Crecen las peticiones de indulto por imprudencias en el tránsito


La fiscalía del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya ha constatado que han crecido las peticiones de indulto por condenas relacionadas con imprudencias en el tránsito.
Sin embargo, el ministerio público se opone en la gran mayoría de casos. La causa de tal rechazo es que el argumento que más se repite es que el solicitante alega que o bien es profesional del volante o que precisa del vehículo para trabajar, algo en lo que no reparó para incurrir en una conducta perseguible penalmente, dicen los fiscales.
La política de tolerancia cero ante la conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol causa más celo de las fuerzas de seguridad y más procesos legales, pero es dificil de trasladar a los juzgados debido a que la legislación vigente no permite más dureza penal ante estas conductas.
Pero de hecho, según medios de la fiscalía, uno de los principales problemas no es ya el proceso, sino la ejecución de la pena. Ello se debe a que, en su gran mayoría, se trata de primeras condenas; es decir, de personas que no tienen otro delito. En estos casos, la ley española permite la condicional; es decir, que la medida no se cumpla a no ser que se cometan más infracciones en el periodo de castigo. Así, las faltas quedan, de hecho, impunes. Lo que no queda en suspenso es la privación de conducir, que es lo que a la postre provoca la petición de indultos referida.
Incluso en los supuestos más graves es dificil mayor dureza. Así, los dos jóvenes conductores detenidos por conducción temeraria y que causaron dos accidentes con cuatro muertos en La Cellera de Ter y Fogars de Tordera quedaron en libertad tras prestar declaración ante el juzgado. Una decisión ajustada a la ley porque, explicaron en la fiscalía, no hay riesgo de fuga y el juicio se celebrará en un plazo breve.
Por otra parte, las pequeñas localidades de La Cellera de Ter y Sant Julià de Llor-Bonmatí seguían ayer sumidas en la consternación y el dolor tras la trágica muerte, la madrugada del sábado, de tres jóvenes vecinos de edades entre los 18 y los 19 años en el accidente de circulación ocurrido en El Pasteral. El pabellón polideportivo de La Cellera se quedó pequeño ayer tarde para dar cabida a las cerca de 2.000 personas que asistieron a la ceremonia religiosa en memoria de los tres jóvenes que fue oficiada por cinco sacerdotes de la zona, y con participación de amigos de las víctimas y sus familias, informa Antoni F. Sandoval.
A lo largo de todo el acto, al que asistieron también otros de los jóvenes que se encontraban en el interior del vehículo en el momento del accidente pero que lograron escapar de él y salvar la vida, se vivieron momentos de intenso dolor. De manera especial al finalizar la ceremonia religiosa y cuando tres de los compañeros de los fallecidos leyeron unos textos de recuerdo del alcalde de La Cellera, Josep Donaire, que había sido también profesor de dos de los fallecidos en el instituto de Anglès.
Donaire presidió como alcalde el domingo el pleno extraordinario que convocó el Consistorio de La Cellera y en el que se decretaron tres días de luto oficial.