A Alfredo, la celebración del examen le coincidió con el anuncio del endurecimiento de petición de penas hacia los conductores temerarios. El suyo fue el primer caso que llegó a los juzgados según la nueva doctrina, pero el juicio que se celebró ayer se solventó con una sustancial rebaja en la solicitud del fiscal y una condena de un año de cárcel y otro sin carnet de conducir. El pasado 23 de enero, la consellera de Interior, Montserrat Tura, y el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, José María Mena, se reunieron para estudiar conjuntamente el problema de la siniestralidad en la carretera y anunciaron que ambos departamentos endurecerían su política hacia los conductores temerarios. Esto ocurría un viernes y en la madrugada del sábado Alfredo fue detenido por su forma de ir al volante. Según el atestado de los Mossos, sobre esa hora, en un Opel Kadett en el que iba en compañía de tres amigos, Alfredo se saltó varios semáforos, un ceda el paso, no hizo caso del alto que le dieron y luego se estrelló contra una rotonda. En la prueba de alcohol dio positivo con 0,40 miligramos de alcohol por mililitro de aire, cuando el límite permitido por ley es de 0,25. El asunto se tramitó por juicio rápido y Alfredo compareció en el juzgado de instrucción número 1 de Santa Coloma el día 27, donde la fiscal consideró que había cometido dos delitos: uno contra la seguridad en el tráfico y otro de resistencia a la autoridad. En total pidió dos años por el primero, diez meses por el segundo y la retirada de carnet durante cuatro años. El coche quedó precintado en el depósito. Como quiera que Alfredo no se conformó, el asunto pasó al juzgado penal 1 de Barcelona, donde ayer tenía que celebrarse el juicio. Tenía, porque finalmente fiscal y defensa pactaron el desenlace y una condena a la baja. De esta forma, la cuestión se solventó con seis meses por delito contra la seguridad en el tráfico, otros seis por resistencia y un año y un día sin carnet. Esto lleva implícito que no ingresará en prisión. Al final, el primer caso tras el anuncio oficial de endurecimiento de la política respecto a los temerarios se saldó con una condena leve. Al concluir el trámite, el letrado de Alfredo, Emilio Valdivia, explicó que “no hubiera caído toda la pena inicial, porque era una barbaridad, pero es posible que más de lo aceptado sí”, por lo cual se avinieron a un año de pena. Por su parte, Alfredo dijo que sólo tomó “un par de cervezas” y que “el atestado parece un guión de Hollywood, pero yo no me negué a pararme. Me siento un cabeza de turco porque lo que dicen los Mossos no es verdad”. Alfredo, de 27 años, había salido con sus amigos a celebrar el último examen de ingeniero de telecomunicaciones; una fiesta que terminó en el juzgado. Hoy, tras la sentencia, recuperará su coche, que aún está en el depósito.