Las víctimas del tráfico alzan la voz
Familiares de muertos en accidentes reclaman en el Congreso penas de prisión para los conductores homicidas


Mi hijo Adrián tenía 17 años cuando, mientras cruzaba un paso de cebra, fue atropellado por un coche que circulaba a 100 kilómetros por hora. La sentencia fue una multa de 300 euros y la retirada del carnet de conducir durante ocho meses". El elocuente testimonio, al que sobran comentarios, es de Marcela Espín, portavoz de la Asociación Olvidados por la Justicia, y se oyó ayer en la sesión que la comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados había destinado a escuchar a las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico.
En la actualidad, aunque la ley prevé hasta cuatro años de cárcel por delitos de homicidio imprudente o conducción temeraria con resultado de muerte, la realidad es que ningún conductor homicida termina entre rejas. Los diputados quisieron escuchar a las víctimas antes de elaborar la proposición no de ley destinada a modificar los artículos del Código Penal relacionados con la circulación de vehículos.
Jeanne Picard, vicepresidenta de Stop Accidentes, una de las asociaciones más veteranas, inició las comparecencias recordando que acaban de cumplirse ocho años desde la muerte del hijo de su presidenta, lo que dio origen al nacimiento del colectivo. "Desde entonces han muerto 40.000 personas en accidentes de tráfico. Lo que significa 40.000 familias de seres inocentes", dijo Picard. "Sin embargo, a pesar de esta catástrofe, las víctimas de la violencia vial seguimos siendo víctimas ignoradas por la sociedad, olvidadas por el poder político y desprotegidas por una justicia ciega que nos aparta del proceso penal", añadió la vicepresidenta de Stop Accidentes.
Marcela Espín tomó sus cifras prestadas de unas recientes declaraciones del director de Tráfico: "Desde que ETA comenzó a matar, en 1968, ha acabado con la vida de 1.048 personas. En ese mismo tiempo, los accidentes de tráfico se han llevado las vidas de 185.000 españoles". "Es necesario parar la matanza y la violencia", aseveró contundente Eugènia Domènech, presidenta de la Associació de Prevenció d´Accidents de Trànsit. "El tráfico es la maría de nuestros tribunales de justicia", explicó la experta, antes de hacer una radiografía de cómo los juzgados españoles califican sistemáticamente los accidentes de circulación de faltas y no de delitos.
La presidenta de la Asociación de Lesionados Medulares, Mar Cogollos, narró que la única investigación pública sobre los heridos graves como consecuencia de los accidentes de tráfico es del 2001. El resultado que arrojó fueron 513 lesionados medulares y más de 11.500 traumatismos craneoencefálicos graves en ese año. Desde entonces no se ha vuelto a hacer nada.
Todas las comparecientes fueron contundentes a la hora de enfatizar la necesidad de ser más duros con los "delincuentes viales" y de evitar que los accidentes con muertes o heridos graves sean considerados faltas y solucionados con arreglos económicos. La implicación de los fiscales y una legislación más nítida fueron las peticiones más compartidas en un clima de optimismo contenido ante a la expectativa de un cambio legislativo que ataje la "impunidad" de los conductores homicidas.