“Si tu perro se tumba o muerde la correa, algo no va bien”: señales para saber cuándo parar en una excursión
Paseos
La llamada, la correa larga y la lectura de señales son tan importantes como el agua o el botiquín en una excursión canina

La llamada, la correa larga y la lectura de señales son tan importantes como el agua o el botiquín en una excursión canina
Que los perros son felices en el monte es un mantra que se repite habitualmente. Y que los tutores disfrutan viendo a sus perros olfatear, correr y divertirse, también. Por eso, en cuanto los días empiezan a alargarse y las temperaturas suben un poco es habitual que las excursiones con los peludos empiecen a entrar en la planificación de la semana.
Sin embargo, hay algunos consejos importantes para llevar al perro de excursión por el monte con seguridad, para él y para el resto, y con respeto. Lo primero es estudiar, planificar adecuadamente la ruta y asegurarse de la normativa que rige en el entorno. En algunas zonas está prohibido llevar perros, otras exigen que siempre vaya atado y en otras está permitido llevarle suelto, pero siempre que no se salga de los senderos marcados.
Es importante adecuar la ruta al estado físico tanto del perro como de su acompañante. “La seguridad del perro depende del dueño”, apunta Pedro Partal, guía de alta montaña y director de la academia de formación on-line Encorda2, que señala la importancia de proteger las almohadillas de los animales y que, sobre todo en verano, no haya demasiado sol. “En lugares en los que hay mucha piedra, esta se calienta con el sol y ellos lo sufren muchísimo”, asegura Partal. Además, como explican desde la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), en el caso de los cachorros, “cuando se sienta, se tumba o empieza a morder la correa quiere decir que está estresado y cansado”. Y añaden una regla de oro con cachorros, las excursiones deben ser cómo máximo de 10 minutos por mes de edad, es decir, si tiene tres meses, no más de 30 minutos y así sucesivamente.
En lugares en los que hay mucha piedra y se caliente por el sol, ellos lo sufren muchísimo
En cuanto a qué llevar, desde FAADA señalan como imprescindible suficiente agua, algo de comida —es importante no alimentar al perro antes de la ruta para evitar torsiones de estómago o vómitos—, ropa de abrigo y un pequeño botiquín para poder solucionar pequeños accidentes. Y algo que no se suele tener en cuenta pero que puede marcar la diferencia, especialmente si la ruta es en una zona alejada de nuestro veterinario de referencia, es llevar buscado y guardado el contacto de un veterinario de urgencia que, en caso de accidente, esté disponible para atender al perro con la mayor brevedad.
Mastines, fauna, bicicletas y senderistas
En cuanto a cómo compartir los espacios con otros usuarios, para Patricia Guerrero, educadora canina y autora de ‘El libro que tu perro quiere que leas’, hay dos partes importantes a tener en cuenta. “La parte previa, antes de ir a exponernos a eso, es de que haya esa confianza, esa comunicación que pueda llamar al perro en un momento que se vea estresado y venga, que también esté acostumbrado a ciertos estímulos”, señala. “Luego, una vez estamos allí, pues una vez más, observar mucho al perro y adelantarse las cosas. Un porcentaje muy elevado de todos los accidentes que hay es porque el humano no se ha adelantado, no ha sabido leer las señales”, explica Guerrero.

En las excursiones por ciertas zonas de montaña es habitual encontrarse con perros, normalmente mastines, que guardan el ganado. Es importante saber cómo reaccionar ante estas situaciones para evitar conflictos. “Los mastines tienen un perímetro muy marcado. Si te acercas a su territorio, entonces hay conflicto. Sería observar dónde están las ovejas o el ganado y no acercarse a la distancia que está protegiendo que, al final, es su trabajo”, razona Guerrero. En la gran mayoría de lugares en el que se pueden encontrar ganado y mastines protegiéndolo es habitual que haya señales advirtiendo de esa circunstancia para que los perros no vayan sueltos y pueda haber conflicto. “Ahí entraría también el equilibrio del perro. Los perros equilibrados en el sentido que entienden las señales de los otros perros porque los perros no atacan de por sí, incluido un mastín, ellos van a avisar primero, y un perro equilibrado va a entender las señales y no va a pasar”, matiza Guerrero.
Los mastines tienen un perímetro muy marcado. Si te acercas a su territorio, entonces hay conflicto
Es importante incidir en la importancia de la comunicación y que el perro acuda a la llamada y, de no ser así, aunque pueda ir suelto, es más responsable llevarlo atado. “La gente tiene muy negativizado llevar al perro con la correa y piensa que como está en el monte tiene que ir suelto. Y creo que con un buen manejo de correa, llevar una correa larga, ir dejando libertad, el perro disfruta igual”, explica Guerrero. Aunque Partal también previene sobre los peligros de llevar al perro atado, especialmente si va sujeto al cuerpo, en zonas donde haya destrepes o “situaciones en las que el perro pueda caerse o desequilibrar a la persona. También pasando muy cerca de los pies”.
Sin embargo, que el perro esté sujeto es especialmente importante en lugares en el que la fauna se encuentra protegida, como parajes naturales, zonas de anidación de aves, etc. “Creo que es importante incidir en el conocimiento del ecosistema que nos rodea porque si entendemos el ecosistema y cómo funciona, también hace que la gente lo asimile más y no lo vea como un castigo”, reflexiona Guerrero.
