contexto inédito, aparece una interrogante tan sencilla como determinante: ¿cuál es el alcance que nuestra asociación desea y es capaz de alcanzar?

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Militancia constante: la amenaza de desvanecerse al intentar cubrirlo todo.

Gran cantidad de organizaciones surgieron por pura empatía: al observar un felino abandonado, al salvar a unos cachorros o al alimentar animales en sitios apartados. No obstante, ese impulso, si carece de organización, corre el riesgo de volverse una carga. El entusiasmo individual resulta insuficiente para mantener todo un engranaje, ya sea en el ámbito psicológico, jurídico o financiero. Rescates, cirugías, atenciones médicas, disputas con vecinos, capacitación, monitoreo, higiene, reportes… ¿De qué manera se puede gestionar tal volumen sin recursos, respaldo ni sustitución? Y lo que es más relevante: ¿por qué tendríamos que afrontarlo en soledad? 

La Ley 7/2023 y la Directriz Técnica de la Dirección General de Derechos de los Animales determinan que los planes CER requieren ser éticos, programados, vinculados a veterinarios, costeados por el erario público y con control técnico. Las organizaciones pueden cooperar, por supuesto, pero sin reemplazar la labor institucional. No se busca únicamente ser de ayuda, sino integrarse en un sistema transparente, equitativo y estructurado. Resulta esencial saber negociar y aclarar a los ayuntamientos por qué vuestra labor tiene que ser financiada mediante fondos públicos.

El desafío: ¿de qué manera nos reorganizamos para continuar brindando cuidados?

Adoptando una visión de protección, el punto de partida reside siempre en la autoconciencia. Entender el motivo de nuestro obrar. Analizar sin prejuicios. Y desempeñarse con benevolencia, lejos de la soberbia o la inmediatez. Y mucho menos por interés financiero. Divulgar intervenciones o retratos de acogidas no determina una labor eficiente. Lo esencial no es la cifra de felinos auxiliados, sino la estabilidad de ese esfuerzo cronológicamente, con qué organización, con qué rigor y con qué salud integral para los responsables del cuidado. No somos figuras individuales: somos un colectivo.

Debido a esto, las organizaciones necesitan plantearse interrogantes auténticos acerca de sus acciones pertinentes y la manera en que las ejecutan. Un número creciente de agrupaciones prefiere consolidar su función como suministradoras de prestaciones especializadas. Tal cambio no implica abandonar la pasión, sino dotarla de sustancia, expresión y lógica: acuerdos, vínculos laborales, pagos, capacitación, organización. Transitar de la actividad ininterrumpida hacia la estrategia. De la inmediatez hacia la intención. De la respuesta reactiva hacia la gestión directiva. En Mishilovers, observamos cotidianamente que aquellas que se estructuran, definen sus límites y priorizan su bienestar son las que obtienen mejores resultados. Y mayor serenidad.

Sin acuerdos compartidos, la gestión resulta inviable.

En demasiadas localidades, cada agrupación opera de forma aislada, sin comunicación ni organización, incluso compitiendo entre ellas. No obstante, los gatos pertenecen a la comunidad. La desunión resta efectividad, dispersa los recursos y prolonga el desorden. Es necesario establecer normas compartidas que permitan actuar como una red global, independientemente de quién dirija en cada zona. No se busca la uniformidad, sino compartir principios éticos, métodos de trabajo y una estrategia a largo plazo. Para desarrollar una gestión felina moral, eficiente y viable, la voluntad no basta. Hace falta estructura, planificación y una mirada de futuro. En diversos países, las entidades han logrado ser aliadas estratégicas de los municipios mediante modelos basados en criterios técnicos, cooperación institucional y transparencia. 

Referentes internacionales

1

Francia – Fondation 30 Millions d’Amis
Se posiciona como una de las entidades de defensa animal con mayor trascendencia en Europa. Administran iniciativas CER en cooperación con gobiernos municipales, mediante pactos que contemplan recursos financieros, metas conjuntas y reportes de fiscalización. Asimismo, impulsan campañas de concienciación en todo el país, instrucción para colaboradores y denuncias sociales contra la violencia animal.

2

Chile – Fundación Garras y Patas
Dentro de Santiago, esta entidad ha conseguido organizar sus labores basándose en tres pilares: enseñanza, intervención inmediata y cooperación con instituciones. Se encargan de administrar grupos de gatos siguiendo normativas morales, con el respaldo de especialistas y destacando un marcado enfoque formativo.

3

Estados Unidos – Best Friends Animal Society
Representa una de las estructuras más robustas en el ámbito global. Han impulsado que numerosas urbes implementen el TNR (Trap-Neuter-Return) como una normativa estatal. Su metodología se fundamenta en el trabajo cooperativo: albergues, agrupaciones, centros veterinarios y administraciones regionales operan mediante un esquema unificado.

4

Italia – LAV (Lega Anti Vivisezione)
Italia resultó precursora al otorgar validez jurídica a las colonias de gatos dentro del entorno de las ciudades. LAV ha comandado esta evolución fomentando legislaciones que aseguran el bienestar de los felinos vecinales, la castración forzosa y el amparo legal para sus cuidadores.
- Colonias protegidas por la ley desde los años 90.
- Interlocución directa con autoridades locales.
- Control sanitario obligatorio y acceso a servicios veterinarios públicos. 

5

España – Mishilovers
En el ámbito de España, ya operan iniciativas como Mishilovers que han elaborado un esquema orientado a respaldar a las responsables y a los ayuntamientos en las fases de perfeccionamiento del manejo de colonias. Todo esto bajo una óptica sustentada en el rigor científico, con procedimientos específicos y una perspectiva completa del bienestar tanto animal como humano.

¿Qué lecciones extraemos de estos casos? Que el manejo de los felinos no debe basarse únicamente en la buena intención. Requiere de una organización técnica, una estrategia clara y un esquema general que facilite que toda localidad —sin importar su tamaño— logre implementar idénticos niveles de excelencia y atención. Debido a que salvaguardar a los gatos de las colonias implica igualmente cuidar a las personas que se ocupan de ellos. Y tal objetivo únicamente se alcanza mediante una base sólida, colaboraciones y un enfoque conjunto sobre la protección animal.

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Cesar la actividad, para persistir en la acción

Este texto no busca desanimar. Todo lo opuesto. Se trata de una invitación a la organización basada en la consideración. Debido a que aquel que protege sin pausas ni fronteras, termina por fatigarse, enfermar y desgastarse. Y si una organización se desploma, se derrumba igualmente el tejido de apoyo, dejando a las agrupaciones felinas bajo la responsabilidad de colaboradoras exhaustas que se perciben nuevamente aisladas. Resulta inviable continuar careciendo de rumbo, de táctica y de protección. Atender a los felinos conlleva asimismo el deber de protegernos como grupo. Con lucidez. Con organización. Con determinación. “No se trata de hacer más. Se trata de hacer mejor. De cuidar en red. De construir con sentido común y sentido comunitario”.

Montse Casaoliva

Montse Casaoliva

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Me desempeño como instructora en la relación entre humanos y felinos, experta en la conducta de mininos y gatas, con estudios en Antrozoología y acreditación global por parte de la IAABC. Mi objetivo es favorecer el bienestar de cada ser viviente.